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El presidente estadounidense, Donald Trump, observa un ejercicio militar en Nueva York. / AFP - BRENDAN SMIALOWSKI

EEUU Irak se revuelve contra la presencia de las tropas estadounidenses

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Donald Trump ha abierto un debate nacional en Irak acerca de la presencia de las tropas estadounidenses en ese país. Las tropas llegaron para combatir al Estado Islámico, aunque ahora que prácticamente ha desaparecido la organización yihadista, van a continuar para “vigilar” a Irán, algo que ha sido muy criticado por casi todos los estamentos políticos.

Internacional

El presidente Donald Trump ha conseguido lo más difícil de sus dos años de mandato al unificar a toda la clase política de Irak contra el anuncio de que va a mantener las tropas estadounidenses en ese país “para vigilar a Irán”, estrecho aliado de Bagdad tanto en la esfera económica como en el dominio político, además de haber constituido una ayuda imprescindible para acabar con el Estado Islámico.

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En los últimos días se ha producido una cascada de críticas contra Trump. El domingo dijo a la cadena de televisión CBS que la imponente base aérea de Ain al Asad, en la provincia de Al Anbar, servirá para espiar a Irán, país que ahora mismo ocupa y preocupa a Trump a pesar de que altos funcionarios de los servicios de inteligencia americanos aseguran de una manera inequívoca, y en contra de lo que sostiene Trump, que no hay ninguna prueba de que Teherán esté reactivando su programa nuclear.

Se estima que alrededor de 5.200 efectivos trabajan desde Ain al Asad y desde otras bases más pequeñas

Tenemos una base en Irak que es una construcción fantástica. La visité recientemente (en diciembre) y no podía creer el dinero que nos hemos gastado en esas inmensas pistas”, dijo a la CBS. No solo hirió a los políticos iraquíes por decir que va a “vigilar” Irán, sino también por reconocer que Estados Unidos ha construido una enorme base mientras el gobierno de Bagdad sigue insistiendo en que los americanos se encuentran asentados en bases iraquíes y no han construido una base propia.

Se estima que alrededor de 5.200 efectivos trabajan desde Ain al Asad y desde otras bases más pequeñas, en su mayor parte al oeste del país, en la provincia de Al Anbar, y también en bases situadas en torno a la capital Bagdad. Existen indicios fundamentados en declaraciones de funcionarios estadounidenses de que el Pentágono se dispone a abrir nuevos destacamentos al este de Irak, cerca de la frontera con Irán.

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En principio, las tropas americanas se desplegaron para contrarrestar la presencia de los yihadistas cuando el Estado Islámico se hizo con el control de buena parte de Irak en 2014. Ahora que el Estado Islámico casi ha desaparecido, al menos en su encarnación como organización de peso, muchos iraquíes creen que la presencia de las tropas del Pentágono ha perdido el sentido.

En diciembre Trump manifestó que se dispone a sacar a sus tropas de Siria por la misma razón, es decir porque considera que el Estado Islámico ha dejado de ser una amenaza, y dio a entender que una parte de los 2.000 efectivos que hay en Siria serán trasladados a Irak, con lo que la presencia americana en este país crecerá significativamente.

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La noticia de diciembre sobre Siria sentó muy mal en Israel, pero la noticia de que Trump va a usar la base de Ain al Asad para “vigilar” a Irán ha sido acogida con entusiasmo por los funcionarios y los medios de comunicación israelíes. En un alarde de euforia, el Likud ha distribuido carteles electorales en los que se ve al primer ministro Benjamín Netanyahu saludando a Trump. Lenguas maliciosas han señalado que Netanyahu aparece en la fotografía de fotoshop tan alto como Trump, aunque es claramente más bajo.

Una de las respuestas más mesuradas ha sido la del presidente iraquí, Barham Salih, quien es kurdo y a quien se considera aliado de Estados Unidos. “La Constitución iraquí prohíbe que Irak sirva de base para golpear o iniciar agresiones a países vecinos. Es una situación inaceptable”, ha dicho.

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Según Salih, Trump no debe arrastrar a Irak “con sus propios asuntos”. “Estados Unidos es una gran potencia pero no debería perseguir sus propias prioridades. Nosotros vivimos aquí”. Las críticas se han reflejado en prácticamente todo el arco político. Sabah al Saedi, un diputado del poderoso partido del clérigo chií Muqtada al Sadr, ha hablado de la “necesidad nacional” de aprobar una ley para expulsar las tropas americanas.

Las críticas se han reflejado en prácticamente todo el arco político

The New York Times supone que la base de Ain al Asad ya se usa para espiar a Irán y que “probablemente” también se usa para operaciones encubiertas de la CIA. Los americanos mantienen una estrecha relación con la oscura organización iraní de Muyahidin al Jalq, un grupo muy violento que actualmente se entrena en Albania, donde fue reubicado por la presión de Washington.

Muyahidin al Jalq tenía hasta hace unos años una base en Irak, protegida por las tropas de Estados Unidos, desde donde operaba contra el régimen islámico de Teherán con atentados terroristas incluidos. Lo natural es pensar que si el Pentágono abre bases cerca de la frontera iraní, Muyahidin al Jalq podría volver a la zona, puesto que es evidente que uno de los principales objetivos de Trump consiste en desestabilizar Irán.

Para apagar el fuego causado por las declaraciones de Trump, durante los últimos días varios funcionarios norteamericanos se han esforzado en matizar sus palabras, insistiendo en que la presencia de sus tropas en Irak se debe únicamente a la existencia del Estado Islámico y no a Irán, aunque todo indica que el mal ya está hecho y va a ser difícil rectificarlo.

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