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La banca española grava los créditos con tipos de interés más elevados que sus colegas europeos mientras remunera mucho menos el ahorro.

El negocio de la banca: cobra 860 euros de intereses por prestar 10.000

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La remuneración del ahorro cae a mínimos históricos mientras los intereses por los préstamos regresan a niveles que llevaban cuatro años sin alcanzarse en España.

Economía

Los intereses que la banca española cobra por el dinero que presta a sus clientes llegan a superar hasta en 287 veces la remuneración con la que premia a esos mismos consumidores por los depósitos y los plazos en los que colocan sus ahorros: llega a ingresar 860 euros en un año por prestar 10.000 mientras gasta solo tres para premiar el mantenimiento de esa misma cantidad en sus cuentas.

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La Tabla de tipos de Interés del Banco de España sitúa la remuneración del ahorro en los niveles mínimos de los últimos doce años, con un 0,03% para los depósitos de las cuentas (tres euros por cada 10.000 al cabo del año), un 0,04% para las imposiciones a un año vista y un 0,07% (siete por cada 10.000) para las que llegan a los dos años.

Ese nivel es, en su conjunto, el más bajo de los últimos doce años. La remuneración de los plazos a dos años llegó a caer el 0,06% en noviembre del año pasado y entre febrero y abril de 2017, si bien en ambas ocasiones los otros dos indicadores presentaban registros más elevados, hasta el doble del actual en el caso de los plazos a doce meses.

Con la excepción de esos dos breves periodos en el caso de los plazos a dos años, los bancos españoles están pagando de manera simultánea a sus clientes, y en todos los formatos, las menores remuneraciones por ahorrar desde el momento álgido de la burbuja inmobiliaria.

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La banca española sigue, según los datos del Banco de España, la tónica del negocio en toda Europa en cuanto a la recompensa para los depósitos a la vista, aunque se muestra claramente más cicatera a la hora de remunerar los productos de ahorro a plazo, ya que paga ocho veces menos que la media comunitaria (0,32%) en los plazos a un año y hasta diez menos en los de dos ejercicios (0,71%).

Si se atiende a los máximos anuales, la remuneración del ahorro se ha reducido a la décima o a la trigésima parte, en función del producto del que se trate.

Créditos más caros que en Europa

Por el contrario, y mientras el BCE (Banco Central Europeo) mantiene su política de contención de tipos ante los síntomas de enfriamiento de la economía en todo el continente, los intereses que cobra la banca española a sus clientes por prestarles dinero llevan varios años en ascenso, según refleja la misma tabla del Banco de España, aunque siguen lejos de los registrados en los primeros años de la crisis.

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En este sentido, los bancos gravan los créditos al consumo con un interés medio de entre el 8,62% y el 8,71% anual, lo que, con un encarecimiento de en torno a dos puntos y medio en relación con el sector en Europa, les supone al cabo del año unos ingresos de entre 862 y 871 euros por cada 10.000 euros prestados. Esas cifras suponen 287 veces más de lo que asignan a la remuneración de las cuentas en las que esos mismos clientes guardan sus ahorros.

Paralelamente, los préstamos para operaciones industriales y empresariales están gravados con unos intereses superiores al 4,5% que, aunque suponen apenas la mitad del recargo que las entidades aplican en el caso del consumo, llegan a duplicar a los que aplica el sector en la zona euro.

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La caída de las hipotecas

Por último, los intereses de los créditos hipotecarios se sitúan ligeramente por debajo del 2,4%, lo que supone que han caído a la mitad, prácticamente, en relación con los que se aplicaban hace una década (alcanzaron el 4,97% en 2009)
Ese desplome se debe, principalmente, a la rebaja de precios que llevan años aplicando las entidades para tratar de captar clientes en lo que se conoce como la guerra de las hipotecas, provocada por el desplome de ese flanco del negocio bancario con el estallido de la burbuja inmobiliaria.

No obstante, los intereses que los bancos aplican a las hipotecas llevan dos años de ligero repunte, aunque este no se debe tanto a la gestión de las de tipo variable, en las que se añade al euríbor, que sigue en registros negativos, una horquilla del 0,9% al 1,2%, sino a la inclusión en la media de las fijas, que superan con amplitud el 2% en muchos casos. Con todo, el 2,38% de media con el que cerró el mes de febrero no se registraba desde finales de 2015.

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