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Opinión · Sobre el tapete

Pongamos que hablo de Borbonia y del Gran Hermano

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En Borbonia, a tantos de tantos… Se hace saber a nuestros queridos súbditos, porque los amos, los mandamases, los jerarcas y los capataces ya estamos al cabo de la calle, que pronto empezará el juicio del 1-O.

La división de poderes en Borbonia

Como es bien sabido, Borbonia es un Estado de Derecho, modelo 18 de julio, con una democracia avanzada envidiada por todo el mundo mundial con una división de poderes incuestionable.

Las democracias pequeñas tienen separación de poderes. Nuestra democracia es tan grande y tan superior que tiene “división” de poderes, como la Santísima Trinidad (tres personas distintas y un solo Dios verdadero), como los Tres Mosqueteros (todos para uno y uno para todos).

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Consecuentemente, Borbonia ha aplicado, aplica y aplicará la división de poderes también en el caso de los dirigentes políticos elegidos democráticamente en 2015 por los catalanes  (gracias a la magnificencia democrática de la Constitución de Borbonia) que osaron desafiar al Estado poniendo urnas para que votaran el 1-O más de dos millones de personas en un Referéndum con urnas, papeletas, censo, colegios electorales, observadores internacionales, recuento de votos, etc., etc., burlando los ingentes esfuerzos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (conocidos por nuestros enemigos como “piolines”) para impedirlo.

El poder legislativo en Borbonia

Cuando hay que proceder, procedemos. Como se hizo el 8 de abril de 2014 cuando una representación parlamentaria catalana acudió al Congreso de los Diputados de Borbonia para pedir permiso para celebrar un referéndum sobre su futuro político, de acuerdo con la petición aprobada en el Parlament de Catalunya por 87 votos a favor y 47 en contra tres meses antes. En vez de permitirlo y hacer posible una consulta no vinculante para favorecer una solución dialogada y pactada, nada de eso. Con nuestras prietas las filas y firme el ademán, aplastamos a los futuros golpistas sediciosos con el 85% de nuestros votos. No se puede pedir más democracia. Para algo tenemos la sartén, el mango y la ley del embudo.

También hay que destacar la división de poderes, por ejemplo, cuando el Ejecutivo, con el aplauso callado y entusiasmado del TC, preceptivamente comunicó al Senado de Borbonia que quería aplicar a Cataluña el artículo 155 de la Ley General del Embudo de 1978 de Borbonia. No fallamos. Como un solo hombre. Todos a una como Fuenteovejuna. Y así por siempre jamás.

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Y es que cuando se trata de perfeccionar nuestra democracia, lo tenemos claro. Para esto está nuestro Poder Legislativo: ley Mordaza, Ley de Seguridad Nacional, Ley del Constitucional… Ejemplos legislativos no nos faltan.

El Poder Ejecutivo en Borbonia

¿Qué podemos decir del poder Ejecutivo, amados súbditos, que no sepáis? Tenemos controlados todos los medios de comunicación para que libremente os informen de nuestra verdad. La auténtica, indivisible y patriótica verdad. Sobre todo tiene que quedar claro que votar en un referéndum de autodeterminación y que Cataluña se pueda independizar como se han independizado desde 1900 veintiséis de los cincuenta estados europeos que hay hoy, es golpismo.

Nota destacada de nuestra actividad como Ejecutivo en esta armoniosa y contundente división de poderes que nos adorna, es la represión que ordenamos cuando los desalmados golpistas se pusieron a votar; más de dos millones de golpistas acabaron votando, y no fueron más porque aporreamos a base de bien y como si no hubiera un mañana, con más de 1.000 heridos (hay un informe que utilizan nuestros enemigos que demuestra nuestra eficacia), algunos de ellos heridos graves por balas de goma (prohibidas en Cataluña, pero qué más nos da a nosotros que salvamos patrias todos los días). Sin embargo, nuestra eficiencia es aún mayor si cabe, porque cuando, aunque parezca mentira, los medios de comunicación internacionales desataron una campaña de odio contra Borbonia y nuestra ejemplar democracia, los pusimos firmes. Por ejemplo, la BBC informó con imágenes de la represión del 1-O, cosa inaudita cuando todos sabemos que la policía española y la policía militar española (nosotros la llamamos Guardia Civil, porque queda más democrático) se dedicó a velar por el buen desarrollo de la jornada de votación, e incluso, más allá del deber, ayudaron a las viejecitas y viejecitos, a las mujeres, a las embarazadas, etc., para que pudieran ejercer su derecho al voto. Ante tamañas calumnias, nuestros ministros de Exteriores, sin distinción de credos ni ideologías ni pesebres, y con un par, se plantaron en su momento para decir ante los mismísimos micrófonos de la BBC que sus imágenes de represión el 1-O eran “fake news” y que eran del Chile de Pinochet. Los de la BBC quedaron hechos añicos con nuestra gallarda intervención. Y no digamos su audiencia.

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El Ejecutivo respeta y respetará la independencia judicial dentro de nuestro maravilloso sistema de división de poderes. La Justicia, que nadie lo dude, no acepta presiones de nadie, por eso que no dude nadie de que los jueces no sucumbirán ante las conjuras judeo-masónicas-marxistas internacionales ni de los enemigos internos de Borbonia. Los de la Anti-Borbonia no tienen nada que hacer y los golpistas recibirán una sentencia que se van a enterar, ellos, toda su generación y las venideras. Y después ya iremos a por unos cuantos alcaldes… para continuar.

Y que quede claro también, nosotros pedimos y exigimos la libertad de los presos políticos… en Venezuela. Sobre todo después de hacerlo Estados Unidos, este lugar en donde solo mataron a cuatro indios según un ministro de Borbonia, aunque los estudios más recientes cifran en 56 millones las muertes de indígenas solo en los 100 primeros años como consecuencia de la colonización de América.

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¿Y lo de las cloacas del Estado? Insuperable, simplemente.

El Poder Judicial en Borbonia

Cuando montamos lo que montamos (una democracia “a medida”; a medida de nuestros intereses y objetivos), teníamos claro que desde el 18 de julio se había ido  construyendo un Poder Judicial prácticamente perfecto. Solo había que pulirlo y afinarlo democráticamente para que la prole, los hijos, los nietos y demás descendientes pudieran ir reemplazando las bajas por razones biológicas y blindarse para perpetuarse con los mecanismos de la cooptación endogámica. Para esto fuimos de “la ley a la ley”. Repetimos el modelo con mucha solvencia en todos los aparatos e instituciones del Estado de Borbonia, como a nadie con dos dedos de frente se le escapa.

Nuestra escuela jurídica es la envidia del mundo. Lewis Carroll nos mostró el camino: la ley dice lo que nosotros queremos que diga. Por si falla la Ley del Embudo… Esta nuestra firme determinación en defender nuestras más venerables tradiciones (que arrancan con la gloriosa gesta de la Reconquista y la Borbonia de los castillos, sino antes) explica las críticas que desde las democracias pequeñas nos acusan de aberraciones jurídicas. Alemania, Escocia, Suiza, Bélgica… tienen mucho que aprender de la grandiosa democracia de Borbonia. Solo la envidia y la ignorancia los explica. Fijaos en la pérfida Albión, diciendo que los nuestros son los tribunales de la Inquisición (The Times)… Si ellos están en el Paleolítico… Si son neandertales. Cualquier día les quitamos Gibraltar. Ladran, luego cabalgamos.

Algunos nos quieren llevar de regreso a la Edad Media con estas pamplinas del derecho a la autodeterminación, con eso de votar con papeletas. Y nosotros decimos ¿para qué sirven los tanques y los cañones? Lo nuestro no es siglo XXI, es siglo XXX, como mínimo.

Solamente un resumen de nuestras principales hazañas ocuparía más espacio y tiempo del que aquí disponemos. Abreviaremos pues, apelando a la memoria de nuestros estimadísimos súbditos para no ser exhaustivos, destacando meramente algunas brillantes intervenciones. En cualquier caso, agradecemos al Poder Legislativo las facilidades que nos da al Poder Judicial para hacer nuestro trabajo de común acuerdo y con plena independencia, todo junto.

Un invento estupendo que aplaudimos con entusiasmo desde el principio: el Tribunal Constitucional en la Constitución del 78 (esta que nuestros enemigos seculares llaman de “Corleone”), juez y parte, y por encima de todo y de todos. Eso sí, con todas las garantías… de que ganaremos siempre. Y por si acaso, la última Ley del Tribunal Constitucional. Y es que siempre hay que estar abiertos a las innovaciones.

Muy bueno también lo del artículo 155, que puede dejar en agua de borrajas el derecho a la Autonomía de las nacionalidades y regiones cuando convenga; o sea, cuando los lugareños no voten lo que nosotros queremos.

Otra genialidad ha sido en 2015 la redacción del artículo 510 del Código Penal que castiga con penas de prisión y multas a quien realice públicamente el fomento, promoción o incitación directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra las personas por motivos racista, antisemitas, ideología, religión o creencias, situación familiar, pertenencia a una etnia, raza o nación, su origen nacional, sexo, orientación o identidad sexual y razones de género, enfermedad o discapacidad. Hasta nuestros enemigos han loado tan estupenda iniciativa. Ahora ya podemos limitar la libertad de expresión con impunidad porque, ¿qué minorías no son más minoritarias, vulnerables y necesitadas de proteger de la crítica (y del odio) que los amos, los mandamases, los jerarcas, los capataces y todos los subalternos del Poder? Y no decimos más…

Tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos de nuestra gestión. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acumula sentencias contra Borbonia por torturas o por no  investigar denuncias de torturas, por juicios injustos o por vulnerar la libertad de expresión. Uno de los jueces con más condenas ha sido premiado y promocionado a ministro del Interior. Y es que es de bien nacido ser agradecido. No aceptamos el infame principio de la Justicia Universal y por esto nos negamos a que los jueces argentinos investiguen a presuntos criminales franquistas. Pero no solo “perseguimos” delitos, también “protegemos” derechos. Por ejemplo, a la Fundación Francisco Franco y su derecho a hacer apología de la Dictadura. ¡Qué memos los que dicen que es escandaloso y que en Alemania no permitirían una Fundación Adolfo Hitler! A nosotros, plim.

También hay que destacar la Sentencia del 2010 contra el Estatuto de Catalunya votado en referéndum por los catalanes después de haber obtenido el plácet de las Cortes de Borbonia. ¡Qué coño!, tanto voto, tanto voto… Nosotros con Carroll y se acabó.

Y a tener en cuenta que no hemos dejado de suspender y anular mociones y leyes aprobadas por el Parlamento de Cataluña, de ordenar multas confiscatorias para arruinar a los golpistas y sus familias y de enchironar a los díscolos y discrepantes para escarmentarlos a base de bien. Que la letra con sangre entra. ¡Coño! Ah, bueno, ya, lo de la Manada; es que no tiene nada que ver. A ver si no nos confundimos… Violar a una mujer cinco estupendos muchachotes (incluyendo un guardia civil y un militar) es una cosa y votar es otra cosa muy distinta… Además, parece que la chica se lo pasó bien…

Ahora tenemos una oportunidad de oro para demostrar que nuestra democracia es grande, enorme: el juicio del 1-O en el TOP (Tribunal de  Orden Público) que empieza ahora. Perdón, me avisan que no, que es más democrático “Tribunal Supremo”. Los enemigos de la patria, que no desfallecen, nos calumnian y nos acusan de que ya tenemos escrita la sentencia. Falso. Nuestros enemigos, entre otras cosas, se aprovechan del error de uno de los nuestros que en un whatsapp nos explicaba nuestra jugada maestra, para “desde detrás” controlar la sala segunda que es la encargada de meterles un buen puro a los golpistas catalanes. En definitiva, podemos prometer y prometemos que todo es radicalmente, absolutamente falso. Por ejemplo, aún no hemos puesto la fecha de la sentencia. Y suerte tendrán de no acabar como Companys, aquel presidente elegido democráticamente por los catalanes, que se fugó a Francia (nada de exilio; una fuga cobarde) y que la Gestapo secuestró en Francia (amablemente invitado) por orden nuestra y que fue amablemente interrogado en los calabozos de la Dirección General de Seguridad en Madrid (lo pusimos fino), para montarle un consejo de guerra sumarísimo en Barcelona (que no anularemos jamás), para que nuestros gloriosos militares lo despacharan con cuatro tiros. “Dale café, mucho café”, decía el general Queipo de Llano, a propósito de García Lorca.

El Poder-Poder de Borbonia

Sabiduría Política: ¿Gatos blancos o gatos negros? Lo que importa es que cacen ratones. Sabiduría popular: Dime con quién andas y te diré quién eres.

Los enemigos sempiternos de la patria, los de la leyenda negra, ahora quieren que en el juicio haya observadores internacionales. Como si no fuéramos una grandísima democracia envidiada en el mundo, como si Alemania, Escocia, Suiza, Bélgica, el mundo entero, no nos hubieran dado la razón al meter golpistas en la cárcel sin juicio… Como si no tuviéramos una Ley con mayúsculas, una auténtica Ley del Embudo para someter a las minorías. Observadores internacionales… ¡Será posible! Pues de esto, nada. Si quieren meterse en donde nadie los llama, que miren la tele. Les vamos a montar un plató con tantos jueces con las cámaras, tantos jueces con los micrófonos y tantos jueces en la realización, que hasta Orwell quedaría desbordado y estupefacto. Verdad solo hay una. La del Gran Hermano.

Y ahora, bien alto, todos, amadísimos súbditos:

¡¡¡Borbonia, Una, Grande, Libre!!!

¡¡¡Borbonia, una Unidad de Destino Democrático en lo Universal!!!

¡¡¡Arriba Borbonia!!!

¡¡¡Borbonia es cojonuda, como Borbonia no hay ninguna!!!

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