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Amigos que se han rebelado contra el racismo en el cine.

Camaradas contra el racismo en el cine

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Peter Farrelly debuta en solitario con ‘Green Book’, una historia real de amistad interracial en el Sur de Estados Unidos durante el auge del segregacionismo. Ali Mahershala y Viggo Mortensen se unen a las parejas de audaces camaradas que se han rebelado contra el racismo en el cine.

Culturas

"¿Tú, en el Sur profundo? Habrá problemas". Tony ‘Lip’, un italoamericano, portero de club, bronco y chabacano, se embarcó a principios de los años 60 en un viaje por la hostil américa racista, donde los supremacistas blancos linchaban a los negros. Le habían contratado como chófer de Don Shirley (Donald Walbridge Shirley), un refinado pianista de música clásica, un músico negro de Florida, que pensaba que el arte podría cambiar la mentalidad de las personas.

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Tony ‘Lip’, que podía dormir a cualquiera contando sus historias en Copacabana, codeándose con Sinatra, Tony Bennett o Bobby Darin, tenía predilección por el recuerdo de aquel viaje, que explicó anécdota tras anécdota a sus amigos y a su familia durante años. Su hijo mayor Nick Vallelonga, un actor, productor y director neoyorquino, criado en el Brox, decidió que ahora era él el que quería contar esa historia, en el EE.UU. de hoy, de Donald Trump, donde se ha vuelto a ver a los siniestros encapuchados del Ku Klux Klan.

Ha pasado un siglo y medio desde que se prohibiera la esclavitud en EE.UU. y otro medio siglo desde que se aprobara la Ley de Derechos Civiles y, sin embargo, Green Book, la película con la que Peter Farrelly debuta en la dirección en solitario y que recupera aquella aventura, se mantiene desgraciadamente de actualidad.

Tensión racial y socioeconómica

Predecible, todo en Green Book se ve desde muy lejos. La feliz sorpresa llega con la pareja protagonista, un hipnótico Mahershala Ali y un magnífico, como nunca, Viggo Mortensen, que consiguen convertir lo que podría haber sido un relato aburrido y repetitivo por demasiado obvio en una película bastante más que entretenida. Ganadora del Globo de Oro a la Mejor Película de Comedia, Mejor Guion y Mejor Actor de Reparto (Mahershala Ali), es una de las favoritas en los Oscar, con nominaciones a Película, Dirección, Actor Protagonista, Actor Secundario y Montaje.

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Don Shirley contempla desde el asiento de atrás de un lujoso Cadillac Coupe De Ville, conducido por un hombre blanco, cómo un grupo de hombres negros trabaja en el campo. Ellos también les miran, pero su gesto es de asombro, jamás han visto una imagen como aquella. “Es una película sobre una relación entre un hombre negro y un hombre blanco antes de que se promulgara la Ley de los Derechos Civiles, y el telón de fondo es de evidente tensión racial y socioeconómica”, ha escrito Viggo Mortensen para las notas de producción de la película.

“En muchos aspectos, seguimos afrontando en la actualidad los mismos problemas que se muestran en la película –añade-. Hay un montón de imágenes y conceptos que se tratan en nuestra historia en 1962, que siguen estando presentes hoy día, y creo que la gente lo encontrará revelador, además de entretenido”.

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"Nada tan bueno ha habido después"

Conmovedora historia de amistad interracial, Mortensen y Ali pasarán a partir de Green Book a formar parte de la nómina de afortunadas y audaces parejas de amigos en el cine que se han rebelado contra el racismo en los peores escenarios o en las épocas más oscuras. Fueron tiempos por los que también habría que aplaudir a algunos cineastas que se atrevieron a contar entonces esas historias. Y, sin duda, dos de ellos son Richard Thorpe y Michael Curtiz que, en 1939 y en 1960, respectivamente, llevaron al cine la obra de Mark Twain Las aventura de Huckleberry Finn.

La relación entre Huckleberry Finn, el “hijo del borracho local” del ficticio pueblo de San Petersburgo, en la costa del río Mississippi, con Jim, un esclavo negro que ha huido, con los actores Mickey Rooney y Rex Ingram en la versión de 1939, sigue siendo la mejor adaptación de la obra de Twain. Ha habido muchas más, pero la dignidad de esa gran novela solo la ha mantenido después el filme de Curtiz, con Archie Moore y Eddie Hodges.

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Es muy conocida la declaración que hizo Ernest Hemingway en ‘Verdes colinas de África’, cuando escribió: “Todos los textos estadounidenses proceden de este libro. Nada hubo antes. Nada tan bueno ha habido después”. La mirada pesimista sobre el ser humano, el ansia de libertad y la valiosísima amistad sobre los que construyó aquel relato Mark Twain se perciben también, con matices, en algunas de las mejores historias de amistad interracial del cine.

Amigos por los que matarías

Desde luego, tan pesimista como Twain se mostró Clint Eastwood en su inmensa Sin perdón (1992), en la que se mostraba una genuina amistad entre un negro y un blanco, tan auténtica y profunda como para matar por ella, la de Will Munny y Ned Logan, personajes en manos del propio Eastwood y Morgan Freeman. Por cierto que el veterano actor de Memphis ha hecho de este tipo de historias una de las banderas de su trayectoria cinematográfica.

Él era Ellis Boyd ‘Red’ Redding, el recluso de la cárcel de Shawshank y al final de la historia, el gran amigo de Andy Dufresne (Tim Robbins), en Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994). Adaptación al cine de una novela corta de Stephen King, Freeman le quitó el personaje a unos cuantos actores, a pesar de que el relato le describía como “un irlandés de mediana edad con el pelo rojo”.

También fue él quien interpretó a Hoke Colburn, el chófer negro de Daisy Werthan (Jessica Tandy) en la película de Bruce Beresford Paseando a Miss Daisy (1989). Un hombre negro analfabeto, una mujer judía blanca y una amistad que superaba todos los prejuicios. Mucho más amable y menos política, sin duda, que ‘El largo camino a casa’, la película que rodó Richard Pearce en 1990.

Sissy Spacek y Whoopi Goldberg daban vida a Miriam Thompson y Odessa, un ama de casa sometida a su marido y la asistenta negra que trabaja para ella. Inspirada en una historia real, la película, ambientada en los 50 en un pueblo de Alabama, recogía el boicot que hicieron los ciudadanos negros a la empresa de transporte de la zona. Tras arrestar a una mujer por no ceder el asiento en el autobús a un blanco, Odessa se suma al boicot y camina kilómetros para ir a trabajar. Miriam se ofrece a llevarla en coche y entre ellas nace una hermosa amistad.

Las amistades más rompedoras de la ficción

Kevin Kline y Denzel Washington también protagonizaron una amistad interracial en el cine, en Grita libertad (Richard Attenborough, 1987), historia real de la relación entre el periodista Donald Woods y Stephen Biko, el activista antiapartheid que fue asesinado en 1977. Aquellos dos hombres y sus acciones fueron indispensables en la lucha contra el racismo brutal en Sudáfrica.

Otras historias de amigos de distintas razas se han paseado por el cine, recientemente La reina Victoria y Abdul (Stephen Frears, 2017), también inspirada en la realidad, en la escandalosa relación que mantuvo la soberana con su asistente indio. Pero ninguna tan rompedora como cualquiera de los vínculos de amistad que se forjaron a mediados de los años 60 a bordo de la nave estelar USS Enterprise (NCC-1701). En la insuperable serie original de Star Trek había amigos de cualquier raza y, mucho más, de cualquier planeta o especie. Y aunque Abrams quiso dar un halo romántico a la pareja formada por Spock y la teniente Uhura, ese medio vulcano y medio humano lo que creó fue una hermosa y muy singular relación con aquella inteligente y eficacísima mujer negra, lo mismo que con su apreciado Capitán Kirk. “He sido, y siempre seré, tu amigo”.

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