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Canarias como ejemplo de la miseria creada por el turismo

España es un país eminentemente turístico. Según los datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), sólo el año pasado supuso para nuestra economía 178.000 millones de euros, lo que representó un 14,6% del PIB nacional (un 2,4% más que en 2017). De hecho, es el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en el que mayor peso tiene el turismo en su PIB. Recurriendo a los datos estadísticos, la gran pregunta que hemos de plantearnos es: ¿cómo repercute esta buena salud del turismo en el día a día de quienes habitan los grandes focos turísticos?

España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia.

Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018.

Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España:

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%).

¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros.

Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes.

Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia.

Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello.

Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

> España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia. Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018. Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España: Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%). ¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros. Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes. Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia. Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello. Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia.

Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018.

Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España:

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%).

¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros.

Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes.

Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia.

Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello.

Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

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> España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia. Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018. Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España: Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%). ¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros. Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes. Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia. Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello. Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia.

Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018.

Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España:

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%).

¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros.

Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes.

Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia.

Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello.

Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

> España lidera Europa como destino turístico de personas no residentes en el país. Atendiendo a las pernoctaciones según datos publicados por Eurostat, nuestro país supera ampliamente al segundo en el ránking, que es Reino Unido. Si profundizamos aún más en los datos, comprobamos cómo las Islas Canarias es el destino favorito de los extranjeros, con más de 93 millones de pernoctaciones al año, frente a las 77 millones de la costa adriática de Croacia. Precisamente estos días, la preocupación por un descenso del turismo en Canarias comienza a extenderse. La Encuesta de Movimientos Turísticos que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), advierte de un descenso del 4,7% en el segundo trimestre del año frente al mismo periodo del año anterior. Eso sitúa la cifra de personas extranjeras visitando las islas en casi 2,3 millones. Una preocupación que, de materializarse el cierre de las bases de Ryanair en Tenerife y Gran Canaria, se incrementaría, pues la compañía de bajo coste llevaron al archipiélago más de 3,7 millones en 2018. Sea como fuere y a pesar de esta ralentización en el turismo en Canarias, lo cierto es que el gasto medio por persona y día continúa su tendencia alcista (3,7%), con 149 euros al día. ¿Cómo repercute esta bonanza en la población canaria? Pues lo cierto es que junto con Extremadura y Andalucía, las Islas Canarias se sitúan en cabeza de regiones más pobres de España. Dicho de otro modo, el destino al que acuden más turistas extranjeros de Europa es donde peor vive la población nativa. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018 del INE, los ingresos medios anuales en Canarias se sitúan en 8.964 euros. Si atendemos a las tasas de pobreza o exclusión social, Canarias es la segunda peor Comunidad, con un 32,1%, porcentaje que se dispara hasta el 36,4% según la tasa AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés). No parece, pues, que el dinero que entra en las islas esté llegando a su población y, de hecho, Canarias es otro de los puntos negros del empleo en España: Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el segundo trimestre del año se ha saldado con 1.500 personas más desempleadas, lo que dispara la cifra total hasta casi las 240.000 personas paradas en el archipiélago. Canarias, con una tasa de paro del 21% sólo se encuentra detrás de otro de los grandes destinos turísticos del país, esto es, Andalucía (21,04%). ¿A dónde va a parar el dinero que llega del turismo? Pues si analizamos las actividades de las personas que más patrimonio poseen en las Islas Canarias vemos que, precisamente, se dedican al Turismo: es el caso de Eustasio Antonio López González y hermanos (Lopesan Hoteles, IFA Group) con un patrimonio neto de 1.100 millones de euros, Juan Miguel Sanjuán y Jover (Grupo Satocán, Sacyr) con 350 millones de euros, Wolfgang Kiessling (Loro Parque) con 290 millones de euros o Pedro Agustín del Castillo Machado y familia (Binter) con 200 millones de euros. Vemos, una vez más, que la desigualdad se ceba con las personas más desfavorecidas y que impulsar ciertos sectores sin reformarlos en pos de una mayor justicia social lo único que consigue es incrementar las bolsas de pobreza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva mucho tiempo alertando de esta situación, advirtiendo de cómo el Turismo se ha convertido en un sector captador de trabajador@s procedente de la población joven, mujeres e inmigrantes. Además, estos perfiles están expuestos a turnos nocturnos, discontinuos, de fin de semana y en periodos vacacionales con largas jornadas de trabajo para un sector que de por sí presenta horarios atípicos.  A pesar de ello, los salarios que se perciben son comparativamente mucho más bajos respecto a otros trabajos, presentando reducidas oportunidades de desarrollo profesional y donde la temporalidad y la parcialidad de los contratos precarios es la norma. En esencia, el modelo turístico español es una máquina de generar miseria en la mayor parte de la población, mientras tan sólo un porcentaje pequeña de ello realmente se beneficia. Para la OIT, el turismo sostenible consta de tres pilares: la justicia social, el desarrollo económico y la integridad ambiental. En España, los diversos gobiernos que hemos tenido únicamente se han preocupado por el segundo de los pilares, pero circunscribiéndolo a una franja de población escasa. De haber conseguido -o acercarnos al menos- a ese turismo sostenible, se habría fomentado la prosperidad local, generando ingresos y empleo decente para las perosnas sin afectaral medio ambiente y la cultura del punto de destino. Nada de esto se ha producido en España y Canarias es un buen ejemplo de ello. Entre las últimas recomendaciones de la OIT para lograr un turismo sostenible destaca la creación de políticas contando con todos los agentes sociales, capaces de contribuir al fomento del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para tod@s, entre otras cosas alentando al sector turístico y sus cadenas de suministro a abastecerse en los mercados locales. En contra de lo que se ha venido impulsando desde los gobiernos españoles, con deseos febriles de atraer a las grandes multinacionales, la OIT recomienda la apropiación del turismo por las fuerzas económicas locales. Todo ello, además, promoviendo la preservación del medio ambiente social y natural de los destinos turísticos, algo que en el caso español ha brillado por su ausencia.

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