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“La infanta Elena es como un muñeco Chucky, pero sin maldad”

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David Rocasolano, el indiscreto primo de la reina Letizia, cuenta en su libro 'Adiós, princesa' (2013), una apasionante crónica de la Familia Real en la intimidad, cómo él y su mujer se acercaron a conocer mejor a la infanta Elena en la sobremesa de una cena en palacio:

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“—Y tú, ¿a qué te dedicas?

Enseguida me di cuenta de que quizá era una mala pregunta. De que a lo peor Elena me habría podido contestar un tanto airada: «Yo, pues esto. ¡A ser infanta!». Pero no.

—¡Ah! Yo doy clases -dijo con la voz monótona y desapasionada que tiene siempre-. A niños de cuatro años.

—¿Y de qué son esas clases? -había que extraerle la información a machacamartillo. Su expresión era fría, su mirada siempre estática y fija en un punto algo elevado. La espalda recta. No parecía relajada.

—De inglés -respondió con su habitual elocuencia telegramática.

Patricia parecía determinada a seguir charlando. Cristina seguía la conversación con una sonrisa protocolaria, las manos cruzadas sobre el regazo y sin decir nada.

—Tiene que ser difícil, ¿no? -prosiguió Patricia- enseñar inglés a unos niños tan pequeños. ¿Cómo lo haces?

—Pues mira... -su tono se transformó en el de una chica de ocho años contándole un cuento a su hermano de cuatro-. Yo cojo -se levantó-, voy a la pizarra y escribo: blue. Y entonces les digo: El cielo es...¡bluuuuuuuuu! -y alzaba las manos hacia lo más alto mientras alargaba la vocal como un perro aullando a la luna-. Escribo: yellow. Y entonces les digo: El sol es yelowwwww -y otra vez los mismos gestos-. El campo es greeeeeennnn.

Patricia y yo nos quedamos sin capacidad de reacción mientras Elena se volvía a sentar y recuperaba su compostura natural, o adulta, no sé cómo expresarlo. El caso es que acabábamos de ver una mujer de cuarenta años transformada en una especie de muñeco articulado y con una grabación dentro. A mí me vino a la mente Chucky, el muñeco diabólico. Algo así. Pero Elena es un Chucky sin maldad".

Puede que Elena sea un bienintencionado muñeco Chucky, pero se lo tomaría a broma porque, por encima de todo, Elena de Borbón tiene sentido del humor. Dentro vídeo:

Visto en 'Juan Carlos I. La biografía sin silencios', de Rebeca Quintans. El extracto de 'Adiós, Princesa' está tomado de Google Books.

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