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Opinión · Otras miradas

Eurocopa Sí, Eurocopa No: deshojando la margarita 

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Vista del nuevo campo de San Mamés. | EFE

En las últimas semanas, el fútbol ha tenido un lugar preferencial en los televisores y diarios de buena parte de Euskadi. Las finales de la Copa, así como la posibilidad de que la Eurocopa recale en Bilbao, han favorecido titulares aquí y allá; lo que parecía una posibilidad certera se ha convertido en una suerte de misterio. Aun así, la relación de la Eurocopa con Bilbao viene de lejos, fue en el año 2014 cuando el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao firmaron su colaboración para lograr que Bilbao fuera una de las sedes de la Euro2020. Desde entonces, las tres administraciones vienen preparando los terrenos para celebrar dicho evento, y plegándose así a lo que la empresa multinacional UEFA, propietaria de la franquicia “Euro 2020”, plantea: cambios en el horario del Aeropuerto de Loiu, trabajo voluntario no remunerado, adecuación de transporte público a sus necesidades, ampliación de aparcamientos,  y sobre todo, una exención fiscal que, con la venia del Congreso español, ha hecho que Bizkaia acabe siendo para la UEFA un paraíso fiscal durante el año de celebración del evento.

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Tras algunas comprobaciones en las Juntas Generales, podemos afirmar que quienes gobiernan en la Diputación Foral de Bizkaia aprobaron un gasto de 750.000 € para la celebración del evento, que si sumamos a lo ya gastado hasta ahora, nos da un gasto de más de 3.600.000€ sólo de la Diputación. Más de 3.500.000€ para unos partidos de la Eurocopa, ¿es mucho? ¿Es justo? ¿Es necesario? Pues sin ir más lejos, equivale a los costes salariales anuales de unos 100 puestos de trabajo con salario medio. El evento, como su nombre indica, se iba a desarrollar el pasado 2020, pero también fue afectado por la pandemia: hasta el fútbol se ha tenido que parar por un bicho microscópico. Y aunque la afección de la covid-19 ha sido global, su impacto y las medidas de cada administración han sido distintas, y con eso llegamos al momento actual; dadas las dificultades de Gobierno Vasco para controlar los rebrotes de la pandemia, el Ayuntamiento resolvió mantener Bilbao como sede con público siempre que se cumplieran unas tasas de salud pública, algo que otras sedes como Dublin y Munich también han condicionado.

Con los datos epidemiológicos y de ocupación hospitalaria que está padeciendo Euskadi durante las últimas semanas, ¿cómo podríamos defender que vinieran más de 10.000 personas a un partido de fútbol? Es evidente que en estos momentos no se dan las condiciones para semejante evento multitudinario en Bilbao. Pero no sólo eso, la grave situación sanitaria ha derivado en una crisis socioeconómica que se preveía antes de la pandemia, pero que con ésta se ha visto agigantada: los bancos de alimentos no dan abasto con las cada vez mayores colas. Esos 3.600.000€ son más que necesarios, son urgentes para revertir el riesgo de exclusión social, pero también para promover empleo de calidad que frene en origen el camino de la pobreza. Pero para eso hace falta inversión pública. Se nos viene pidiendo resiliencia a la ciudadanía, capacidad de adaptarnos a esta “nueva normalidad” pero ¿es capaz la administración pública de reorientar sus prioridades en este nuevo marco?

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¿Qué es lo que pasa con el dinero público que ha ido a la Eurocopa? Lo que Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento acordaron fue favorecer el desarrollo de este evento, y no podemos olvidar que aquí impera el modelo “público-privado”, es decir, dinero público para gestión privada: dicho acuerdo se traduce en gasto público para favorecer la sede.

En cualquier caso, por encima del negocio del fútbol y de los intereses de empresas privadas debe estar la salud y, sobre todo, las necesidades de la mayoría social de Bizkaia. Viendo que Bilbao no va a ser sede de la Euro2020, ¿cuánto de ese dinero se puede recuperar para las necesidades reales de Bizkaia?, ¿Se están preocupando las administraciones públicas en recuperar, en la medida de lo posible, el dinero público invertido para reinvertirlo en lo que Bizkaia sí necesita?

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