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El Banco Central Europeo impulsa una nueva oleada de fusiones bancarias transnacionales en la UE. / AFP

La banca prepara otros 7.000 despidos mientras el BCE alienta más fusiones

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Bruselas apuesta por seguir concentrando un sector que en España ha perdido casi un tercio de sus entidades y de sus plantillas en una década y en el que CaixaBank, Santander y Unicaja van a intensificar en los próximos meses el achique del empleo.

Economía

Puede que las próximas fusiones bancarias vayan a tener un perfil inédito, pero su efecto en las plantillas será el de siempre. O al menos eso es lo que temen los sindicatos ante la nueva oleada de concentración de entidades financieras que promueve el Banco Central Europeo (BCE), en la que todo apunta a que el español será uno de sus escenarios de mayor agitación.

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"La primera derivada de las fusiones es la pérdida de empleo", señala Roberto Tornamira, de UGT. "Lo habitual es que los bancos recorten la plantilla del banco absorbido en los años siguientes a esas operaciones", coincide Juan José Paredes, de la sección sindical de CGT en Santander.

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De hecho, los alrededor de 5.000 despidos que el año pasado se registraron en el sector financiero español están directamente relacionados con el cierre de procesos de fusión acometidos en los últimos años, como la absorción de Popular por Santander y la de Caja3 por Ibercaja, o con la pesada digestión de la concentración y bancarización de algunas cajas como Bankia y Liberbank.

Y los expedientes de regulación que vienen para este ejercicio también lo están. Es el caso de las 760 prejubilaciones de Unicaja, previas a los más de 2.000 despidos que según algunas estimaciones pueda traer su fusión con Liberbank. También lo es el de las más de 2.000 bajas que prepara CaixaBank, y que se sumarán a las 8.000 acumuladas desde 2011, en pleno proceso de reestructuración tras absorber Banca Cívica, Banco de Valencia y el negocio español de Barclays. Y ocurre lo mismo con las alrededor de 4.000 en la red comercial que Santander pondrá sobre la mesa a finales de esta primavera en lo que será segunda acometida tras la compra de Popular, que el año pasado provocó 1.100 ceses.

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La segunda acometida de Santander tras absorber Popular

"El ERE está pendiente desde la operación de Popular", recuerdan en el Santander, cuyos portavoces rechazan anticipar el volumen de despidos que el banco propondrá a los sindicatos. Algunos medios, como Expansión, han apuntado la cifra de 3.000, mientras los temores de la plantilla se amplían por encima de los 4.000. "No hemos dado ninguna cifra", zanjan en la entidad.

El expediente de regulación llegará entre finales de mayo y principios de junio, una vez se haya cerrado el ciclo electoral de las generales y las autonómicas y municipales, por una parte, y cuando, por otra, esté próximo a finalizar el proceso de integración tecnológica y de imagen de la red comercial de Popular en la de Santander, que ya ha acabado esa etapa en Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi.
Para entonces también habrán pasado ya la junta de accionistas de abril y la reunión que la cúpula del banco prevé mantener con inversores en Londres esta primavera.

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"Va a haber un ERE en cuanto finalice la integración de las marcas y se decida qué oficinas se cierran, como ya ocurrió con la absorción de Banesto", apunta Paredes, que recuerda que tanto esta entidad como Popular aportaron unos 9.000 trabajadores al banco de los Botín. "La razón va a ser el cierre de oficinas, que les permitirá argumentar que sobra personal y apelar a causas organizativas", añade.

El cambio de modelo de negocio de CaixaBank

CaixaBank, por su parte, está cerrando el periodo de dos meses de negociación previa a la presentación del ERE que su convenio colectivo le obliga a respetar, lo que sitúa entre finales de marzo y primeros de abril la presentación del expediente, con el que el banco plantea inicialmente 2.157 despidos vinculados a la previsión de cerrar alrededor de 800 oficinas hasta 2021.

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Sin embargo, no es el volumen de bajas lo único llamativo de la posición de la empresa, cuyos planteamientos incluyen una batería de medidas inéditas, e incluso disruptivas, en el sector. "Se abre una nueva etapa en la negociación colectiva en la banca", apunta Tornamora.

Entre otras, CaixaBank plantea algunas modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo, la reclasificación a la baja de personal de algunas categorías, medidas de movilidad que se extenderían hasta 2020 y la apertura de nuevas oficinas dirigidas a inversores y a operar en el ámbito digital.

"Hay muchos rumores pero pocos datos consistentes"

El despido colectivo anticipa en este caso un cambio de modelo de negocio en el que el primero en mover ficha ha sido el banco que lidera el mercado local, donde sus beneficios superan en 370 millones a los de BBVA y en más de 150 a los de Santander, que recortó la distancia en casi 300 tras hacerse con Popular.
"Parece que CaixaBank está preparando una operación", apunta Tornamira, que llama la atención sobre el hecho de que la reducción de plantilla llegue después de haber saneado su balance deshaciéndose de una parte importante de su ladrillo y de haber reordenado varios flancos de su negocio. Y, también, de que el BCE comience a agitar el sector en toda la UE al alentar nuevas fusiones, algo para lo que, según los cánones del liberalismo europeo, hay margen de sobra en España aunque cinco entidades controlan el 72% del negocio.

"Es seguro que va a haber integraciones", anota el sindicalista. No hay duda. Porque lo impulsa el BCE, porque hay antecedentes como la negociación entre DeustcheBank y CommerzBank, susceptible de activar otras fusiones preventivas por mucho que levante recelos en la propia Alemania, y, también, porque en la agenda del nuevo Gobierno está la venta, o la nacionalización definitiva, de Bankia-BMN, cuya salvación ha costado más de 22.000 millones al Estado.

Mientras en medios financieros se especula con las posibles combinaciones entre las entidades de mediano tamaño como Bankinter, Sabadell, Kutxabank, Abanca, Ibercaja y la entidad que resultará de la fusión de Unicaja y Liberbank, no parece que ninguno de los principales bancos españoles tenga músculo suficiente para hacerse con Bankia-BMN, cuyo precio de salida rondará los 10.000 millones, lo que abre la puerta a la entrada de nuevos actores, de origen extranjero, en el sistema financiero local.

Sin embargo, Joan Sierra, responsable de Banca de CCOO, ve lejos esas eventuales fusiones. "Solo está en marcha la de Unicaja con Liberbank. Lo demás, de momento, está parado. Y aquí cada vez hay menos candidatos y el sistema está bastante estabilizado", apunta.

En este sentido, añade que "hay muchos rumores pero pocos datos consistentes. No tenemos ninguna sensación cierta de que vaya a haber novedades a corto plazo".

¿Actores extranjeros en la escena bancaria?

"Es seguro que va a haber integraciones, y todo apunta a que esa liga se va a jugar a nivel internacional, pero vamos a esperar a ver qué ocurre", señala Tornamira, que llama la atención sobre otro uno de los impactos sociales que ha generado la evolución del sector: "Se está formando un oligopolio financiero, y eso es algo preocupante que está generando exclusión financiera no solo en las zonas rurales, sino también en pequeñas ciudades y en algunos distritos de las grandes.

Según los datos del Banco de España, desde 2012 han bajado la persiana 10.508 de las 38.142 sucursales  del país, un achique al que se le suman la desaparición de 67 de las 229 entidades españolas, con 32 de los 45 bancos entre ellas, y el recorte en una década de 90.000 de los 278.301 trabajadores del sector, en un proceso que se aceleró a partir de 2010, coincidiendo con las primeras medidas de saneamiento y de concentración de las cajas de ahorro.La contracción del sector ha ido en paralelo a la del negocio. En el último sexenio, el volumen de depósitos se reducía en 464.000 millones para caer a 1,8 billones, lo que significa que los bancos y cajas han visto salir de sus balances uno de cada cinco euros que custodiaban en 2012, mientras el negocio del crédito se contraía un 22,7% al caer de 2,29 a 1,72 billones.

No obstante, la cuenta de resultados del sector apunta a que, pese al desplome de los productos financieros y la caída del margen de intereses, que tradicionalmente ha sido la pata principal del negocio, y a que el BCE sigue frenando el aumento de los tipos, sigue habiendo entidades apetecibles para otras grandes, locales o extranjeras, que pretendan crecer o, en el segundo caso, entrar en un nuevo mercado.

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