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Opinión · Memento

Ame Soler (Tres Voltes Rebel): “Hay que crear conciencia de que nuestro trabajo es igual de digno que otro cualquiera”

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Decía Sarte que escribir es a la vez revelar el mundo y proponerlo como tarea. También la ilustración está demostrando que es una herramienta potente para otorgar un altavoz a quienes no les dejan hablar. Durante mucho tiempo hemos asociado sólo la música o la literatura como forma artística comprometida; tal vez también el arte callejero. Eso está cambiando, por fortuna. Las redes sociales han potenciado a numerosas ilustradoras que utilizan su arte para denunciar lo que consideran injusticias. Es el caso del proyecto Tres Voltes Rebel.

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Ame Soler

La diferencia con la música o la literatura, es que muchas veces se desconoce quién está detrás de cada dibujo y, aunque para conocer a una persona muchas veces basta con observar su obra, considero imprescindible conocer a más a fondo a la artista y cederle el altavoz que me proporciona el periodismo; como ella ha cedido el altavoz de su pluma a numerosas causas.

37 mil seguidores en Instagram, otros miles en Facebook. Tus diseños en camisetas que llevan grupos de música, también en carteles de manifestaciones…¿quién se “esconde” detrás del nombre de Tres Voltes Rebel?
Me llamo Ame Soler, soy valenciana y tras el proyecto Tres Voltes Rebel se esconde una niña que soñó desde siempre dedicarse al dibujo y a día de hoy aún sigue sin poder creer que se dedica a ello. 

Esta semana compartías en tu Instagram un retrato que te había hecho tu padre. ¿Viene de familia la pasión por el dibujar?
Sí, viene de familia. Mi abuelo en sus últimos años de vida empezó a pintar. Le había gustado de siempre pero no fue hasta mayor cuando, por una enfermedad, tuvo que dejarse la agricultura (yo vengo de una familia de agricultores) y pudo dedicar su tiempo a pintar. A mi padre también le había encantado desde siempre. De hecho, compartí años de universidad con mi padre porque estudiamos juntos Bellas Artes. También, por lo que me comentan mis padres y por lo poco que recuerdo yo, desde muy pequeñita me gustaba dibujar y contaba con ese apoyo familiar. Incluso tengo recuerdos de estar en la guardería pintando en vez de jugando porque era lo que más me gustaba. 

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Comentas que has estudiado Bellas Artes, ¿es lo único que has cursado para llegar a dedicarte  esto?
No, también estudié Bachillerato artístico en el IES Luis Vives. (Por cierto, ahí despertó mi pensamiento crítico y mi conciencia política, a raíz de vivir la Primavera Valenciana desde primera fila).
Luego estudié Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València y el año pasado me vine a Barcelona a estudiar un máster de ilustración creativa y digital. Además, he de decir que los estudios me han servido para mi crecimiento artístico pero también para conocer a gente espectacular con la que ha día de hoy comparto piso, comparto estudio… comparto vida. 

Justo quería preguntarte de dónde venía tu concienciación social y política. Comentas que viviste la Primavera Valenciana de cerca . ¿Ahí cambió tu visión sobre la sociedad?
En realidad fue una combinación. Yo me crie en un colegio de monjas y, claro, no tenía muchas influencias externas que reflejaran mi pensamiento actual, por lo cual me voy formando con el tiempo. Empecé a escuchar grupos como La Gossa Sorda, Obrint Pas o Aspencat y para mí fue cambio brutal porque comencé a darme cuenta que había gente que pensaba como yo y que daba mensajes muy directos y, a su vez, muy sencillos sobre lo que yo pensaba. Lo malo es que tenía interiorizado que nadie pensaba igual que yo porque crecí en un entorno donde nadie me hablaba de los asuntos que trataban estos grupos. Eso hizo que me sintiera muy arropada por la música en aquel momento.
Entonces pensé que si esas bandas se atrevían a subir a un escenario a decir lo que pensaban, no estaba tan sola y había gente a mi alrededor que pensaba como yo. Y a raíz de ir a conciertos conocí a amigos que militaban en algunas organizaciones y para mí fue un cambio radical. Todavía estaba en el colegio de monjas por esa época y, justo al año siguiente, cambié al instituto donde viví de cerca el 15M y la Primavera Valenciana y descubrí personas con mentalidades más abiertas y mucho más formadas políticamente que lo que conocía hasta entonces.  

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Ahora son tus dibujos los que representan a muchas personas y su manera de pensar. He visto en manifestaciones dibujos tuyos utilizados en modo de pancarta, de forma de expresión ¿qué sientes cuando te llega una imagen de una ciudad lejana donde una persona desconocida se siente representada por parte de ti?
Es una sensación indescriptible porque mi proyecto empezó siendo algo muy personal. Yo nunca pensé que alcanzaría la repercusión que está teniendo ahora mismo. Me parece increíble que haya llegado tan lejos en tan poco tiempo, que me manden mensajes de apoyo desde muchos puntos del Estado pese a que mis mensajes suelen ser en valenciano… Es muy reconfortante saber que las horas que le dedico a mi trabajo tienen su recompensa y que sí hay gente ahí detrás leyendo o mirando lo que hago.
Las redes sociales ayudan a llegar a muchas personas y a mucha distancia pero, por otro lado, no acabo de ser consciente de que detrás de cada seguidor o cada like hay una persona a la que realmente le ha gustado o se ha sentido identificada con el mensaje. Me gusta mucho que se lo tomen como algo personal porque son mis ideas hechas dibujo y acaban conectando con la gente. Pero al final lo piensas y hay motivos. Si yo me siento tan identificada con las obras que hago, al igual que yo me sentí identificada con las letras de La Gossa o Aspencat, quizá haya personas que se sienten identificadas con lo que yo digo.
Por eso siento que le debo tanto a la música y hago mis ilustraciones con frases de grupos a los que les debo mi identidad y mi formación. Son una especie de homenaje por todo lo que me han ayudado.

Aunque muchas personas conocerán el significado y la procedencia de Tres Voltes Rebel, seguro que otras tantas no, ¿podrías explicarnos de dónde viene el nombre de tu proyecto?
Yo tengo el recuerdo de estar en una clase de segundo de Bachillerato con nuestra profesora de valenciano que nos hablaba de numerosos autores y, justo un día que estaba como abstraída, la profesora recitó un poema que me llamó la atención, que me gustó mucho. Era el poema Divisa de Maria-Mercè Marçal. Aluciné. Yo interpreté que estaba hablando de tres luchas, la feminista, la cultural y la de clases. Sentí que me representaba muchísimo. Y el final del poema dice “I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel”. Se me quedó grabado en la cabeza cómo con tan solo esa expresión definía tanto.
Tiempo después, ya cursando el máster en Barcelona, me pidieron que hiciera un trabajo. Tenían que ser tres ilustraciones que versaran sobre un tema y me vino a la cabeza ese poema y pensé en titular la serie con ese nombre y utilizar tres imágenes icónicas de tres mujeres fuertes. Como por aquel entonces todavía no estaba tan concienciada, en lugar de subir las imágenes a mi Instagram personal me creé uno con ese nombre, Tres Voltes Rebel, pensando que me sentiría más libre bajo un pseudónimo para tratar temas más comprometidos. Y así empezó mi cuenta hasta lo que es ahora. 

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Lola Vendetta, Feminista Ilustrada, Itxasne, Paula Bonet, Moderna de Pueblo… parece que mientras otros espacios siguen dominados por hombres, las mujeres habéis dado un paso al frente en el mundo de la ilustración y estáis ganando visibilidad ¿Qué tiene de especial esta modalidad artística frente a otras que  parecen seguir poniendo barreras?
Es un tema complicado. Por una parte, yo estoy muy contenta de que la ilustración sea un terreno tan lleno de mujeres, pero quizá sea porque nosotras no trabajábamos frente al público. La gente no me ve encima de un escenario, la gente no me ve en una pantalla… ven mis obras. Yo no me muestro, no me expongo como persona. Quizá gracias a esto la gente me sigue y juzga menos al no ver la cara de una chica detrás de ese trabajo.
Por otro lado, sigue habiendo mucho machismo en el terreno de la ilustración. A mí me ha pasado (y sé que también a otras ilustradoras) ir a una entrevista o a una reunión laboral o  en una simple conversación y darte cuenta de que están ligando contigo. Vas a hablar de trabajo y te das cuenta que están intentando ligar y piensas que qué sucio todo. Sigue pasando y, muchas veces, por parte de personas que no me lo hubiera esperado por el mensaje que dicen trasmitir.
Estoy muy contenta de que haya muchas mujeres en primera fila de la ilustración pero también detrás hay mucha mierda que sacar. 

Aquí voy a hacer una autocrítica y un punto y a parte, ya que es la cuarta entrevista que hago (dos a hombres y dos a mujeres) y mientras la preparaba me he dado cuenta que a los hombres no les pregunto por la mujer en la música o en el mundo cultural y a las mujeres sí. Y tal vez fuera más interesante hacerlo al revés. Creía que era importante destacar que en la ilustración estáis dando un paso al frente pero para no caer otra vez en el error, continuamos con tu labor profesional, ¿vale? Estoy seguro que te han pedido mil veces “hazme un dibujito gratis que no te cuesta nada, pero me comentas que vives de la ilustración ¿Eso significa que se empieza a valorar o todavía crees que existe mucho desconocimiento y recelo hacia el mundo artístico en general?
No se empieza a valorar o por lo menos no lo he visto aún. Justo el otro día coincidí con unos artistas de Barcelona que admiro mogollón y estábamos comentando que nuestro trabajo no se valora para nada. Que me pidan un “dibujito gratis” puede que me pase cada dos o tres días.  Hasta el punto de mandarme una foto y decirme ‘oye, me gusta como dibujas. Me dibujas esta foto y me la mandas a esta dirección’ y ponerme una dirección postal. Seguro que al dentista no le dice ‘oye, me mola esta caries, ¿me la empastas?’ (risas). Seguro que no.
Es un tema que me cabrea un poco porque he dedicado muchos años de estudio. Y aunque no lo hubiera hecho, es mi profesión, dedico muchísimo tiempo a esto. Y si ya es difícil abrirse paso laboralmente en la ilustración como para encima tener que lidiar con estas cosas. Además, todo esto va más allá si lo que haces lleva un mensaje social. Me han llegado muchísimos mensajes pidiéndome, por ejemplo, pintar un mural diciendo que no tienen dinero, que como mucho me pueden pagar los materiales. ¡Faltaría más!
Yo creo que poco a poco hay que crear conciencia de que nuestro trabajo es igual de digno que otro cualquiera. Sigue habiendo mucho desconocimiento y me duele en el alma. No lo digo atacando a esas personas, sé que no lo hacen a malas sino por desconocimiento. Quizá esas personas creen que, como me gusta dibujar, yo no trabajo y no es así. Yo elegí trabajar de lo que me gusta y, por otro lado, también te diré que soy muy afortunada porque me puedo dedicar plenamente a la ilustración y no es algo común. He tenido mucha suerte de que mi trabajo llegue a mucha gente y me lleguen encargos. La gente no piensa que detrás de esos trabajos hay muchas horas dedicadas, muchos dibujos que se quedan en un cajón, muchas pruebas…

En cambio, en tu web que vendes bolsos de tela cuyo beneficio va para los campamentos del Sáhara. ¿sí hay causas por las que vale la pena entregar el arte?
Lo que comentas del Sáhara fue una iniciativa muy guay. Un amigo me comentó un proyecto que se llamaba Sàhara Dempeus y que iban a hacer un concierto para recaudar fondos. Me da hasta vergüenza admitirlo, pero no tenía ni idea del conflicto del Sáhara Occidental hasta hace unos meses pero él me explicó y me pidió si podía cederle una ilustración para hacer el cartel. Le pedí que me contara más sobre la situación para poder hacer un diseño que reflejara la historia y, cuando me contó de qué iba el tema, esa misma tarde planeamos mi viaje al Sáhara. Fuimos en Semana Santa con el colectivo, fue una experiencia increíble y seguiré trabajando por el Sáhara, desde luego.

¿Has participado en otras inciativas similares?
Sí. Por ejemplo, de la última camiseta que he sacado con el lema “ni jutges ni fiscals ni borbons”, todos os beneficios son para la plataforma No Callarem porque es otro tema que me ha calado hondo. La situación que se está viviendo de represión hoy en día en este Estado me parece que, o nos revelamos ya y nos movemos todos, o nos van a comer. Porque además están creando en el ideario de los artistas un nivel de autocensura que te hace pensar que están consiguiendo lo que quieren. Por eso me parece un trabajo excelente el de esta plataforma y me pareció importante ayudar. 

Muchas de las ilustradoras que mencionábamos antes se han lanzado al mundo editorial ¿no te planteas dar ese salto y publicar un libro? Seguro que hay mucha gente interesada.
No, no, no… por ahora no. Creo que acabo de empezar, llevo alrededor de un año dedicándome a esto y considero que me queda muchísimo por aprender antes de poder publicar un libro. Tal vez pueda ilustrar la obra de alguien pero hacer un libro a título propio… Quizá con el tiempo me contradiga pero ahora mismo no me siento para nada preparada. Es una responsabilidad muy grande y tendría que pensar en un proyecto a la altura. 

¿No has pensado en crear un personaje como moderna de pueblo o Flavita Banana o el mundo de los cómics te queda lejano?
La verdad es que me queda bastante lejos, no me lo he planteado nunca. Además, admiro tanto el trabajo de Flavita Banana o de Moderna de Pueblo que me parece alucinante que me estés comparando con ellas (risas). Me encanta su trabajo, me encanta lo que hacen pero no sé si sería capaz de dar vida a un personaje y llevar un proyecto así adelante. Pero nunca digas nunca, tal vez en un futuro me anime. Pero, como te dije, yo considero que sigo formándome, que esto está empezando a tomar forma y quiero mantener la línea que llevo hasta ahora. Pero ojalá tuviera la capacidad para hacer lo que ellas hacen.

Los grupos de música que te inspiran para el mensaje de tus ilustraciones tienen una carga política en sus letras y, aunque haces retratos personalizados, entre tus diseños es difícil encontrar ilustraciones sin implicación social. ¿ves imprescindible que el arte se posicione y sirva como herramienta para transformar la sociedad?
Te voy a responder a título personal. Yo antes hacía ilustraciones en otra cuenta y era puramente estético todo, no tenía ningún mensaje y notaba que le faltaba algo. Me gustaba hacerlo, disfrutaba, pero fue cuando empecé el proyecto de Tres Voltes Rebel cuando sentí que le había encontrado sentido a mi profesión. Porque al final la ilustración es trasmitir información de manera gráfica y como ilustradora me siento en la obligación de utilizar este arma. Tenemos en nuestras manos un “arma de comunicación masiva”. Y considero que la música es igual. Si puedes hacer letras, al igual que yo puedo trasmitir con mis dibujos, cómo no vamos a utilizar nuestras herramientas para mandar un mensaje que considero necesario en la sociedad. Ahora mismo me siento realizada al poder hablar de aquello que me mueve.
Por otro lado, también soy consciente de quién recibe mi ilustraciones. La mayoría son adolescentes, con una media de 18 años. Poder hacerles llegar este mensaje de empoderamiento feminista, sobre todo, pero también de carga social, es importantísimo. También me parece una responsabilidad, porque muchas veces los mensajes que nos llegan de artistas que nos gustan nos los tomamos al pie de la letra y a mí me gustaría que la gente que ve mis ilustraciones sea critica. Si no estás de acuerdo con un mensaje que trasmito me parecerá súper lícito. Porque, por ejemplo, en el tema feminismo yo estoy en constante formación (igual que todas) y seguramente muchas personas que vean mis ilustraciones sepan más y hayan leído mucho más que yo y puede que no estén de acuerdo con algún mensaje que trasmita. Y es positivo que se comparta esa crítica para aprender juntas.
Volviendo a la pregunta, sí que creo que es una herramienta que puede transformar la sociedad. Si a alguien le hace “clic” la cabecita con una frase de un grupo que le trasmita algo, como me sucedió a mí, es probable que sirva para construir un cambio juntas. 

Sinceramente, ¿no tienes ganas de empezar a dibujar paisajes y bodegones y que tus dibujos dejen de necesitar contenido político?
Conforme está la sociedad, no. Contundentemente no. A veces me lo planteo y pienso que me estoy metiendo en demasiados fregados. Te puedo decir que he perdido amistades por hablar de determinados temas en mi obra. Eso a veces te hace pensar que la estás liando un poco pero qué coño, es lo que yo quiero decir. Son temas que trato en mi día a día, que comento con mi gente más afín… Entonces, ¿por qué no contarlo en mi obra? Así consigo sentirme en paz conmigo misma y, si puede ayudar a alguien, mejor.
También te digo que si volviera a hacer paisajes tal vez tuviera un público más amplio. Mucha gente me ha preguntado que si soy consciente de que me estoy cerrando puertas al hablar de ciertos temas. Sí, pero lo que me voy a encontrar tras las otras puertas no lo quiero. Estoy tranquila conmigo misma, con mi trabajo y seguiré dando guerra. Ojalá no fuera necesario pero, si las cosas no cambian, seguro que cada vez soy más crítica y más guerrillera.

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