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Tres redactoras del proyecto impresas. ESTRELLA JOVER.

"Impresas": empoderamiento y reinserción responsable

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Seis profesionales del periodismo y el ámbito social ponen en marcha un proyecto de empoderamiento en la prisión de Picassent con el objetivo de que 15 mujeres editen una revista que verá la luz el próximo 8 de marzo.

Culturas

Una nueva revista está a punto de ver la luz. Aunque aún no conocemos su nombre, sí sabemos que su número cero llegará el 8 de marzo después de un intensísimo trabajo que se ha llevado a cabo desde el pasado 5 de octubre. Sus artífices: 15 mujeres en el centro penitenciario de Picassent, muy cerca de València, que se han encargado de todo el proceso de edición, desde la selección de las temáticas hasta la redacción de los textos, pasando por la maquetación y la puesta a punto para su publicación en papel.

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La iniciativa de agitar la creatividad en un ámbito de exclusión tan evidente como la institución penitenciaria nace del colectivo Impresas. Durante un año, este equipo se ha puesto manos a la obra para ofrecer un taller sobre creación de contenidos y generar, de esta manera, un clima creativo dentro de prisión con el objetivo de reafirmar las habilidades y favorecer el empoderamiento grupal de las participantes. El resultado está a punto de salir del horno: una revista, dicen, con contenidos tan diversos como sus autoras, que incluirá entrevistas, críticas de actualidad, cine, literatura, poesía, microrelatos, recetas, gastronomía, deporte femenino, pasatiempos y hasta un vocabulario castellano-valenciano-caló.

Al frente de Impresas se sitúa Pilar Almenar. Esta comprometida periodista decidió dirigir el proyecto después de conocer a Javi Vilalta, de la asociación Àmbit, con 25 años de experiencia en el trabajo en prisión y con personas reclusas y ex reclusas. Para ella, el periodismo tiene una deuda pendiente con los grupos que nunca han tenido un espacio para expresarse. Es una cuestión de justicia. “Hay colectivos a los cuales no se les ha preguntado nada y cuando les preguntas algo se genera en ellos una necesidad de autodefinición más allá de las etiquetas que les hemos puesto otras personas desde fuera. Las herramientas de la comunicación pueden ser un revulsivo para el empoderamiento de estas personas”, defiende Almenar.

La comunicadora pone el acento en el carácter castrante e infantilizador, y de cierta violencia simbólica, que define el sistema penitenciario. Su contacto con ex reclusas ya lo certificó. Ellas mismas así lo han relatado. La disciplina regimental en prisión supone un freno más a la creatividad. “Hay muchas mujeres que en la calle nunca han oído que alguien les diga que son válidas, que tienen talento. Nuestras abuelas, por ejemplo, no recibieron nunca un imput como este”, argumenta Almenar. Y añade: “En este proceso horizontal que hemos empezado y a través del cual les hemos acompañado, ellas han tenido que buscar nuevos registros identitarios y buscar cosas que quieren decir a un público. Se han reencontrado con sus conocimientos tradicionales, sus lenguas, sus refranes, chistes, cuentos… No pensaban que contar chistes fuese cultura”.

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Pero Pilar Almenar no ha estado sola en esta iniciativa. Con el fin de dar relieve a esta causa, convocó a una serie de mujeres a las que admira profesionalmente. Es el caso de Patricia Blanco, que trabaja al frente de Adonar, asociación que conecta el mundo cultural con colectivos sociales para que los proyectos que se hacen en común tengan un impacto social real. “Al final lo que ves dentro es lo que ves fuera. Las personas que ves dentro son personas que el sistema ya ha marginado cuando estaban fuera. Fuera eran personas en riesgo de exclusión y dentro ya son personas en situación de exclusión”, explica Blanco.

Equipo proyecto Impresas. PAULA FELIPE

Menos recursos, mayor discriminación

En uno de los cuestionarios previos que las participantes rellenaron, se les pedía su opinión sobre el hecho de que la iniciativa estuviera diseñada específicamente por y para mujeres. En letra mayúscula, bien visible, una de las reclusas respondió “Que ya era hora”. Y es que, tal y como explican desde Impresas, las mujeres son una minoría en prisión y los recursos que tienen para la reinserción son inferiores en número y diversidad. La población femenina representa solo el 8% del total de la población reclusa en las prisiones españolas. En la de Picassent, la más grande del Estado, viven cerca de 2.400 personas, de las cuales alrededor del 12% son mujeres.

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A pesar de los muchos colectivos que trabajan en este ámbito en pro de la reinserción, desde Impresas son conscientes que proyectos como el suyo son un parche. Apuntan que hace falta una línea mucho más estratégica y continuada. Así lo expresa Almenar: “O se genera un cambio ideológico en la sociedad para que el sistema vuelva a acoger a estas personas o nunca habrá reinserción. Hace falta un cambio de paradigma que permita que cuando una persona sale de prisión no sea vetada en ningún ámbito”. Blanco, asimismo, asume que el proyecto beneficia a las mujeres que participan pero también al sistema, en el cual se reflejan maneras de hacer constructivas y responsables que generan impacto y pueden ser imitadas.

La gran virtud de Impresas es que ha conseguido reunir mujeres de diferentes módulos. También del de madres, un módulo independiente aparentemente más “amable” donde residen las madres con sus hijos hasta que éstos cumplen tres años y entonces ellas pasan a módulos regulares. “De repente han visto que tenían cosas en común que no solo es haber cometido un delito. Se están relacionando gracias a la escritura”, sostiene Blanco. “Han descubierto que, más allá de haberse equivocado, son mujeres con recursos, ideas, valía y capacidades que realmente son lo que les define. La vida no puede estar condicionada por haberse equivocado una vez”, concluye Almenar.

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Impresas, con vocación de continuidad, lo hacen posible un equipo multidisciplinar. La rama periodística del grupo está compuesta por la periodista Pilar Almenar, directora del proyecto; Laura Bellver, periodista especializada en igualdad y perspectiva de género; así como la fotoperiodista y licenciada en filosofía Estrella Jover, la coordinadora de contenidos. La rama social cuenta con Patricia Blanco, especialista en gestión de proyectos sociales, quien aporta la visión estratégica en este campo; Rus Martínez, psicóloga con experiencia en trabajo en prisiones; y Cristina López, terapeuta ocupacional con formación en gestión emocional y de grupos.

El Centro Penitenciario de Picassent, adscrito a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, acoge el proyecto que en esta primera edición cuenta con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”. Además, el proyecto cuenta con el apoyo del Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València y del Vicerectorat de Cultura i Esport de la UV.

ESTRELLA JOVER - DOS DE LAS REDACTORAS DEL PROYECTO IMPRESAS 2018

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