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El presidente de EEUU, Donald Trump, junto al francés Emmanuel Macron, el holandés Mark Rutte, el español Pedro Sánchez, el canadiense Justin Trudeau y el japonés Shinzo Abe, tras posar para la foto de familia de la cumbre del G-20 en Buenos Aires. REUTERS / Marcos Brindicci

Trump vuelve a dar la nota durante la inauguración de la cumbre del G-20

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El presidente estadounidense acapara la atención con reacciones fuera de protocolo en el marco de este cónclave que reúne a líderes y presidentes de los 20 países industrializados y emergentes.

Internacional

Acostumbrado a ser el centro de atención, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha inaugurado su estancia en Buenos Aires para la cumbre de los países del G-20 con sus salidas de tono habituales y con un horario particular que él maneja a su antojo.

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Para empezar la jornada, el mandatario llegó media hora tarde al encuentro bilateral con el anfitrión de la cumbre, el presidente Mauricio Macri, que lo esperaba desde las 6:55 hora local (10:55 hora española) en la Casa Rosada, sede del Gobierno.

Durante su saludo con Macri, Trump expresó su fastidio ante toda la prensa por la traducción simultánea que intervino durante las declaraciones del presidente de argentino. "Le entendí mejor en su idioma que en mi 'interpretación'", observó antes de dejar caer el dispositivo al suelo.

El presidente de EEUU, Donald Trump, muestra su desagrado con la traducción simultánea durante su comparecencia con el anfitrión de la cumbre del G-20 en Buenos Aires, el presidente argentino, Mauricio Macri. REUTERS/Kevin Lamarque

Durante la entrevista, los dos dirigentes “reiteraron su compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china”, según informó después la portavoz del mandatario estadounidense, Sara Huckabee Sanders.

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El ministro argentino de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, trató de bajar el tono del comentario en una rueda de prensa posterior, consciente de que China es el segundo socio comercial de Argentina y no es el momento de contrariar al país asiático. “ "No creo que se haya hablado en esos términos”, atinó a decir, visiblemente incómodo. “El adjetivo 'depredador' corre por cuenta de su comunicado”.

Tras entrevistarse con Macri durante 45 minutos, Trump volvió al hotel y firmó junto a su par de Canadá, Justin Trudeau y de México, Enrique Peña Nieta, un nuevo tratado de libre comercio (TMEC) que reemplaza al Nafta, el pacto vigente desde 1994.

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Sus colegas se dirigieron entonces al centro de convenciones Costa Salguero, situado a orillas del Río de la Plata, donde el presidente argentino estaba dando la bienvenida a cada presidente extranjero de cara a la inauguración formal de la cumbre.

Es común que la primera actividad del cóclave antes del inicio de las deliberaciones sea el denominado "retiro", una instancia en el que los presidentes se reúnen a solas durante 90 minutos, sin ni siquiera asesores. Pero Trump no estuvo. Apareció en el último momento, cuando ya terminada la reunión, Macri saludaba al resto de los líderes internacionales invitados al foto.

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Trump se acercó, posó para la foto, y tras dirigirse al presidente argentino, siguió de largo, mientras un Macri descolocado lo llamaba infructuosamente para que volviera. La desmentida del canciller pudo ser la razón del desplante al presidente argentino.

Durante su vuelo al país sudamericano, el magnate republicano ya avisó que no se reuniría con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Con China está en el aire la posibilidad de que el enfrentamiento comercial escale a mayores, según cómo vaya la cena agendada entre el presidente Xi Jinping y Donald Trump este sábado al término de la cumbre.

Mientras tanto, el Gobierno argentino intenta que la cumbre del G-20, su escaparate hacia el resto del mundo, no se desmande por las reacciones impetuosas de sus líderes.

Los primeros traspiés ya corrieron por la parte argentina. Un error de protocolo llevó a que el presidente francés Emmanuel Macron, ante la ausencia de funcionarios argentinos a su llegada al aeropuerto internacional de Ezeiza, saludara a un operario con chaleco amarillo, cuando en Francia acaba de enfrentar un multitudinario movimiento anti protesta contra el alza de impuestos que se identifica justamente con esta vestimenta.

La banda militar argentina también se confundió al momento de recibir al presidente chino Xi Jinping y comenzó a tocar cuando del avión que trasladaba a la comitiva del país asiático descendió el primer funcionario de ese país. “Claro, esto nos pasa a todos, es difícil reconocerlos”, justificó, casi en nombre del Gobierno, uno de los periodistas que transmitía lo sucedido.

Por si fuera poco, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica registró este viernes un movimiento telúrico de 3,8 grados en la escala Richter en el sur de la capital argentina y de la provincia de Buenos Aires, algo insólito en esta zona, y advirtió que podría tener lugar en las próximas horas otra réplica más intensa. El nerviosismo se siente en el ambiente.

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