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Opinión · Comiendo Tierra

La terrible venganza de Torra

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Torra ha tapado con un lazo blanco el lazo amarillo del Palau de la Generalitat. Y se ha quedado, como decían en mi pueblo, tan oreado. No hay que descartar que uno de los efectos no estudiados del cambio climático es la evaporación del seny. Están pasando cosas en Catalunya que no pasaban ni en los chistes de Lepe.

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Así que la Junta Electoral Central te dice que quites los lazos amarillos porque es una forma de hacer campaña electoral con ventaja y vas y los tapas con unos blancos o con una mantita que se levanta con el viento. Y entonces gritas a la Junta Electoral: ¡si ya no están! ¡No me mandéis a los mossos!

Seguro que cuando Torra era pequeño, su madre, una mujer de orden, le preguntaba si ya había hecho la cama y él decía que sí, pero no la había hecho y entonces su madre, que ya le conocía, le regañaba. Anda, veu a fer el llit! Seguro que Torra entonces iba y tiraba de una sábana de mala gana, pero su madre, astuta como todas las madres, le volvía a preguntar si ya la había hecho y oía desde la cocina como le gritaba que le dejara en paz y que sí, que ya la había hecho. Su madre, entonces, que empezaba a cansarse, recurría a apretarle un poco y le recordaba que si no hacía la cama, se quedaba sin la paga. Torra entonces, resoplando y algo colorado, gritaba que sus padres le robaban, y entonces iba otra vez a su habitación y le daba un tirón a la colcha y le gritaba a su madre que ya estaba y que dejara de fer la murga, es decir, que dejara de darle la tabarra, y que le diera su propina que la pela es la pela. Su madre que siempre se quejaba con las vecinas de que vaya niño independiente que le había tocado, le hacía la última amenaza: se lo voy a decir a tu padre, y Torra, entonces, se ponía hecho una furia y decía que su padre le entendería, que había cumplido las órdenes pero que su madre quería fastidiarle y que en nombre de la historia exigía que le reconocieran su libertad. Entonces, su madre le decía con calma: Tu padre te va a dar una azotaina por tontaina. Y él contestaba: "Pues me voy a ir de casa".

Suena un poco a zarzuela, a entremés, a comedia de enredo. Sería gracioso si no hubiera políticos juzgados y en prisión preventiva, otros fuera del país, una derecha extrema encontrando justificaciones y pidiendo armas para los del “a por ellos” y mucha gente hasta las narices porque el tema del procés está empeorando todo en nuestra joven y horadada democracia.

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¡Quim!, seguro que le gritó su madre: este fin de semana no sales. Y Torra, llorando y fuera de sí, empezó a rumiar en la soledad de aquella habitació de la casa dels seus pares, la tremenda venganza futura donde taparía con un lazo blanco los lazos amarillos. "Malditos romanos...".

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