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Opinión · El desconcierto

El quinteto de Rita y la batalla de Madrid

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Justo en el momento más inoportuno, a unos meses de la apertura de las urnas municipales, vuelve a reaparecer la crisis política en el Ayuntamiento de Madrid. Un destacado quinteto de concejales del gobierno de Manuela Carmena, miembros de Podemos, encabezados por la actual portavoz Rita Maestre, decide en el último minuto no presentarse a las primarias de la formación morada para defender, dicen, el actual proyecto electoral de la alcaldesa que, además, alaba la gestión de los cinco críticos. Cuando se creía cerrada la anterior discrepancia entre la edil y los morados, acerca de la celebración de primarias, vuelve a rebrotar para gran desasosiego de su electorado que no comprende el por qué de este divorcio.

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Sorprende mucho que estos dos dirigentes honestos e inteligentes, Manuela Carmena y Julio Rodríguez, al frente del ayuntamiento y de Podemos Madrid, no hayan podido evitar este espectáculo que no les  favorece. Dada su larga experiencia, capacidad profesional y provecta edad, hacían esperar que  encauzarían por el camino de la sensatez las discusiones internas en el municipio y en el partido político. No ha sido así, y justo por ello, alarma su impotencia para encontrar una síntesis política que hubiera impedido el ajuste de cuentas personal en el que ha desembocado la crisis recién reabierta, cuya consecuencia inmediata es el regocijo de sus oponentes que reciben un regalo político tan agradable como inesperado.

Buscar ahora distanciar a Carmena de Rodríguez o a Rodríguez de Carmena significaría cometer un serio error político, sobre todo, en el espacio progresista. En la amplia coalición heterodoxa que hoy apoya a la alcaldesa se impone la suma y no la resta. Es ese sumando el que puede multiplicar los votos en favor del actual gobierno municipal de Madrid. Máxime cuando su labor ha sido extraordinariamente eficaz, y, junto con la del ayuntamiento de Barcelona, se han convertido en un referente de buena gestión municipalista. Manuela necesita a Julio tanto como Julio a Manuela. Quien estime lo contrario, sea por las razones que sea, no ayuda a la reelección.

Como Carmena se ha limitado a elogiar a los cinco concejales de Rita Maestre, y Rodríguez ha suspendido la rueda de prensa que había convocado, no conocemos cuál es la controversia, más allá de la diferencia organizativa del citado quinteto con Podemos. Llama la atención que sea imposible llegar a un acuerdo cuando a nivel estatal, tanto el PSOE como Podemos, están dando una excelente lección política sobre como afrontar el reto involucionista de las tres derechas, de Casado, Rivera y Abascal. Sobre todo porque las  tres candidaturas del PP, Cs y Vox tienen serias dificultades para encontrar candidatos a la altura de la alcaldesa. De todas formas, si dan la piel del oso de la derecha por vendida, se equivocan.

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La batalla de Madrid no está ganada, ni tampoco será nada fácil conseguirla. Al ser la capital madrileña el rompeolas municipal de España, se van a utilizar considerables recursos, tanto económicos como  mediáticos, a fin de recuperar para la derecha el ayuntamiento madrileño. Ir a a esa guerra de trincheras sin ejército es una insensatez que puede salir muy cara para los intereses populares, y sería todo un suicidio después de la eficaz gestión municipal desarrollada. Es todo un contrasentido conseguir lo difícil, mejorar la vida de los barrios, para luego no saber obtener lo fácil, rentabilizarlo en votos en las próximas elecciones municipales. Alguien yerra aquí, o apuesta por un caballo que no es el de Carmena.

Todavía hay tiempo para recuperar la sensatez. Afortunadamente, Podemos ha echado el freno a la tentación de expulsar al quinteto de Rita Maestre.  Al haberse limitado a la suspensión permite aún que la jueza edil y el teniente general político se arremanguen e intenten superar esa pésima tentación cainita. No tiene el mismo valor político, ni por supuesto idéntica repercusión electoral, que Podemos vaya a aceptar, únicamente por responsabilidad política, el hecho consumado del quinteto de Rita, que la imagen pactada de Manuela Carmena y Julio Rodríguez unidos de la mano en las urnas de mayo. Quienes conocen bien a ambos saben que no es ninguna propuesta descabellada. Les sobra ética e inteligencia y, lo que es mejor, no pecan de soberbia. Pueden, pues, encauzar con  generosidad y sabiduría lo que ya el ínclito Mao Tse Tung analizaba hace décadas como contradicciones en el seno del pueblo.

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