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Hernán Cortés lideró la 'conquista' de México. El presidente, López Obrador, exige a España que pida perdón.

Conquista de México ¿Debe España pedir perdón por la ‘conquista’ de América? Estos países sí han reconocido sus crímenes

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López Obrador pide a Felipe VI que se disculpe por los “abusos” cometidos en México, pues “no fue el encuentro de dos culturas, sino una invasión”. Algunas naciones han renegado de los episodios más oscuros de su historia. Otras, todavía no.

Internacional

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le pidió el pasado lunes al rey de España y al papa Francisco una revisión histórica en aras de avanzar en una reconciliación histórica entre sus naciones. "Hagamos un relato de lo sucedido desde el inicio de la ocupación, de la invasión militar; los tres siglos de colonia", señaló López Obrador al conmemorar en estado de Tabasco el 500 aniversario de la Batalla de Centla, el primer choque armado entre los mayas chontales y los españoles de Hernán Cortés, quienes tras salir victoriosos continuaron su avance hasta la tomade Tenochtitlan en 1521.

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Tras la derrota, los mayas le dieron a Cortés a veinte mujeres, entre ellas Malinche, la principal traductora durante la denominada conquista de México. El presidente de México reiteró que les remitió a Felipe VI y al papa Francisco sendas cartas para pedirles una revisión histórica de los acontecimientos y una disculpa: “Sobre todo, que se reconozcan los agravios que se cometieron y sufrieron los pueblos originarios". En la conquista española del actual México todavía hay "heridas abiertas”, por lo que “es mejor reconocer que hubo abusos y se cometieron errores”. O sea, “mejor pedir perdón y, a partir de esto, buscar hermanarnos en una reconciliación histórica".

España debe disculparse, pues, por las atrocidades cometidas durante la conquista, aunque otros países han reaccionado de diverso modo a la hora de retractarse de los episodios más oscuros de su historia. Por ejemplo, mientras Alemania ha pedido perdón en numerosas ocasiones por el holocausto, el Gobierno apenas se ha disculpado por el exterminio de los pueblos herero y nama, entre 1904 y 1907, en la actual Namibia. Un reciente mea culpa que no implicaba indemnizaciones ni reparaciones.

Durante siglos, el Imperio británico cometió atrocidades en medio mundo, pero se ha lavado las manos, incluso en el caso de la India. Apenas alguna excusa aislada, como cuando en 2013 reconoció la mano dura contra los insurgentes durante la revuelta del Mau Mau a mediados del siglo pasado. Una rebelión que fracasó, pero que aceleró —junto a las muertes de los kikuyus— la independencia de lo que hoy es Kenia. Japón, en cambio, ha reconocido las matanzas en varios países e indemnizado a las esclavas sexuales, si bien algunos nipones se niegan a reconocer la envergadura e incluso la existencia de la masacre de Nankin en 1937.

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Aunque las cifras varían, China calcula que durante la conquista de su entonces capital murieron unos trescientos mil civiles. Muchos más fallecieron en Congo, que vería reducida su población a la mitad durante la ocupación belga, cuyas autoridades nunca reconocieron los maltratos y explotaciones entre 1908 y 1960, pese a los requerimientos de la ONU. Sí lo hizo, en cambio, el papa Francisco, quien reconoció que en nombre de Dios se habían cometido “muchos y graves pecados” contra los habitantes de América. También Erdogan ha pedido disculpas por la muerte de armenios durante la Segunda Guerra Mundial, aunque Turquía ha rechazado calificarlo como genocidio armenio, señala El Confidencial.

Por su parte, Emmanuel Macron admitió las torturas cometidas en Argelia durante la ocupación, que duró desde 1830 hasta 1962, considerada por el presidente de Francia como un crimen contra la humanidad. Sin embargo, firmes defensores de la colonia gala —y sus condenables prácticas para someter a su población— lo criticaron. Más allá de Sarkozy, el también conservador Fillon consideró un craso error comparar la opresión contra los argelinos, se negó a considerarlo un crimen contra la humanidad y rechazó la comparación con el genocidio judío.

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