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PabloTrapero, con las protagonistas de 'La quietud', Martina Gusman, Graciela Borges y Bérénice Bejo.

Entrevista Pablo Trapero: "Es irritante que en el siglo XXI estemos aun hablando de machismo y de derecho al aborto"

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El cineasta argentino arrasa con todos los tabúes sobre el universo femenino en ‘La quietud’, en la que propone enfrentar el pasado violento y doloroso de su país y donde revela el éxito de las personas "íntegras éticamente".

Culturas

Una de las apisonadoras de prejuicios más efectivas de Argentina ha vuelto a pasar sus ruedas por encima de algunos de los convencionalismos de la sociedad de hoy. El cine de Pablo Trapero, que sin excepción suscita debates públicos y que ha llegado incluso a provocar cambios legislativos y la puesta en marcha de planes nacionales, arrasa ahora, con La quietud, con prácticamente todos los tabúes creados artificialmente sobre la mujer y el universo femenino.

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Las mujeres, como los hombres, a veces se masturban juntas. Las madres no siempre aman a sus hijos. Las mujeres, cuando se quieren, son capaces de compartirlo todo. Hay muchos hijos en Argentina –en todo el mundo- que nacen de violaciones dentro y fuera del matrimonio, que han sido robados, que construyen sus vidas sobre mentiras contadas por sus padres. Trapero habla de ello y de mucho más –el aborto, el pasado criminal de algunas familias argentinas, el maltrato machista…- en esta película que se estrenó en el Festival de Venecia.

El cineasta construye un suspense heredero del estilo de Hitchcock en La quietud, historia de una familia burguesa argentina que vive en una villa y que comienza con el reencuentro de dos hermanas. La intriga va creciendo con cada acontecimiento nuevo en una trama que, aunque de apariencia íntima, está plagada de constantes y turbadoras revelaciones. Martina Gusman, Bérénice Bejo y la veterana Graciela Borges son las protagonistas.

¿Esta vez ha decidido embestir contra todos los tópicos machistas?

Sí. Además, es que hay ciertas cosas que estamos acostumbrados a ver en películas con protagonistas hombres, pero que no son habituales en películas con mujeres. Y hay películas con protagonistas mujeres pero no hablan sobre el mundo femenino. El cine es para mí un espacio para poder indagar en escenas y situaciones que yo no recuerdo haber visto antes en otras películas. La experiencia ha sido atractiva, ha sido la aventura de descubrir un camino no explorado.

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¿El del universo femenino?

Claro. Se trata de descubrir universos que no me pertenecen. Me llama mucho la atención el nivel de prejuicio que tenemos alrededor del universo femenino. Por otro lado, dividir el mundo por géneros también está mal, el mundo no es binario, es diverso.

Sin embargo, usted divide por cuestión de género esta película.

Me parecía un desafío interesante, aunque es difícil dividir las películas por cuestión de género. Tengo que decir que lo que sí me molesta un poco es que me pregunten por qué o cómo he hecho una película de mujeres siendo un hombre, me lo preguntan muchos periodistas. Pues lo he hecho igual que todas las demás películas. Cuando hice El bonaerense, el personaje no estaba nada próximo a mí. Y, por otro lado, ¿por qué tengo que limitarme a hablar solo de hombres?

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Martina Gusman y Bérénice Bejo, en un fotograma de 'La quietud'.

O ¿por qué limitar la idea de amor al amor romántico?

Claro, o la idea de éxito. Las hermanas de esta historia, como cada persona, encuentran su forma de construir el amor. Eso es lo que nos hace iguales, todos necesitamos amor, ser felices. Y el amor no solo es el de pareja. Pero eso son cosas de las que tampoco se habla. Ese es el éxito para una persona que sea íntegra éticamente. El éxito como una aventura íntima personal.

La historia de esta familia ¿sirve de alegoría a la historia de Argentina?

Puede ser. Nuestras historias en general son bastante dolorosas, me refiero a Latinoamérica, pero también a España. La fundación de lo que hoy es Latinoamérica es la matanza y después hemos encontrado momentos en la historia muy dolorosos. La dictadura, los desaparecidos, sus consecuencias…

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Pablo Trapero: “Dividir el mundo en dos géneros no está bien. El mundo no es binario, es diverso”

Si uno no enfrenta sus temores y el pasado, que es consecuencia de las decisiones anteriores, es difícil que se pueda seguir adelante tomando decisiones que sean buenas. Poder ver lo que hicimos, nos permite tomar mejores decisiones en el futuro.

Eso vale para el mundo entero.

Sí, por eso la villa La quietud es un lugar abstracto que funcionaría igual en todas partes. Mi vocación en esta película es que no haya muchas referencias. Incluso el campo que rodea a la casa tampoco es el típico argentino. Aquí voy de lo particular a lo general.

¿De una familia argentina a las mentiras machistas sobre las mujeres?

Sí, porque el cine es algo que moviliza. Las historias en realidad son excusas para hablar de diferentes temas. Es absurdo y es irritante que hoy en el siglo XXI estemos todavía hablando de machismo, de derecho al aborto, de sexo femenino… y más absurdo y angustioso es que seamos pocos los que hablan de esto.

Pablo Trapero: "La fundación de lo que hoy es Latinoamérica es la matanza"

Me provoca cierta risa absurda y un enojo profundo. Me parece inverosímil que mucho de esto no esté reflejado, no solo en el cine, y que el tipo de reflexión que se haga sea tan superficial.

Una vez más, los temas de su película dan en el centro de la diana de la actualidad. ¿Cómo lo hace?

Bueno, las películas son también reflejo de la sociedad. Las películas trascienden. En esta ocasión, me sorprendió y me entusiasmó el nivel de sincronía de la historia y del contexto de la película y su estreno en Argentina con la agenda de noticias de hoy, que habla de aborto, maternidad y de otros temas que se tratan en la película. Esa sincronía me entusiasma, justifica el esfuerzo que es hacer una película.

Ahora se pone al frente de la adaptación de 'Patria'...

Y estoy emocionado, aunque soy consciente del reto que es porque es un tema muy doloroso y no solo dentro de España. El cine es poderoso y muy útil para hablar de la memoria, de las familias, del terrorismo. La intención, como siempre, proponer un debate.

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