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José Luis Cuerda con los actores de 'Tiempo después' en el rodaje.​

Estreno: 'Tiempo después' José Luis Cuerda: "Me parece que en España todo va a ir a peor, a mucho peor"

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El veterano cineasta descarga todo su cabreo y su angustia en 'Tiempo después', una genial comedia político-socio-filosófica cargada de poesía y poetas, con ricos, parados, guardia civil, barberos, frailes, monjas y un rey de bastos que es un perfecto majadero.

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Es el año 9177 y el mundo entero se ha visto reducido a un solo Edificio Representativo, en medio de un paisaje sospechosamente parecido a Monument Valley, donde viven las fuerzas vivas –un rey que es un besugo, un alcalde medio lelo, la pareja de la guardia civil, curas, un barbero ilustrado y unos pocos comerciantes-. “Los parados de todo el mundo sobreviven con salero en las afueras”.

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Es la realidad de la nueva película de José Luis Cuerda, una comedia político-socio-filosófica genial, en la que el veterano cineasta ha descargado toda la mala leche “por todo lo que pasa” y donde augura un tiempo en el que “me parece que todo va a ir a peor, a mucho peor”.

-“¿Vosotros os acordáis de la conmoción que se dio el día en que todos los valores tradicionales de la izquierda cayeron al precipicio por culpa de un desarme ideológico esterilizante y una praxis política insultantemente pragmática? ¿os acordáis?”
-“Joder que si me acuerdo, si no se hablaba de otra cosa”

El inconfundible e irrepetible humor lúcido y mordiente de Cuerda da forma a la realidad de la España de hoy, la de los ricos y los desheredados. El cineasta pega un repaso monumental a la desigualdad y al ‘maldito’ capitalismo en esta comedia, con la que vuelve por donde se fue hace 30 años con ‘Amanece, que no es poco’. Aunque para los entregados ‘amanecistas’, una aclaración, “esta película no es una continuación, simplemente, éste es mi estilo”.

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Los desheredados, en 'Tiempo después'.

Usted sitúa la acción en 9177, ¿pero no es lo mismo ya hoy?

Pues sí, estamos en eso. Desheredados, segregación. Pero como en la vida no se dan las matemáticas…

¿Y cómo salimos de eso?

Si lo supiera… a lo mejor no te lo diría.

¿Cómo ve España hoy?

Bueno, no creo que en España seamos más tontos que en Grecia. Pobres griegos, ¡con lo que ha sido esa gente! Me parece que en España todo va a ir a peor, a mucho peor.

Cuando hablan de su película, se refieren al surrealismo y al absurdo, ¿pero lo que es verdaderamente surrealista no es lo que estamos viviendo?

El cine surrealista no es de Buñuel ni de nadie, es surrealista. Se supone que se produce de una forma mecánica, no pensada, y eso es completamente imposible en el cine, donde todas las cosas son medidas y meditadas al milímetro. Y lo que estamos viviendo es más simple… y más complejo.

¿La historia de ‘Tiempo después’ le sale de muy adentro?

Me sale de la mala leche, pero el proceso es complicado. Entre lo que pasa en la cabeza hasta lo que produce esa cabeza en los momentos actuales surgen momentos que tienen un componente angustioso y no sé qué es lo más profundo.

¿A qué se refiere?

Todos sabemos que se hacen desahucios, cómo se hacen y para qué se hacen. Eso tiene un recorrido pequeño, pero eficazmente muy dañino, también en la cabeza. Solo quieren sacar pasta de donde sea. Mala leche, angustia… no sé qué es más.

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Ahí ha puesto usted al rey, la guardia civil…

La iglesia… Ahí los tienes, ahí los tenemos.

¿Nos va a durar mucho el rey?

Déjale, no ves que les dejan muy poco recorrido, para qué nos vamos a engañar. Yo al rey le tengo toda la película con su porra de rey de bastos. Por cierto, me ha regalado un dibujo de ese personaje.

¿'Tiempo después' invita a reflexionar sobre el mundo hoy? 

No lo sé, yo no soy sociólogo, no me dedico a reflexionar sobre España ni a pensar sobre ello, aunque pienso mucho, pienso todo el rato. No tengo dotes para eso. Pero, aprovecho, creo que ‘Tiempo después’ es lo mejor que he hecho en mi vida y estoy muy satisfecho.

Lo mejor…

...lo mejor y me ha salido de la mala leche que tengo con todo lo que pasa.

¿Y qué es lo mejor de lo mejor?

El mejor plano, que es el mejor plano que he hecho en mi vida, es en el que están rezando El Quijote. Es el resumen de muchas cosas.

¿Por qué?

Si rezas El Quijote estás reconociendo a un pobre condenado como era Cervantes, un hombre perseguido por la justicia. Tiene mil pares de narices que eso sea así.

Pues está la cosa fea, con tantos creadores con juicios…

Desde luego y yo estoy muy en contra de que esos sean contenidos manejados por lo coercitivo. También es verdad que la defensa es a veces de contenidos más bien medianejos. Si lo hacen por lucirse, no era la mejor manera, y hablo con mucho respeto por la creación, por la poesía, la música…

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¿Usted ve solución al disparate capitalista? ¿hay que cargarse el sistema?

Estando como están las cosas es prácticamente, y subraya ese prácticamente, imposible remover los cimientos. Cargarse el sistema, eso no se da, en toda la Historia se han dos, tres, siete… revoluciones nada más.

¿Cómo se siente habiendo provocado un fenómeno fan?

No sé. Yo solo cuantifico lo cuantificable, así que te puedo decir que en Twitter soy tan mezquino que solo sigo a 691 personas y a mí me siguen en cantidades bastante abundantes, 152.008. Pero como dijo Max Aub, que yo he puesto en mi Twitter, “debe haber algo más”.

Se le da de miedo tuitear.

Es como la poesía, breve pero generosa. La poesía se la ofreces a toda la humanidad y en distintos idiomas. Las cosas que yo escribo son para hacer cosquillas en el cerebelo de los demás.

Parece que le cabrea que digan que es la continuación de ‘Amanece que no es poco’.

Es que no lo es. Simplemente, este es mi estilo. Un estilo que ahora me ha salido mejor por esa mala leche.

En el edificio de los ricos hay un par de barberías…

Hay un par de barberías y de panaderías y de muchas cosas, es una representación del comercio con cosas distintas. Luego lo que pone el letrero en cada una no tiene nada que ver con lo que hay dentro.

¿Nos engañan todo el tiempo?

Pues sí, nos engañan todo el rato.

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