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Beppe Grillo y Luigi di Maio, dirigentes del Movimiento 5 Estrellas / EFE

El AVE hace descarrilar al Movimiento 5 Estrellas fuera del Gobierno italiano

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La postura oficial del Movimiento 5 Estrellas es contraria a las grandes infraestructuras, como el AVE Turín-Lyon, porque considera que hay obras más importantes y urgentes, sobre todo para el Sur de Italia.

Internacional

Ante la crisis del actual Gobierno italiano, su socio mayoritario, el Movimiento 5 Estrellas, arriesga perder su esencia política mientras el líder de la Liga, Matteo Salvini, socio minoritario del Ejecutivo, este jueves pidió que Italia tenga elecciones anticipadas "lo antes posible". El líder ultraderechista asegura que "ya no hay una mayoría de Gobierno". El actual Ejecutivo, presidido por Giuseppe Conte, es el resultado de la anómala coalición entre la formación fundada por Beppe Grillo y la ex independentista Liga.

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Ambos partidos llevan meses y meses discutiendo prácticamente acerca de cualquier tema, amenazando con abadonar todo y convocar elecciones. Pero nunca llegan a hacerlo y siempre terminan haciendo las paces con tal de seguir en el Ejecutivo. Pero antes o después, el tema crucial y más polémico para ambos, sobre todo para la propia historia del Movimiento 5 Estrellas, tenía que reaparecer: la construcción del tramo de AVE entre Turín (Italia) y Lyon (Francia).

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Por eso, este miércoles, el Gobierno italiano tuvo que poner una moción de confianza en el Senado en la votación acerca del AVE Turín-Lyon, ganada por 180 votos a favor y 110 en contra (los del M5E). Desde la propia Liga hasta el socialista Partido Democrático (PD), la mayoría del Parlamento italiano apoya la finalización de la obra internacional. Pero tras 14 meses de Gobierno y varias semanas de rifirrafes, el Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio ha tenido que ser fiel a sus principios asumiendo todas las consecuencias políticas y rechazar la idea de completar una de las grandes obras que lleva ocupando la agenda política italiana desde hace casi 30 años.

La postura oficial del Movimiento 5 Estrellas es contraria a las grandes infraestructuras, como el AVE Turín-Lyon, porque considera que hay obras más importantes y urgentes, sobre todo para el Sur de Italia. Y también por razones medioambientales. El quid de la cuestión es que el Movimiento 5 Estrellas nació, entre otra cosas, también de los movimientos contrarios al AVE Turín-Lyon.

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Por ello la formación de Di Maio se encuentra ahora mismo entre la espada y la pared: si se posicionaba a favor del AVE, le pasaría factura desde el punto de vista moral aunque contribuyera a la continuidad de su propio Ejecutivo; si se posicionaba en contra, como finalmente ha hecho, se mantendrá fiel a sus principios, pero provocando la actual crisis de Gobierno que, en estas ahoras, está viviendo Italia.

Lo cierto es que, más allá de los principios y la moralidad política, ambos socios de Gobierno, sobre todo el Movimiento 5 Estrellas, tienen muy presentes los sondeos. Según las últimas encuestas publicadas en los medios de comunicación italianos, como por ejemplo el diario Corriere della Sera, a día de hoy la Liga obtendría el 36% de los votos y llegaría al 50,6%, así pues la mayoría absoluta, juntando el 7,5% de Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y el 7,1% de Forza Italia, el partido del ex primer ministro Silvio Berlusconi quien, no obstante su claro declive político, siempre ha apostado por "la coalición de centro-derecha como única alternativa al actual Gobierno de Giuseppe Conte".

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No acaso el ex Cavaliere lleva semanas, y por tanto también ahora, pidiendo elecciones anticipadas. El Movimiento 5 Estrellas pasaría de ser el primer partido de Italia en 2018 al tercero en otoño de 2019 con el 17,8% de los consesos. El Partido Democrático de Nicola Zingaretti obtendría el 20,5% en cuanto segunda formación más votada del país.

Elecciones anticipadas en otoño, la opción más factible

Así las cosas, es cierto que el Movimiento 5 Estrellas hoy ocupa el 32% del actual Parlamento, pero atendiendo a las últimas elecciones de marzo de 2018. Sin embargo, de caerse el actual Gobierno y si hubiera nuevas elecciones, la formación fundada por Beppe Grillo no tendría más opción que pasar a la oposición junto al PD de Zingaretti. Otra opción posible in extremis que podría barajar el presidente de la República, Sergio Mattarella, es la de permitir un nuevo Gobierno M5E-PD, pero los grillinos nunca se han mostrado favorables a esta unión.

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La alternativa más factible es la de las elecciones anticipadas este mismo otoño. El tramo de AVE entre Turín y Lyon, de 270 kilómetros –70% en zona francesa, 30% en zona italiana–; como idea, nació al menos hace 30 años con el objetivo de agilizar el transporte de mercancías y personas entre Italia y Francia. El tráfico de mercancías, por norma, no necesita tanto tramos de alta velocidad cuanto de una mayor capacidad de transporte: así pues, trenes más largos y más pesados. Según los promotores de la obra, las actuales infraestructuras no cumplen con estos requisitos entre ambos países alpinos.

El líneas generales, el nuevo tramo sería más rápido y más cómodo, pero para muchos otros expertos se trata de un enorme dispendio de dinero, que ronda en torno a los 8.600 millones de euros. Lo cierto es que al AVE Turín-Lyon es un proyecto conjunto entre Francia e Italia ya aprobado por sendos Parlamentos. La Unión Europea participa en un 40% en el presupuesto de la toda infraestructura.

Dado que estaba siendo un problema político entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, el Gobierno italiano encargó un análisis de costes y beneficios, y el propio primer ministro, Giuseppe Conte, tuvo que admitir que "el AVE Turín-Lyon cuesta más no hacerlo" que dejarlo incompleto. El problema no deja de ser moral, porque aunque la negativa a dicha obra no estuviera explicitado en el programa electoral del M5E ni en los acuerdos de Gobierno con la Liga; se trata de la propia historia de la formación de Beppe Grillo, quien por cierto ha querido asegurar a los suyos que "no tener los números" no significa "traicionar" al propio Movimiento. Pero los de Di Maio ya no tienen vuelta atrás.

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