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Almacén al sur de Londres de la empresa Gander & White.

Brexit El arte europeo huye de Reino Unido ante la incertidumbre del brexit

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Galerías y coleccionistas han comenzado a sacar sus obras de Londres para evitar el pago de aranceles en caso de un brexit sin acuerdo. El mercado europeo teme que la nueva situación limite su poder y que Reino Unido se haga fuerte cuando no dependa de Bruselas, como confirman las primeras estimaciones.

Internacional

Exponer en Londres es un sueño para cualquier artista y el navarro David Rodríguez Caballero ya puede decir que lo ha cumplido. Aunque sus obras quizá tengan que abandonar la capital británica antes de lo previsto. Su muestra está programada hasta el 12 de abril pero si las cosas no se aclaran, el 24 de marzo (5 días ante de la fecha prevista para el brexit), volverán a España.

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Porque, como explica Carlos Enrile, Consultor y Formador en Comercio Exterior, si Reino Unido deja la UE sin acuerdo, “las obras de arte que en ese momento estén allí, automáticamente dejarán de ser mercancía comunitaria” y estarían sometidas a un arancel aduanero que habría que pagar al país al que se trasladen.

Los responsables de la exposición de David pretenden evitarlo porque el coste podría incrementarse en hasta un 70%. Según Enrique del Río, fundador y CEO de WeCollect, “en España los aranceles suponen el 10% del valor de la obra. A eso tendríamos que sumarle los costes en la oficina de aduanas, que podrían llegar a ser 700 euros; más el encarecimiento del transporte, que podría incrementarse en un 30%…”.

En la galería Tornabuoniart no han querido esperar. Las 40 obras de los maestros del arte abstracto Alberto Burri y Lucio Fontana que trajeron a su sede en Londres deberían haber permanecido aquí hasta el 30 de marzo. Sin embargo, ya están de vuelta en Italia, donde los aranceles son también del 10%. Teniendo en cuenta que el coste de las piezas era de 70 millones de euros, esperar podría haber supuesto un mínimo de 7 millones más. “En cuanto recibimos una carta del gobierno británico informándonos de que tras el 29 de marzo nos podría pasar esto, tomamos la decisión”, nos cuenta su propietaria, Ursula Casamonti.

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Ella misma nos confirma que los coleccionistas tienen el mismo problema porque “muchos compran las obras aquí para llevárselas a sus residencias en otros países europeos”. De hecho, los hay que también estarían ya trasladando piezas desde sus residencias en Reino Unido.

El mercado europeo sufrirá el brexit, pero no el británico

El mercado europeo del arte tiembla ante la nueva situación, especialmente las empresas pequeñas “con sede en Reino Unido, así como en Europa, que dependen de la oferta (y ventas) de Reino Unido, debido a que tienen menos capital para superar cualquier período de volatilidad”. Así lo recoge el último informe sobre el mercado publicado hace sólo unos días, que destaca que “Reino Unido ya supera a China y al resto de Europa en ventas globales de arte ‘a pesar del brexit”.

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En sus 408 paginas, la economista Clare McAndrew augura que “después del brexit, la participación de la UE en el mercado mundial del arte se reducirá a solo el 11%, y es probable que sus tasas de crecimiento anuales se vean alteradas significativamente por la ausencia de Reino Unido (…) cuyo mercado, que ha registrado récord de ventas en 2018, es poco probable que se vea afectado por la salida de la UE. Carlos Enrile explica que ello se debe a que, desde hace años “la mayoría de las exportaciones británicas van a Estados Unidos y a otras zonas fuera del mercado común como Suiza y Hong Kong”.

Almacén al sur de Londres de la empresa Gander & White.

Buena parte de esas transacciones se producen a través de las casas de subastas. La sede de Christie’s en Londres nos confirman que han establecido “un comité especializado en brexit para poder estar preparados” y que “a través de nuestra organización comercial, la British Art Market Federation (BAMF), hemos estado en conversaciones con el gobierno para garantizar que se establezcan acuerdos que faciliten nuestro comercio transfronterizo con clientes de la UE”. De momento, parece que les han escuchado.

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¿Una oportunidad para el mercado español?

Reino Unido no puede hacer nada respeto a los aranceles que impongan el resto de países pero sí sobre los suyos, y en la lista que el gobierno publicó la semana pasada con los productos procedente de la UE que estarían sometidos a este pago en caso de brexit sin acuerdo, no aparecen las obras de arte (salvo la cerámica). El ejecutivo británico da así un impulso a su mercado del arte, confirmando lo que apunta Marc Trensig, director de la galería Hans & Fritz Contemporary: “Londres es una de las capitales mundiales del mercado del arte, no la pueden dejara caer”.

Para el mercado español esta decisión del gobierno británico puede suponer una oportunidad, teniendo en cuenta que, según datos de 2016, Reino Unido es el segundo mercado al que más obras de arte viajan desde España sólo después de Estados Unidos. Un dato a tener en cuenta siempre que no tengan que volver y, por lo tanto, pasar por caja.

El miedo del mercado francés

Las buenas noticias para el mercado británico suponen un duro golpe especialmente para el mercado francés -el cuarto mayor del mundo-, que confiaba en coger el testigo de Londres.

Con esa esperanza, el Consejo Nacional del Mercado de Arte francés (CNMA), alertó hace semanas al presidente Emmanuel Macron de que con Reino Unido liberándose "de ciertos dispositivos de la Unión Europea" esto podría "debilitar la posición francesa en una economía competitiva del mercado del arte”. Y, efectivamente, el informe añade: "Los factores que han hecho que París y otros centros en Europa sean menos competitivos, como el exceso de regulación y la complejidad de los impuestos, son problemas internos y locales que no desaparecerán debido al brexit”.

Por si fuera poco, Reino Unido cuenta además a su favor con varios ‘puertos francos’ dentro de su territorio; almacenes inmensos donde, como nos explica Alexander Bradford, Gerente de Desarrollo de Negocios de Gander & White, “las obras vienen desde el aeropuerto sin pasar por la aduana. Sólo están sometidas a impuestos en caso de que se vendan, y se pagarían al país donde vaya a depositarse la obra. Sino, es como si nunca hubieran entrado en el país y nunca hubieran estado aquí”.

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