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Opinión · Entre leones

¡Menos lobos, caperucita!

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Miles y miles de personas se concentraron en la Plaza de Colón de Madrid por la unidad de España. 45.000 criaturitas, según la Delegación del Gobierno en Madrid, y hasta 200.000 patriotas, según el PP y Ciudadanos. Pero muy lejos de millón de ciudadanos contra Pedro Sánchez que perseguían las tres derechas. Así que, de entrada, ¡menos lobos, caperucita!

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Juntos y revueltos, las tres derechas, Falange y otros grupúsculos fascistas se sumaron a la protesta, que, como era de esperar, repitió casi los mismos insultos y descalificaciones que el presidente del PP, Pablo Casado, venía profiriendo en las últimas semanas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Recordémoslas: traidor, felón, ilegítimo, deslegitimado, mentiroso compulsivo, irresponsable, ridículo, adalid de la ruptura de España, incapaz, desleal, catástrofe, ególatra, rehén, chovinista del poder.

En fin, las banderas de España y la sacrosanta unidad de España salpicadas de escarnios, alfilerazos y palabrotas. ¡Menudo espectáculo rojigualda! ¡Menuda derroche de casquería política! ¡Menuda promoción de la Marca España!

Pero a mí me da que esta ‘macromani’ por la unidad de España más que reforzarla la debilita; la unidad de España, claro.

¡Cuanto más nacionalismo español, más independentismo catalán! ¡Cuantos más golpes de pecho españoles, más golpes de pecho catalanes! ¡Cuantas más banderas españolas al poniente, más señeras al levante! ¡Cuantas más burradas españolas, más burradas catalanas! Así funcionan los vasos comunicantes en el laboratorio de la vida y de la política: se destila siempre pura estupidez.

Pero el día después de la ‘banderada’ de Colón deja la realidad en pelota picada.

Torra, el títere del loco de Waterloo, insiste en que sin negociación de autodeterminación no hay Presupuestos. Una apuesta inequívoca por el talego y el 155 durante los próximos tres años. Y la teoría del caos de cuanto peor, mejor, y que salga el sol por Antequera, Eso de que no haya un líder en condiciones en Casa Jordi es jodidísimo.

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Casado prepara en Génova junto a su equipo de colaboradores más descerebrados una nueva tacada de insultos contra Pedro Sánchez. Política de brocha gorda con el pulso firme y cara al sol.

El líder del PP ha prendido la llama de violencia y veremos a ver qué consecuencias nos trae esta insólita pota verbal.

Por su parte, Rivera se quita las pulgas del retrato con el líder de Vox, que, quiera o no quiera, es su socio en Andalucía y lo fue el domingo en Colón. ¡Que se besen, que se besen!

Además, tendrá que atar más en corto a Manuel Valls. El ex primer ministro francés y candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona, que no se enteró de nada de nada pero no vio odio por ninguna parte, sino buen rollito, no se retrató con los de Vox ni compartió los numerosos faw news del manifiesto.

Nada que ver con Vargas Llosa, que estuvo más disciplinado y cumplió con los ‘posados Ciudadanos’. Desde que está con Isabel Presley se ha convertido en todo un profesional de la pasarela.

Mientras tanto, Abascal encantado de conocerse: Casado y Rivera lo han legitimado y aspira ahora a robarles los votos y el espacio político.

Por último, Pedro Sánchez, magullado, jodido y obligado a hacer autocrítica –a ver si los palmeros lo dejan-, está donde tiene que estar, junto a la moderación y el sentido común, que son caminos que conducen al centro político, ahora huérfano tras desplazarse el PP y Ciudadanos a la extrema derecha y más allá.

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Y ha puesto en su sitio a los secesionistas, que tendrán que decidir, sin contrapartida alguna de por medio, si apoyan o no los Presupuestos, si prolongan o no la legislatura, si dan una oportunidad a un diálogo realista parar rescatar a Cataluña del viaje a ninguna parte que emprendieron ellos solitos el 1 de octubre de 2017. O elecciones generales.

Por cierto, después del fiasco de Guerra y Felipe, ¡chapó ZP!

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