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Opinión · Balagán

Siria y las fuerzas oscuras

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El viceministro de Exteriores ruso ha declarado este viernes que constituye un objetivo prioritario para Moscú mantener la integridad territorial de Siria, es decir que no quede ninguna parte del país ajena al control del gobierno de Damasco.

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Los rusos se lo han comunicado oficialmente a los kurdos y a los turcos y parecen decididos a avanzar en esa dirección.

Dividir Siria correría a favor de las fuerzas oscuras, al menos a favor de muchas de las fuerzas oscuras que han mantenido el conflicto durante los ocho años que dura. La división correría en detrimento no solo de Siria sino también de Turquía, país empeñado irreflexivamente en gestionar una zona segura en el norte, a lo largo de la frontera común, una idea que pronto podría volverse contra Turquía.

La integridad territorial de Siria debería ser un objetivo prioritario de la Unión Europea, y no solo para Moscú. La prolongada y cruenta guerra ha permitido ver en toda su gloria a las fuerzas oscuras interiores, que han sido apoyadas por las fuerzas oscuras internacionales con armas, dinero, entrenamiento y asesoramiento militar.

La posición de Bruselas de condicionar su apoyo a la reconstrucción de la enorme devastación a un programa democratizador cristalino es ciertamente ingenua, muy ingenua, especialmente después de lo que la UE y todo el mundo han podido ver en los últimos años.

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Instaurar en Siria una democracia de corte liberal a la europea es, desgraciadamente, misión imposible. Algunas fuerzas oscuras están poniendo mucho en juego en el hipotético proceso democratizador, pero son sobre todo las fuerzas oscuras internacionales que han alimentado el conflicto. Europa no debería participar en una idea tan descabellada como esa y caer en la trampa.

Las fuerzas oscuras interiores no permitirían la instauración de una democracia liberal de corte europeo y es posible que la situación fuera aprovechada por las fuerzas oscuras internacionales para crear más inestabilidad, como se ha hecho y se continúa haciendo ahora mismo.

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Antes que ahogar a Siria con el disparatado proceso democratizador de corte liberal, Europa debería participar en la reconstrucción del país y persuadir al presidente Bashar al Asad para que facilitara la convivencia, pero siempre dejando al margen a las fuerzas oscuras de dentro y de fuera.

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