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La actriz Debi Mazar encarna a Ava Gardner en 'Arde Madrid'.. /MARÍA HERAS (MOVISTAR+)

Arde Madrid Paco León retrata las andanzas de Ava Gardner en 1961 en la serie 'Arde Madrid'

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Movistar+ estrena ‘Arde Madrid’, serie ambientada en 1961 y rodada en blanco y negro en la que los protagonistas son los tres criados al servicio de una Ava Gardner capaz de tomarse libertades que no existían en pleno franquismo.

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Arde Madrid nació de una anécdota. “Estábamos buscando una idea para una serie de televisión de pago y de repente nos tropezamos con esa anécdota, la de que cuando Ava Gardner vivió aquí en el 61 coincidió de vecina con el General Perón y que se llevaban fatal”, recuerda Paco León, creador junto con Anna R. Costa de la nueva serie de producción propia de Movistar+. Rodada en blanco y negro, con capítulos de media hora de duración y con la comedia como género predominante -aunque se tocan muchos más-, este jueves estrena su primera temporada al completo. Ocho episodios en los que conocer las aventuras y desventuras de los tres criados de Ava Gardner (Debi Mazar). Porque ella, como destaca León en su entrevista con Público, en realidad “es un personaje más” de entre todos los que pueblan una historia en la que el foco, el punto de vista, está puesto en otros. “No se ve ni se escucha nada que no vean o escuchen los criados”, analiza su creador, director y protagonista.

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Paco León: "El personaje de Inma Cuesta surge un poco por huir del cuento de hadas y describir una España más real"

Ellos son Pilar (Anna Castillo), Manolo (Paco León) y Ana Mari (Inma Cuesta), criadas y chófer, respectivamente, de una mujer que choca con sus costumbres con una época, el franquismo, en la que las mujeres no sabían lo que era gozar de un mínimo de libertad. Algo que queda plasmado desde el primer minuto con una frase que condensa en pocas palabras el pensamiento de un tiempo no tan lejano personificado en Ana Mari. “El personaje de Inma Cuesta surge un poco por huir del cuento de hadas y describir una España más real donde la educación femenina consistía en eso. La primera frase de la serie es ‘si tu marido te pega, piensa qué has hecho mal’. Esto es lo que se decía y así se educaba a las mujeres para ser esposas”, recuerda Paco León, quien avisa de que es al final de la serie cuando se entiende el porqué de su razón de ser sin avanzar nada durante la entrevista para evitar los temidos spoilers.

Ana Mari es coja, franquista y muy tradicional. Dispuesta a hacer lo que le pidan por el bien de España, casi ni lo duda cuando su jefa le propone infiltrarse en casa de la diva de Hollywood para destapar una supuesta trama comunista. “Es una mujer aprendida, completamente recatada, analfabeta sexualmente, que descubre su sexualidad y a liberarse un poco”, dice León. Con el paso de los capítulos se va dando cuenta de que se puede vivir de otra forma. Un chasquido en su cerebro que se produce al entrar al servicio de Gardner, quien encarga unos valores y un estilo de vida totalmente opuestos a los que le han inculcado a ella. Son la cara y la cruz y en el choque, en la contraposición, surge la comedia y también el drama, que algo hay de ello en sus historias, en su lucha por salir adelante.

"El éxito o el reconocimiento a veces es una cárcel y vivirlo con libertad es muy complicado"

Decía Anna G. Costa en un encuentro reciente organizado por el Sindicato de Guionistas ALMA que ella veía la comedia “más como un vehículo que como un medio”. Aquí, en Arde Madrid, se usa como tal para contar una historia enmarcada en una coyuntura histórica concreta y trágica. Enfocarlo por la estancia de Gardner en Madrid era, según León, “una oportunidad para hablar de España, de lo que somos, de lo que fuimos, de esa ‘dolce vita’ madrileña que se vivió tan desconocida”. De eso y de, añade, “la libertad, de las libertades que se tomaba ella en plena dictadura, donde no había. Y hablar de la libertad personal, de las libertades históricas. Y también de la intimidad”.

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Lo curioso es que dentro de todas esas libertades que se tomaba la protagonista de 55 días en Pekín, “ella se sentía presa de ser una estrella. El éxito o el reconocimiento a veces es una cárcel y vivirlo con libertad es muy complicado. Te lo digo yo que también en eso”, sentencia el actor.

Berlanga, Azcona, Fellini…

Arde Madrid es fruto de un trabajo de años, de bucear en busca de documentación de la época -como contaba Costa en la charla con guionistas mencionada antes- y de llamar a algunas puertas. En todo este tiempo el proyecto sufrió algunas modificaciones por el camino. Así, Paco León recuerda que al principio se pensó como una miniserie de cuatro episodios más largos, pero que luego decidieron que al material que tenían entre manos le sentarían mejor capítulos de una duración menor. Entonces les salieron el doble, los ocho que se estrenan hoy. La decisión de rodar en blanco y negro también fue sobrevenida. No estaba en la génesis de la serie. Aunque arriesgada sobre el papel, a la postre y vista la mitad de la temporada, ha quedado demostrado que fue acertada.

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León: "Vimos que para retratar una España en blanco y negro era mejor en blanco y negro"

La razón de elegir el blanco y negro se debió, según explica el director de Arde Madrid, a que todas las referencias con las que contaban eran en blanco y negro. Las imágenes de aquella época, pero también las obras cinematográficas de autores como Berlanga, Azcona y Fellini. “Vimos que para retratar una España en blanco y negro era mejor en blanco y negro”, argumenta. Pero es que, además, “para la ambientación era muy interesante porque lo simplificaba mucho. Todo se convertía en época y te daba más realidad. En color te sonaba a otras series que ya habías visto. Era una manera de diferenciarte. La oportunidad de ser los primeros en hacer una serie en blanco y negro. Nos costó un poquito convencer a Movistar, pero ahora nadie se imagina Arde Madrid si no es en blanco y negro”.

Paco León e Inma Cuesta encarnan a dos criados de Ava Gardner en la serie 'Arde Madrid'. /MARÍA HERAS (MOVISTAR+)

Huir de lo “bonito” como premisa

Otra de sus singularidades es el hecho de que priman los interiores. Gran parte de la acción transcurre en ese espectacular piso en el que Ava Gardner da unas fiestas que son la envidia de la ciudad, el deseo de todo el mundo de la farándula y la noche madrileña y el mayor quebradero de cabeza de los Perón, que son quienes las sufren. Que no haya muchos exteriores “simplifica a nivel de producción”. Sobre todo cuando se trata de una serie que transcurre en una época pasada. Aún así, hay algunos fácilmente reconocibles. Lo que se buscaba, según Paco León, con esas salidas a lugares emblemáticos de Madrid como Gran Vía, Las Ventas y Chicote es que hubiera “mucha gente, que fuese muy ‘berlanguiano’ en el sentido de ruidoso, de mucha gente, de las fiestas bien vividas y huir del cartón piedra, de lo bonito, de retratar la época en esta cosa de travelling, la iluminación…, ir a lo sucio y a lo real”.

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"Vivir de espaldas a la escatología me parece casi una estupidez si estamos hablando de la intimidad"

Al final todo eso, la elección del blanco y negro, interiores y exteriores, ambientación, documentación… se ha hecho con el fin de que resultase lo más real posible. Pero dentro de esa realidad de una época tan gris como la del franquismo, está todo contado con mucho humor y de tipos variados. Hay chistes que son más visuales y otros, más de palabra. Y también hay cierto toque escatológico rondando algunas escenas. “A mí me gusta un poco rozar eso, sobre todo cuando se habla de intimidad e intentas ser verdaderamente natural. Vivir de espaldas a la escatología me parece casi una estupidez si estamos hablando de la intimidad. Y está en lo sexual también, no solo lo erótico”, argumenta León.

Encontrar ese equilibro entre la comedia y lo dramático de la época no era sencillo, pero se consigue. No es habitual adentrarse en este género con un material de partida como con el que contaban Costa y León. Para ello, el segundo tiene una explicación que tiene que ver con el tiempo. “De la comedia se dice que es tragedia más tiempo y creo que ha pasado el tiempo suficiente para tratar con humor cosas que están no tan lejos como para olvidarlas pero lo suficientemente lejos como para reírnos de ellas. Sin entrar en política, solo en lo social, han pasado muchas cosas en España desde los sesenta”.

También hay un poso de comedia o guiños que provocan la sonrisa en algunos cameos. Como el de Elena Furiase haciendo de la Tata de la familia Flores, el de Eugenia Martínez de Irujo o el de Melody haciendo de una joven Carmen Sevilla. Sobre el futuro de Arde Madrid, Paco León reconoce que tienen ideas para una segunda temporada y que les gustaría hacerla porque hay cosas que se pueden mejorar y “llegar más lejos”. Les falta aún, eso sí, el visto bueno de Movistar+ para ponerse a ello.

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