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Manifestación contra la ocupación marroquí del Sáhara Occidental.

Pocas esperanzas para el pueblo saharaui ante la vuelta al diálogo con Marruecos

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Tras más de 40 años de ocupación, el Frente Polisario vuelve a verse las caras con los negociadores marroquíes en Ginebra, aunque acuden a la cita con la intención de no ceder en sus posiciones, mientras la población continúa viviendo dividida.

Internacional

Después de seis años sin negociaciones, el Frente Polisario y Marruecos han accedido a sentarse en una mesa de diálogo bajo la presencia de Mauritania y Argelia. El encuentro, que tendrá lugar en Ginebra entre hoy y mañana, será auspiciado por Naciones Unidas. Si bien es una buena noticia que se retomen las conversaciones, tanto el Polisario como el gobierno marroquí van con ánimo de no ceder ni dar alternativas tras más de 40 años de conflicto. Mientras tanto, la población saharaui continúa viviendo dividida entre el Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos desde 1975, y los campamentos de refugiados en Argelia, donde la ayuda internacional se ha reducido drásticamente, lo que está provocando un éxodo de población en busca de un futuro que en los campamentos no puede tener.

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Si bien el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres ha animado a las dos partes a mostrar buena disposición respecto a las conversaciones de Ginebra, lo cierto es que ni el Frente Polisario ni el gobierno marroquí tienen ninguna intención de dar un paso a atrás.

Más de 40 años de ocupación: una breve cronología

En 1970, el Sáhara Occidental era la provincia 53 del estado español con capital en El Aaiún (la capital siempre había sido Dajla hasta que se descubrieron unas minas ricas en fosfato y los españoles decidieron trasladar la capital para poder gestionar mejor la explotación de los recursos minerales), pero dentro del pueblo saharaui ya se respiraba el deseo por la autodeterminación.

A partir del 1973, empezaron las acciones militares por parte Frente Polisario, creado ese mismo año, contra el colonialismo español. En 1975, y después de informe de Naciones Unidas, España se comprometió a llevar a cabo un referéndum de autodeterminación. Fue entonces, cuando Marruecos y Mauritania decidieron hacer una reivindicación del territorio argumentando razones históricas.

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Marruecos argumentó una reivindicación territorial histórica para poder hacerse con el territorio del Sáhara

Las primeras agresiones militares por parte de Marruecos, a finales de octubre de 1975, produjeron un éxodo masivo de la población saharaui, que vivía en la costa, hacia el interior, el desierto. Sin el respaldo de ningún otro país, tan solo Argelia decidió abrir sus fronteras a los refugiados y ha sido este país, desde entonces, el principal valedor de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Aquel otoño tuvo lugar la famosa Marcha Verde (iniciada el 6 de noviembre), en la cual más de 300.000 marroquíes llegaron a territorio saharaui para reivindicar una tierra que no les pertenecía. El gobierno español aún no ha desclasificado los documentos sobre lo que verdaderamente ocurrió durante la Marcha Verde, pero en enero de 2017 la CIA desclasificó una información en la que se aseguraba que el rey emérito Juan Carlos I habría facilitado la entrada de los marroquíes en territorio saharaui.

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El 14 de noviembre de 1975 España cedió el Sáhara Occidental, bajo lo que se conoce como los Acuerdos de Madrid (firmados entre España, Mauritania y Marruecos), con el acuerdo explícito del compromiso de la organización de un referéndum por la autodeterminación del pueblo saharaui, un punto del acuerdo que nuca fue respetado.

Cuando Marruecos y Mauritania empezaron la ocupación, España nunca hizo nada, al contrario: facilitar las acciones para que la ocupación se llevase a cabo con éxito. Fue el 27 de febrero del 1976, cuando el estado español ser retiró definitiva y oficialmente del Sáhara, y fue precisamente este día cuando el Frente Polisario proclamó la RASD y empezó la lucha armada contra las potencias ocupadoras.

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En 1979 se firmó un acuerdo entre el Polisario y Mauritania por el cual Mauritania se rendía y dejaba de reivindicar parte del Sáhara Occidental, pero Marruecos aprovechó la ocasión para anexionarse también esa parte del Sáhara Occidental de manera unilateral. Durante el tiempo que duró la guerra, el ejército marroquí utilizó napalm y fósforo blanco, sustancias prohibidas como armas de guerra. Tras años de matanzas masivas, encarcelamientos, torturas y desapariciones por parte perpetradas por el ejército de Marruecos, en 1991 se firmó un acuerdo de paz y la ONU estableció la Misión de las Naciones Unidas por el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso). Había el compromiso de organizar un referéndum de autodeterminación que nunca se llevó a cabo.

Si bien la guerra entre el Sáhara Occidental y el gobierno de Marrueco finalizó de manera oficial en 1991, la represión en la zona ocupada continúa siendo de primer orden, tal y como relataba hace unas semanas Dahdi, un saharaui establecido en Barcelona: “En el Sáhara Occidental aún hay más de 500 desparecidos, centenares de presos políticos y decenas fosas comunes”.

“En el Sáhara Occidental aún hay más de 500 desparecidos, centenares de presos políticos y decenas fosas comunes”

Si bien ahora el Sáhara Occidental es miembro permanente de la Unión Africana, Francia, miembro permanente con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, veta sistemáticamente las resoluciones a favor del pueblo saharaui. Los lazos históricos y económicos que tiene con Marruecos son demasiado fuertes como para arriesgarse a perder a su principal aliado en el Magreb.

EN 2007 Marruecos propuso un modelo de autonomía, pero no era el referéndum que se había pactado, y en 2012 el diálogo entre el Frente Polisario y el gobierno de Marruecos se rompió, hasta el día de hoy.

Poca esperanza en las conversaciones de Ginebra

Nora, una saharaui de 23 años afincada en Olesa (Barcelona), tiene pocas esperanzas en las conversaciones de Ginebra, pero mucha esperanza en el pueblo saharaui. “Llevamos más de 40 años esperando una solución y no la habrá hasta que Marruecos se retire de nuestras tierras. Estaré al tanto de las decisiones que se tomen en Ginebra, por supuesto, pero tengo claro que Marruecos no cederá”.

“En Marruecos saben que la Minurso continuará mirando hacia otro lado y dando la espalda a los saharauis”

Lahbib, un saharaui de 24 años y residente en Canet (Barcelona) tampoco se muestra demasiado optimista: “Nunca hemos perdido las esperanzas, pero motivos para perderlas no nos han faltado. El conflicto continúa latente, porque las autoridades marroquíes no tienen ningún reparo en aplicar la fuerza y la violencia sistemática contra la población saharaui de las zonas ocupadas. En Marruecos saben que la Minurso continuará mirando hacia otro lado y dando la espalda a los saharauis. Por su parte, la Unión Europea no hará tampoco ningún intento de frenar los acuerdos ilegales que tienen con Marruecos sobre la explotación de los recursos naturales”.

La familia de Lahbib se encuentra en los campamentos de refugiados, motivo por el cual conoce la realidad y el sentir que predomina. “La prioridad de la gente que vive en los campamentos es la de subsistir, mucho más ahora, que la ayuda internacional se ha reducido drásticamente”. Respecto a las conversaciones, se muestra, como Nora, poco esperanzado: “Marruecos mantendrá su postura poco receptiva a cualquier reivindicación. Europa le dará una palmadita en la espalda y todo se saldará en un ‘venga chicos, nos vemos el año que viene’”.

Más armamento para Marruecos

Las conversaciones se producen una semana después de que Estados Unidos aprobase la venta de nuevo armamento y material militar a Marruecos por valor de 1.300 millones de dólares. Una vez más, EE. UU. muestra su apoyo al que ha sido unos de sus aliados históricos en la región. Más de la mitad del ejército de Marruecos está desplegado en el Sáhara Occidental, hecho que imposibilita las opciones de diálogo entre ambas facciones de la contienda. 

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