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'Las Chicas del Cable', una de las primeras series producidas por Netflix España junto a Bambú. / Bambú Producciones

Series Así ha afectado la llegada de Netflix a las productoras españolas

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Las empresas del audiovisual español celebran la llegada de las nuevas plataformas, que ha supuesto más trabajo y mejores presupuestos. No obstante, admiten que estas llegaron a España bajo el reclamo del "bueno, bonito y barato".

Economía

Las chicas del cable, Fariña, el primer monólogo en español a cargo de Joaquín Reyes o Élite. Estos son los resultados más inmediatos que España atesora del aterrizaje de Netflix, allá por octubre de 2015. Ahora, la compañía de Reed Hastings ya no es el único nuevo inquilino del audiovisual español, pues otras plataformas similares como Amazon Prime o HBO ya preparan sus primeras producciones originales en el país.

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La gran ‘N’ roja llegaba al país con la promesa de cambiarlo todo en el audiovisual, desde el consumo para los usuarios hasta la producción para las empresas españolas del sector. En referencia a lo segundo, era el propio Hastings quien en abril de 2019 se extendía la alfombra roja para anunciar a bombo y platillo que sus macroestudios ubicados en Madrid ya eran una realidad. "Buscamos historias interesantes por todo el mundo, y no todas las historias interesantes están en Hollywood”, aseguraba. Dentro de esa afirmación, descansaba la promesa implícita de ser una suerte de Míster Marshall que llegaba para espolear las producciones audiovisuales españolas.

Cuatro años después, diversos productores coinciden en el impacto positivo que ha supuesto para la industria la llegada de las nuevas plataformas. Si en algo hay consenso unánime en la industria, es en que el volumen de trabajo ha aumentado y el disponer de más clientes a los que vender sus series ha sido un desahogo fundamental. “Antes estabas cerrado a tres televisiones. Además, hay dos de ellas que si trabajabas en una, era casi imposible hacerlo en la otra” recuerda Jaume Banacolocha, CEO de Diagonal TV, productora responsable de La Catedral del Mar, cuya segunda temporada está siendo financiada principalmente por Netflix.

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'La Catedral del Mar' es el primer trabajo de Diagonal TV con la plataforma de Reed Hastings. / Diagonal TV

La mayor demanda de series no solo ha repartido el trabajo entre las diferentes productoras que conviven en España, sino que también ha tenido un impacto en los presupuestos, que Banacolocha reconoce mayores que antaño. En la misma línea, aunque algo más cauta, se muestra Gema R. Neira –Directora de Desarrollo de Proyectos y guionista en Bambú Producciones, uno de los principales clientes de Netflix España y responsable de series como Las Chicas del Cable, Fariña, El caso Alcàsser o Alta Mar–.

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“Es posible que ahora todavía no hayamos notado que las cosas económicamente hayan cambiado, pero están cambiando”, Gema R. Neira

“Es posible que ahora todavía no hayamos notado que las cosas económicamente hayan cambiado, pero están cambiando”, apostilla sobre un crecimiento que reconoce ver más presente en los sueldos individuales y la ajustada disponibilidad de los buenos profesionales, ahora mucho más solicitados, que en la factura global. Al menos, de momento.

Banacolocha es el primero en lanzar un ‘pero’ a esta nueva situación, alertando de las dificultades que supone el asentamiento de un presupuesto de plataformas –generalmente más alto– y otro de televisiones convencionales. “Poder formar equipo a un precio lógico con el presupuesto que teníamos (en una producción para una cadena en abierto) ha sido muy difícil. Porque cualquier cámara, cualquier foquista, cualquier director de arte te pide el dinero que está ganando en plataforma”, asegura, reconociéndose defensor de que televisión en abierto y plataformas convivan sin anularse. 

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La globalización de las series españolas

“Da miedo por el tema de si todo esto acabará petando”, apostilla Iván Mercadé sobre la posibilidad de estar viviendo una ‘burbuja’ en el mercado audiovisual español. Él es creador y productor ejecutivo en Arca Audiovisual, que pronto estrenará Días de Navidad, una de sus últimas series y su primer trabajo para Netflix. 

Arca ya experimentó gran éxito internacional con Polseres vermelles (Pulseras Rojas), una serie que incluso tuvo un remake americano. Mercadé reconoce la exposición mundial asegurada como una de las grandes ventajas de trabajar con Netflix, aunque también con un ‘pero’: si antes conseguías vender tu serie en diferentes países por ti mismo, el beneficio era mayor. “Ahora te pueden pagar más por el producto, pero ya no tienes la posibilidad de venderlo al mundo”, asegura, reconociendo que al mismo tiempo era una suerte de “doble o nada” y ahora cuentan con más seguridad.

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Arca Audiovisual ha comenzado a trabajar con Netflix en su nueva serie 'Días de Navidad'. / Europa Press

Neira también admite que “el riesgo es menor ahora” y destaca que las oportunidades internacionales no solo se abren para las productoras, sino también para los actores y profesionales del gremio. “Se producen un montón de llamadas que antes tardaban mucho más en llegar”.

Con respecto a la exposición internacional, todos miran a La casa de Papel como un síntoma que alienta al optimismo en España. Sin embargo, Banacolocha reconoce la dificultad de replicar un éxito de tal magnitud y defiende que la globalización del audiovisual español tiene destinos más concretos. “Ellos (Netflix) no piensan en nosotros a nivel mundial. Lo que ven es que se vende muy bien en Latinoamérica”, apostando por una suerte de “ficción de lengua castellana”.

Producir en España: “Bueno, bonito y barato”

Algo sorprendente para todos es que la internacionalización haya acabado pasando a través de la producción local. “Las productoras queríamos trabajar en EEUU porque pensábamos que era la manera de llegar al mercado internacional. De repente, la llegada de las plataformas nos hizo darnos cuenta de que teníamos que partir desde lo nuestro, producir aquí, para llegar al mundo”, comenta Neira.

Esta reflexión despierta una pregunta inevitable… ¿Qué se le había perdido a Netflix en España? Pues bien, primero hay que aclarar que producir contenido original en Europa era un peaje obligatorio para las plataformas. Según la normativa del Parlamento Europeo, estas empresas deben contar como mínimo con un 30% de producciones originales del continente en su catálogo.

"Lo negativo es que seguimos siendo los baratos"

Teniendo necesariamente que invertir en Europa, España se presentaba como una buena oportunidad de negocio. Un lugar donde producir contenidos de calidad a bajo precio. “Les gusta porque es bueno, bonito y barato”, reconoce Neira sobre la llegada de Netflix a España, aceptando esa "parte negativa, que es que seguimos siendo los baratos”. No obstante, asegura que, con ese inevitable punto de partida, la industria se puede beneficiar de ello y los precios necesariamente subirán.

“Somos ese tipo de industria para el mundo de las series”, admite Mercadéal tiempo que percibe un cambio en los presupuestos. Antes, comenta que la horquilla en la que se podía negociar con las televisiones era más cerrada para cualquier tipo de proyecto, mientras que ahora se ha abierto gracias a las nuevas plataformas. "En ningún caso intentan hacerlo lo más barato posible”, sino que “se adaptan a las necesidades de cada proyecto”, afirma. 

La posibilidad de contar nuevas historias

Más allá de lo monetario, la adaptación también ha sido necesaria a nivel creativo. Los profesionales españoles agradecen sin cortapisas la mayor libertad que ofrecen las nuevas plataformas, sobre todo la posibilidad de hacer series de nicho y no para un público generalista y familiar. “Puedes ir a buscar un público cualitativo, no tiene que ser para toda la familia. Te permite hacer proyectos más arriesgados”, afirma Mercadé.

También agradece la acortamiento de los capítulos, tanto en duración –de los 70 minutos propios del prime time a los de menos de una hora que hoy Netflix les reclama– como en número –de los trece necesarios para llenar un trimestre a los ocho o diez actuales por temporada–.

Neira aclara que ella ya percibía el cambio hacia el público de nicho en las televisiones, con ejemplos como Vis a Vis (Atresmedia). Sin embargo, reconoce su definitivo asentamiento actual y lo agradece como creadora. “Está dando la oportunidad de contar un montón de historias que antes no podíamos contar”, sentencia.

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