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Opinión · Una mirada a un mundo en crisis

La mirada desde el privilegio

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¿Hasta qué punto disponemos de la capacidad de ponernos en el lugar del otro?

¿Cómo entender o lidiar con situaciones que son incomprensibles e inasumibles para la mayoría de nosotros?

En el primer post del blog se realizó un aterrizaje del proyecto y la vinculación de éste con las situaciones de crisis y conflicto que vive el mundo actual. Un proyecto basado en tres orientaciones:

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  • El relato de injusticias y represiones que se viven en distintas partes del mundo.
  • El drama humanitario de las personas refugiadas, con especial atención al papel de las mujeres en dichas situaciones y contextos.
  • La gestión que se hace de dichas situaciones desde occidente, tanto a nivel personal como colectivo y gubernamental.
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En el presente artículo, vamos a intentar reflexionar un poco sobre el tercer punto y dar una vuelta a la visión estandarizada que conocemos la mayoría de nosotros en el relato de determinadas situaciones de crisis o conflicto en el mundo. Si pensamos en ello, nos surgen innumerables dudas acerca de este tema y una gran incertidumbre sobre cómo gestionarlo…

Cuando conocemos situaciones de conflicto, violencia o injusticia, somos capaces de empatizar con el dolor ajeno, eso está claro. Fácilmente se nos despierta un sentimiento de tristeza, rabia, frustración,…cuando vemos sufrir a otro ser humano. Pero ese sentimiento está construido siempre en relación a lo que vemos, lo que se nos transmite y seguramente sobre una preconcepción establecida en el imaginario colectivo. Esa construcción o ideación viene condicionada por la información que nos llega en función del medio y de la inquietud informativa de cada persona, así como el proceso educativo de cada uno. Con esta perspectiva, ¿somos capaces de entender realmente lo que viven otras personas en situaciones extremas?

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¿Qué siente una persona refugiada cuando después de un viaje eterno cruzando desiertos y montañas, pierde a una madre, hijo, hermana o amigo en el mar a pocos metros de la costa? ¿Y cuando pese a sobrevivir y conseguir llegar al destino deseado, se encuentran con un lugar que les es hostil y no les permite una libertad y condiciones de vida dignas tal y como dictan los tratados internacionales sobre las personas refugiadas?

¿Somos capaces siquiera de imaginar una ínfima parte de las sensaciones y sentimientos que debe generar ese tipo de situaciones?

Una mujer afgana con un niño en brazos se emociona tras lograr alcanzar la costa a bordo de una lancha neumática en la isla de Lesbos (Grecia). EFE/Filip Singer

¿Qué hay más allá de las tristes fotografías y los relatos fotoperiodísticos estáticos a los que estamos acostumbrados cuando se nos narra una situación de crisis o conflicto? ¿Alguna vez nos paramos a pensar qué tipo de información se transmite y bajo qué perspectiva u objetivo? En este sentido, quizá se debería buscar un tipo de relato que permitiera a las personas que la recibimos una reflexión más profunda y que fuera más allá del simple conocimiento de una situación en concreto.

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Más allá de lo que se nos transmite, también deberíamos reflexionar alrededor del impacto que genera una persona en un entorno que no es el suyo en el momento de retransmitir ciertas realidades. Hablamos de todo esto con David del Campo, fotógrafo documental que ha participado en distintos proyectos que relatan situaciones de conflicto:

“Debemos ser muy conscientes de nuestra posición de privilegio como personas de occidente en determinadas situaciones”, nos comenta. “Y tener una especial conciencia también de nuestra mirada, la cual está sesgada por una concepción del mundo, valores y principios, así como de la estructuración social que según nuestro criterio, debería regir una sociedad o grupo”.

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En relación a lo que comenta David, debemos ser muy conscientes del papel que jugamos desde nuestra posición en determinadas situaciones, y que una cosa es narrar lo que ven nuestros ojos y otra muy distinta transmitir una realidad o situación que trasciende más allá de nosotros mismos y para la cual, seguramente no estamos preparados para entender o conceptualizar más allá de la simple superficialidad. De ahí parte el nombre del proyecto, “Una mirada a un mundo en crisis”, siendo conscientes que pese a intentar transmitir el máximo de sensibilidades y matices, no podremos nunca desprendernos al 100% de nuestra propia concepción de las cosas. Así mismo, es por este motivo que el proyecto también busca que sean las propias personas de los destinos que visitemos las que transmitan su propia realidad y su concepción de la situación abstrayéndonos nosotros mismos lo máximo posible.

Habrá que ver hasta qué punto somos capaces de realizar este ejercicio. Lo que está claro es que siendo conscientes de su complejidad, trabajaremos para construir un relato que intente recoger las impresiones y realidades de las propias personas que viven dichas situaciones, así como intentar profundizar al máximo en los conflictos y crisis que vayamos conociendo, huyendo de la retransmisión estática del momento.

“Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas”. George Orwell – 1984.

Vamos pues a quitarnos nuestras gafas, a ver qué vemos.

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