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Opinión · Memento

DJ Bokah: “Aunque ya no forme parte del proyecto nunca dejaré de ser un Chiko del Maíz”

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Afronto la entrevista más difícil que he tenido que hacer. Enfrentarte a hacer preguntas a tu mejor amigo parece fácil pero todo lo contrario. Es bucear en lugares que parece que conoces al dedillo pero que muchas veces te sorprenden. Además, hemos quedado para hablar de una decisión difícil, de esas que marcan y que cambian la vida. Víctor Asins, más conocido como DJ Bokah, deja de formar parte de Los Chikos del Maíz en esta nueva etapa. Su trabajo en el mundo del software le absorbe un tiempo que no puede dedicar a la música y separamos nuestros caminos para poder ser más profesionales y felices.

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No es la primera banda que cambia a un miembro ni será la última, pero para mí sí es un cambio importante. Conocí a Víctor con 15 años y llevamos más de media vida haciendo música juntos. Hemos compartido momentos buenos y malos y será extraño subirme a la furgoneta sin él, no escuchar sus ronquidos en el hotel y no sentir que me guarda la espalda en cada concierto. Como no podía ser de otra manera, hemos hablado de esta decisión, de música, de pasado y de futuro al calor de un buen almuerzo en un bar de la zona. Os invito a conocer a Víctor; a DJ Bokah. A una parte imprescindible de la historia de Los Chikos del Maíz.

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Esta entrevista está motivada por dos cuestiones. La primera, que dejas de formar parte de nuestro grupo, Los Chikos del Maíz y, por otro lado, conocerte un poco más. Me gustaría empezar por lo primero. Parece difícil dejar de ser partícipe de un grupo cuando está en un punto álgido y con buenas perspectivas pero, además de la música, tienes otro trabajo que te apasiona y finalmente te ha sido imposible compatibilizarlos.
Así es. Dada mi responsabilidad en mi trabajo actual y, a su vez, visto lo que han crecido Los Chikos del Maíz, hubiera sido un error intentar abarcar todo para no dar lo máximo ni en un sitio ni en otro. Yo he entrado en dinámicas en mi empleo de un tipo y el grupo en otro tipo de dinámicas en la música. Me daba la sensación de que podía perderme parte de cada uno de los proyectos y, como consecuencia, no dar el callo de manera positiva en ninguno de ellos. Entonces sí, me ha sido imposible compatibilizar un trabajo con responsabilidades con una banda que está en el top. Es un tema de no poder gestionarlo todo porque si hago las dos cosas me quedo sin vida personal, que también es algo importante para mí. El grupo ha crecido de manera profesional dentro de la música, yo no he podido seguir el ritmo y ha llegado un punto en el que Víctor no puede estar a todo y ya está. No hay más dramas ni mayores problemas.

Ya se dijo en su día que no formabas parte de Riot por temas laborales pero el público no sabe de qué trabajo hablamos.
Ahora mismo soy el mánager de marketing de una empresa de software muy pequeña que se llama Voicemod[1]. Es curioso, porque el destino me ha llevado a una empresa de procesado de audio y de efectos de sonido que me apasiona mucho y donde estoy muy contento. Dentro de este campo me dedico a la difusión y la adquisición de usuarios para esta herramienta. No tiene una relación directa con la música porque la suelen utilizar principalmente youtubers  y gamers para hacer el cabra. Estoy muy ilusionado porque trabajo con personas han apostado muchísimo por mí y por mi trabajo.

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Nosotros empezamos juntos en esto, prácticamente. Te conocí con 15 años, actuando con nuestros grupos de entonces en un local fallero y desde ahí más de media vida juntos compartiendo música y experiencias. Pero ya escuchábamos rap antes de juntarnos, así que tengo la curiosidad de saber cómo descubres este género.
Nos juntábamos una pandilla de amigos en Benetússer (pueblo de València) y, en aquella época, existía una estrecha relación entre el grafiti, el breakdance y la música. Nunca se me ha dado bien dibujar, tampoco se me ha dado bien bailar, por lo menos breakdance.

Eso te iba a decir, te he visto bailar otros estilos y sí te defiendes.
Sí, perreo de miedo (risas).
Volviendo al tema, no se me daban bien las otras facetas y tenía un amigo llamado Paco Macías, que en su casa tenía Fast tracker (programa para crear música) y rápidamente me llamó la atención. Tú sabes perfectamente que escribir nunca ha sido lo mío y que siempre me he llevado muy bien con las máquinas, así que rápido encontré un software para hacer ritmos. Luego probé con Fruity Loops, con Reason, Cubase, Akai, ahora con  Ableton… Diríamos que me entró de rebote porque en aquella época había mucha cultura de rap en el pueblo y descubrí que había un hueco en el que me apetecía participar, que era en la creación de música.

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¿Qué escuchabas en aquellos primeros años?
Las primeras referencias eran las maquetas de la gente del barrio, Mentenblanko, 13 Pasos o Crimen Perfecto. También recuerdo escuchar al principio La Puta Opepé o las maquetas de Kase O. Con los años te vas decantando por unos estilos más marcados. Personalmente, rápido descubrí el rap de EEUU y el sonido me fascinaba. Mientras, en España me llamaban la atención Mucho Muchacho y Sólo Los Solo. Siempre me han gustado cosas un tanto macarras. Incluso he oído cosas que la gente de mi alrededor no tragaba o no entendía que me gustaran pero yo siempre acababa encontrándoles un punto positivo u original.

Aunque no es algo que se sepa mucho, cuando yo te conocí tú rapeabas todavía pero es cierto que al poco lo dejaste y te centraste en el tema de la producción. De hecho, la primera vez que vi un ordenador y tuve un ritmo propio fue gracias a ti. También en aquella época (hablamos del principio de los 2000) grababas, mezclabas y masterizabas a varios grupos. ¿Por qué te inclinaste por esta faceta artística?
Desde pequeño siempre he tenido acceso a la tecnología y me llamaba la atención el poder producir, mezclar o masterizar, dentro de mis posibilidades. Gracias a esa inquietud e interés, he participado en proyectos que para mí han sido vitales y me han aportado mogollón.  La maqueta contigo y con Also en La Nota Más Alta fue la bomba; Maskeperros también lo disfruté mucho. Rawpublik fue una obra que, dentro de unos años, alguien va a rescatar de YouTube y va a decir “estos tronados, qué maravilla hicieron”.
También como DJ hubo épocas en las que participaba con varios grupos. De hecho, había veces que actuaba por la tarde en un sitio con una banda y tenía que salir corriendo para pinchar por la noche con otra.

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Es curioso, parece que antes tuvieras tiempo para abarcar distintas bandas y ahora no puedes afrontar la exigencia de una. ¿Qué cambia en todo este tiempo?
Cambian varias cosas. Me prefiero centrar en otros aspectos, tanto profesionales como personales. Me empieza a llamar mucho más la atención el aspecto de la producción por encima de la grabación. También dejan de llamarme las ideas que trasmiten algunos grupos y me centro más en lo que realmente me aporta y me gusta. Porque si te dedicas a muchos grupos y produces muchas cosas, evidentemente es difícil coincidir con las ideas y gustos de cada uno y para mí era importante tener cierta afinidad.
También uno se va haciendo adulto, va evolucionando y cada vez tiene menos tiempo y tiene que centrarse en lo que realmente le aporta. Durante aquella época hacía como que estudiaba, ya tenía un trabajo y no tenía tiempo para todo. Al final uno se distancia y prefieres seguir tu senda. Puede ser bueno o malo pero eliges con quién decides seguir caminando en la música.

DJ Bokah

En ese camino nacen Los Chikos del Maíz en 2004. Desde el principio aportas ritmos a la primera maqueta y te conviertes en el DJ de nuestra banda. ¿Qué recuerdas de los comienzos?
Los inicios fueron un poco caóticos, no parecía existir un rumbo fijo. De hecho, volviendo a la primera pregunta, uno de los motivos de mi lógica salida del proyecto es que Los Chikos del Maíz es una banda de punk que se ha profesionalizado. Antiguamente, parecía que cualquier cosa valía y ya no. Íbamos a cualquier sitio, con cualquier equipo y tocábamos sin pensar en nada más. Era un poco caos pero lo compensábamos con frescura y con actitud. Éramos muy impulsivos a la hora de hacer las cosas.
Teníamos esa parte caótica de hacer las cosas pero también estábamos donde queríamos y sentíamos que teníamos que estar. Por ejemplo, a la semana de que asesinaran a Carlos Palomino nos fuimos a Madrid sin miedo, sabiendo que aquel día en el CSO La Traba y por las calles de Madrid se iba a liar y no dudamos. Fuimos y tocamos porque sentíamos que teníamos que hacerlo y era nuestro lugar. Nos daba igual el equipo de sonido. Llegábamos y buscábamos liarla donde fuera y llevar nuestra música a los lugares donde queríamos que llegara.
También esta actitud nos ha curtido un poco el lomo porque, a la larga, mucha gente ha intentado aprovecharse de nosotros y de esta manera que teníamos de afrontar la música. Por ello, ha sido imprescindible saber dónde actuar, para quién y profesionalizarse. No ha habido problemas de seguir tocando en Centros Sociales Okupados o para determinados colectivos. Pero siempre dentro de unos márgenes y que no intentaran aprovecharse del grupo.
Por suerte, nos encontramos por el camino a un Tekila (mánager), a un Toni Macías (técnico de sonido) u otras personas que nos ayudaron a centrarnos y a profesionalizarnos.

11 años de caos juntos, que se dice pronto. Todo este tiempo da para muchos recuerdos y vivencias. ¿Cuáles son las experiencias que más te han marcado?
Justamente, el concierto tras el asesinato de Carlos fue bestial y muy emotivo y lo recordaré siempre. Recuerdo el primer Viñarock, en el cual pensé que tenía que salir con pañal. Te juro que pensé que me cagaba encima de los nervios (risas). También recuerdo el viaje a Venezuela. No sé, me quedo con las giras, con las partes de detrás. Con los chistes. “El saquito de los prejuicios”, que eso es un pequeño secreto nuestro.
Una cosa importante con la que me quedo es el hecho de poder ir a cualquier ciudad del Estado español y siempre tener a alguien a quien llamar para quedar y tomar algo. Desconocidos que, gracias a la música, acabas llamando amigos: Ritxi Usategui, Toni Esteban, Dani Conil, Tito, la gente del Ciudad de Murcia… en cualquier zona tienes un amigo y eso no lo voy a perder nunca. La música me ha servido para conocer un montón de gente muy guay. También gente mala, ojo. La música es lo que tiene, se acerca todo el mundo, a todo el mundo “le gusta bailar” pero yo elijo con quién bailo.
También recuerdo la grabación de videoclips… no sé, son muchísimas cosas. Recuerdo dormir en un garaje pero también en un hotel de 5 estrellas. Pero insisto, me quedo con el cariño de la gente, sobre todo. Había fines de semana que llegaba a casa y sacaba tres camisetas que me habían regalado de grupos locales o de colectivos sociales. Te quedas con buen sabor de boca porque te da la sensación de que no sólo hemos hecho música, hemos hecho algo más. Eso te marca para siempre.
También recuerdo subir medio malo al escenario o el miedo de tener que cancelar algún concierto porque alguno estuviera enfermo. Ahí es cuando te das cuenta de que has dado el salto profesional. Años atrás nos hubiera dado igual, hubiéramos pensado “que os follen, somos Los Chikos del Maíz y somos punk” pero, con el tiempo, tienes una presión de no fallarle a tu público, que ha decidido gastar dinero y tiempo en ti y en tu música.

Supongo que también recordarás momentos malos.
Existen sentimientos de frustración gravísimos. Sensaciones de haber decidido tomar un camino y no otro. Por ejemplo, cuando no pude ir con Riot Propaganda, fue por una apuesta profesional que pensaba que iba a ser la hostia y finalmente no fue así.  Me costó, no sólo perderme el proyecto de Riot, sino muchos dolores de cabeza, muchas horas de trabajo y también perder dinero. Además, fue una decisión que me dejó marcado y que, finalmente, ves que te empieza a dibujar sin querer el camino, que te desvías de la lógica y acabas dejando de lado la música. Que no es un drama, porque ha sido mi elección y no me arrepiento de los caminos que he escogido en la vida porque he sentido que cada elección era la que necesitaba en ese momento. Si volviera al pasado, creo que escogería el mismo camino.
Sé que me entrará morriña cuando pase el tiempo y vea los carteles, pero sigo sintiéndome parte del equipo y nunca voy a dejar de ser un Chiko del Maíz. Una cosa es que no forme parte del proyecto y otra cosa es que no quiera al grupo o no desee su éxito. De hecho, lo deseo por encima de todo porque seguiré sintiendo ese éxito como propio. Voy a seguir sintiéndome parte de la banda y subiéndome a la furgoneta cada fin de semana que se me antoje y disfrutar con vosotros, aunque sea desde fuera.

¿Algo que te gustaría decirnos a Nega y a mí? Aprovecha el momento, puedes decir lo que quieras.
¿Esto lo leen menores? (risas). Nada, sólo desearos mucha suerte en los futuros proyectos aunque tengo la seguridad de que os va a ir bien. Pese a ser un poco pesimista en otros aspectos de mi vida, sé que a Los Chikos del Maíz os va a ir bien y Comanchería va a ser un petardazo. Evidentemente, estoy escuchando ya los nuevos temas y va a ser la hostia.
También deciros que os habéis vuelto muy serios (risas). Os hace falta un poco más de sorna y de burla.

¿Estás seguro de que has oído los temas nuevos? (risas).
Pero en las primeras maquetas teníais más mala baba. Como se dice, molabais más en las maquetas (risas). Fuera bromas, mucho éxito y a la persona que se incorpore al proyecto, sólo desearle toda la suerte del mundo. También decirle que esté preparado para gases tóxicos en la furgoneta (risas), para quejas en bares, para pruebas de sonido caóticas, para aguantar al técnico con el “suéltala otra vez, suéltala otra vez…”.
Por favor, no ronques si te toca compartir habitación con el Mejías, ya que son sus peores miedos. Y si te toca compartir con Nega, hazte un seguro de vida (risas). En serio, os quiero y os deseo lo mejor.

Y qué quieres decirle al público que te ha seguido, que siempre pregunta por ti cuando no sales en una foto y que ha apreciado tu trabajo, aunque parezca que los DJs y productores sean menos visibles o valorados.
Primero, darle las gracias por todo el cariño de estos años. Segundo, decir que no he dejado la música. He perdido una dinámica de grupo y no tengo estas rutinas para seguir un proyecto a nivel profesional pero espero que en algún momento sepan de mí. No sé si a través del rap o de otra cosa. Decirles que seguro  me verán en conciertos de Los Chikos del Maíz, aunque sea entre el público con una cerveza en la mano. Y que cualquiera que tenga ruegos, preguntas o cualquier cosa, me contacte a través de Twitter[2] y ya está. Pienso que las cosas se hacen para que todo vaya a mejor aunque a alguno le joda en algún momento dado o sienta frustración o morriña. Las cosas se hacen y se deciden para que todo vaya a mejor.

Pero seguirás vinculado a la música.
Yo no he dejado en ningún momento de hacer música. El problema es que la hago cuando me apetece y sin una perspectiva fija. A veces, simplemente hago música cuando llego de fiesta o dejo ritmos a medio hacer, pero estaré vinculado a la música siempre. Sigo con mi estudio de grabación, sigo investigando y adquiriendo nuevas máquinas para crear. Aunque no siga vinculado de una manera activa y pública para mí la música es todo.
Yo me despierto por la mañana y lo primero que hago es buscar novedades y ponerme música. También me ha salido alguna oferta de colaborar con algunos músicos y he decidido no cogerla. Pero en cuanto me pueda centrar, volveré a coger la dinámica de hacer ritmos y de colaborar con bandas. Ahora mismo no puedo pero el tiempo dirá. Ahora quiero vivir este momento, tener cierta tranquilidad y poder llegar a mi casa sin ninguna presión y hacer música sin un objetivo fijo, sólo por gusto, sin ir a contrarreloj. Hago música para disfrutar y no para que sea valorada o juzgada por alguien externo. Pero espero que con el tiempo la gente pueda volver a saber de mí.

Yo también lo espero, Víctor. Y ya sabes que te voy a echar mucho de menos en los escenarios, en los viajes y en la habitación.
No te librarás tan fácil de mí…

NOTAS
[1] https://www.voicemod.net
[2] https://twitter.com/vicasins

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