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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mira su reloj antes de pronunciar un discurso el parlamento de Israel. / REUTERS - AMIR COHEN

Elecciones en Israel Netanyahu carece de rivales en las elecciones israelíes

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El pistoletazo de salida ya se ha dado: los israelíes acudirán a las urnas a principios de la primavera, aunque todo indica que Benjamín Netanyahu no perderá el cargo de primer ministro puesto que carece de rivales que le puedan hacer sombra.

Internacional

La campaña electoral comenzó exactamente el mismo día que el primer ministro Benjamín Netanyahu confirmó el adelanto de las elecciones, el 24 de diciembre. Los comicios se celebrarán el 9 de abril, y hasta entonces los numerosos partidos que componen la clase política de este país van dar zarpazos para lograr un puñado de votos que les dé un asiento más en la Kneset.

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Los varios sondeos que se han confeccionado en estos últimos días otorgan una clara victoria al Likud, el partido de Netanyahu, que conseguiría alrededor de 30 escaños. Muy lejos quedaría el segundo partido, una formación que todavía no se ha constituido pero que el exjefe del ejército Benny Gantz está preparando, que se vería recompensada con 13 diputados.

El 52% de los israelíes no quiere que Netanyahu repita en el cargo

A la Unión Sionista, la coalición en la que se integra el partido laborista, apenas le dan los sondeos alrededor de diez asientos, en lugar de los 24 que obtuvo en 2015. Esa cifra exigua refleja muy bien hasta qué punto la izquierda israelí hace aguas. El parlamento, que en total tiene 120 escaños, volverá a quedar muy dividido aunque con una clara mayoría de la derecha ultranacionalista en coalición con los partidos religiosos.

Un sondeo del Canal 2 de la televisión hebrea indica que el 52% de los israelíes encuestados mayores de 18 años no quiere que Netanyahu repita en el cargo. Sin embargo, la distribución de las fuerzas que pronostican los sondeos impedirá a cualquier otro político obtener una coalición mayoritaria alternativa.

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El factor de Benny Gantz no alterará demasiado el panorama político. Gantz ha recibido propuestas de distintos partidos, incluido el partido laborista, para incluirlo en sus listas, pero el exgeneral insiste en ir por su cuenta puesto que confía en convertirse en un partido bisagra de centro, no de centro izquierda, un deseo que no obstante parece difícil que cristalice.

El mismo 24 de diciembre, cuando anunció la inminente disolución de la Kneset, Netanyahu se felicitó por la situación de Israel en el concierto de las naciones. Celebró que haya cada vez más países que quieren normalizar las relaciones con el estado judío, incluidos países árabes, y elogió la marcha de la economía, se refería especialmente a la macroeconomía, que ofrece resultados florecientes.

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Este miércoles Netanyahu se ha reunido con los dirigentes de los colonos judíos de la Cisjordania ocupada. No es por casualidad que su primer acto preelectoral propiamente dicho haya tenido lugar con los colonos. Netanyahu sabe perfectamente que constituyen una fuerza electoral considerable, tanto por sí mismos como por el creciente apoyo que se granjean en todo el país.

Durante el encuentro les ha recordado todo lo que él ha hecho por las colonias, que no es poco, y ha prometido seguir trabajando en la misma línea después del 9 de abril. Naturalmente, les ha advertido que si gana la izquierda, todo ese trabajo se puede desmoronar en un abrir y cerrar de ojos.

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Les ha insistido en el peligro que representa la “izquierda”, si bien ha exagerado en este punto, ya que la izquierda israelí no constituye ningún peligro para nadie, con excepción de la propia izquierda, aun suponiendo que se considere a la Unión Sionista como una fuerza de izquierdas, algo que es mucho suponer.

La fuerza de los distintos partidos políticos simplemente refleja la realidad de un país que ha ido girando a la derecha rápidamente, incluido el partido laborista, y que no tiene la menor intención, al menos por el momento, de cambiar de dirección, de manera que lo más probable es que todo siga igual después de abril.

La incidencia que puedan tener los varios casos de corrupción que rondan a Netanyahu probablemente será muy pequeña. De hecho, los sondeos realizados hasta ahora así lo indican. El asesor jurídico del gobierno deberá decidir si se procesa al primer ministro en las próximas semanas o meses. Los investigadores de la policía recomiendan su procesamiento, pero no está claro si se producirá y, sobre todo, cuándo se producirá.

 La disolución de la Kneset deja en el aire el plan de paz de Trump

Las promesas de Netanyahu a los colonos confirman que Israel no tiene la menor intención de facilitar una negociación significativa con los palestinos, y menos contando con el apoyo del presidente Donald Trump, como es el caso. Trump ha trasladado la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén y los mediadores que él ha nombrado, Kuchner y Greenblatt, son más sionistas que el mismo Netanyahu.

La disolución de la Kneset deja en el aire el plan de paz de Trump. El presidente se ha comprometido varias veces a presentarlo pronto, pero viene demorando este paso desde hace muchos meses. En medios políticos israelíes se comentaba últimamente que el “acuerdo del siglo” se haría público en febrero, pero la convocatoria de elecciones deja todo en el aire hasta el verano, por lo menos.

Los palestinos rechazan de antemano el “acuerdo del siglo” ya que todas las indicaciones que ha dado hasta la fecha la administración estadounidense son bastante claras, en el sentido que Washington simplemente quiere poner sobre la mesa un plan que sea inaceptable para los palestinos, para acusar inmediatamente a estos de no querer la paz.

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