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La patrullera "Diciotti" de la Guardia Costera italiana transporta a 67 inmigrantes rescatados frente a las costas de Libia al puerto de Trápani (Italia).- EFE/ Igor Petyx

Refugiados La Guardia Costera presume de su labor en el Mediterráneo tras el fin de la 'era Salvini'

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La Guardia Costera italiana quiere demostrar, sin complejos, su compromiso en el Mediterráneo Central. A través de un vídeo publicado esta semana, el cuerpo militar presume nuevamente de su actividad de rescate en el Canal de Sicilia, la ruta que conecta Libia con Italia.

Internacional

Lampedusa. Un vecino de la isla siciliana avisa inmediatamente a las autoridades locales de que ha visto un barco en dificultad a menos de una milla de la costa, a la altura de la Isla de los Conejos. Cuatro buques de la Guardia Costera se trasladan rápidamente allí y, de apoyo, piden tanto un helicóptero como un avión desde Catania, en Sicilia. La situación es dramática: la embarcación, de sólo 10 metros de eslora y con 154 migrantes a la deriva, había volcado por completo. Las condiciones meteorológicas son pésimas, las olas alcanzan los 2 metros de altura. Lo cual complica el rescate. Finalmente, la Guardia Costera llega a tiempo para salvar a 149 personas: 133 hombres, 13 mujeres y 3 niños. Tres mujeres perdieron la vida en el agua y otras dos fueron encontradas en la costa.

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En un vídeo publicado esta semana por la Guardia Costera se pueden ver y oír algunas escenas, de gran sensibilidad, relativas al rescate: "¡Come here! ¡Go inside!" –"¡Venid aquí! ¡Id hacia adentro!", en inglés–, le dice un guardacostas italiano a un hombre joven, quien ya ha subido a la embarcación italiana. Este último está agarrando la mano de un niño pequeño, con un chubasquero naranja. El niño recibe entonces una rápida caricia en el hombro por parte del militar transalpino: "¡Go inside! ¡Go inside!", les repite a ambos mientras entran en el interior del buque guardacostas. El menor, con cierta tranquilidad, camina lentamente siguiendo las instrucciones.

Las fuerzas armadas transalpinas no han cesado en ningún momento sus actividades de rescate

La Guardia Costera italiana quiere demostrar sin complejos su compromiso en el Mediterráneo Central. Las fuerzas armadas transalpinas, en todos estos años, no han cesado en ningún momento sus actividades de rescates en el Canal de Sicilia, el sector del antiguo Mare Nostrum que conecta Libia con Italia. El problema es que, desde el momento en el que el soberanista Matteo Salvini (Liga) recubrió el cargo de ministro del Interior –entre junio de 2018 y septiembre de 2019–; la imagen humanitaria de Italia se vió mermada debido a la menor visibilidad de la Guardia Costera, sobre todo en la isla siciliana de Lampedusa.

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El ex ministro del Interior, el leguista Matteo Salvini, tenía como prioridad un endurecimiento de las leyes anti migratorias italianas. A lo largo de este año consiguió, de hecho, aprobar un decreto ley que prohibía y multaba a las ONGs que entraran en un puerto italiano sin autorización. Más allá de su retórica soberanista, no es casual que dicha normativa la firmara él mismo, ya que la asignación de un puerto seguro para una embarcación a la deriva, en Italia, es competencia del titular de Interior. Por el momento, a nivel legal, todo sigue igual. Pero el actual Gobierno italiano, de corte reformista y europeísta, está aplicando las leyes atendiendo a prioridades humanitarias.

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El esquema de estos meses atrás, antes de que el premier Giuseppe Conte se estrenara al frente de un nuevo Ejecutivo, esta vez reformista; es el esquema era siempre el mismo: una ONG rescataba decenas de migrantes en el Mediterráneo, solicitaba que Lampedusa fuera su puerto seguro, Salvini se negaba, se convertía todo en un caso político y, de alguna manera, los náufragos conseguían sobrevivir tocando finalmente suelo europeo. Así pasó por ejemplo en el caso Sea Watch y el del Open Arms este verano.

¿Qué papel tuvo la Guardia Costera en la era Salvini? Lo cierto, es que tanto dicho cuerpo como los demás que conforman las fuerzas armadas de Italia, han estado realizando labores de rescates a diario. La paradoja del ex ministro de Interior es que hacía presión sobre las ONG para que no desembarcaran en el país itálico mientras sus fuerzas armadas realizaban salvamentos todo el año. La cuestión es que la fotografía de un barco humanitario quieto a pocas millas de Lampedusa era exactamente la que el leguista Salvini necesitaba para hacer creer que Italia había frenado las migraciones. A través de fuentes consultadas por PÚBLICO, se conoce que una parte importante de los militares de la Armada italiana implicados en el Mediterráneo estaban molestos con la imagen negativa que las políticas anti migratorias aportaban al país.

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El vídeo publicado esta semana es el símbolo de un importante cambio de rumbo

Así pues, en silencio, la Guardia Costera siguó haciendo su labor de rescate sin promocionarse: menos comunicados, menos material de difusión, menos contactos con los periodistas. El vídeo publicado esta semana es el símbolo de un importante cambio de rumbo en el que la Guardia Costera italiana vuelve a estar orgullosa, ante los medios italianos e internacionales, de salvar vidas en el antiguo Mare Nostrum.

Matteo Salvini, no ha salido inmune a su política anti migratoria. La Fiscalía de Agrigento, ha imputado al líder de la Liga en el caso del Open Arms. La principal acusación es por secuestro de persona, ya que 164 migrantes estuvieron a la deriva 21 días sin poder atracar en Lampedusa por voluntad del propio ex ministro del Interior. El fiscal de Agrigento, Luigi Patronaggio, fue quien desbloqueó la situación del Open Arms el pasado agosto ordenando la incautación de la embarcación por razones médico-sanitarias. Tras el desembarque de los migrantes, que se llevaron una semana a menos de un kilómetro de Lampedusa, Patronaggio abrió una investigación judicial a cargo de desconocidos. Matteo Salvini, siendo ministro del Interior, ya tuvo otra imputación análoga en 2018; pero disfrutó de una inmunidad parlamentaria garantizada no sólo por la Liga, sino también por los socios de entonces, el Movimiento 5 Estrellas (M5E).

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No obstante el esfuerzo diario de las fuerzas armadas italianas por defender la vida humana en el Mediterráneo, Italia y la Unión Europea están siendo acusadas por el Tribunal de Estrasburgo (Consejo de Europa) de no proteger los derechos humanos de los migrantes. Los hechos se remiten a noviembre de 2017, cuando unas 150 personas fueron interceptadas por las fuerzas armadas libias, provocando después la muerte de la mayor parte de ellas.

El Mediterráneo Central es la ruta más peligrosa del mundo para los migrantes

Atendiendo a las declaraciones de 17 supervivientes, se ha podido reconstruir que Roma y Bruselas son corresponsables de lo ocurrido: tanto en relación a quienes murieron ahogados, como a los maltratos de quienes fueron devueltos a Libia por las propias fuerzas armadas del país africano. En el documento presentado por la comisaria para los Derechos Humanos, Dunja Mijatovic, se critica duramente la decisión de Italia y de la UE de colaborar con Libia, en los últimos años, para gestionar los flujos migratorios. Entre otras cosas porque para las Naciones Unidas, Libia no es un país seguro. Las ONGs Amnistía Internacional y Human Rights Watch recuerdan que "las personas devueltas a Libia son regularmente sometidas a torturas y al tratamiento arbitrario en los centros de detención".

Según las últimas estadísticas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en lo que va de año 2019 en el Mediterráneo han muerto 1.136 personas intentando llegar a Europa, una cifra que representa más del 30% de los migrantes que fallecen en todo el mundo. La ruta más letal, como viene consolidándose en los últimos años, es el Canal de Sicilia, así pues el sector central del antiguo Mare Nostrum. En él han fallecido 740 personas que, principalmente desde Libia pero también desde Túnez, intentando alcanzar las costas italianas. Reflexionando sobre estos números se puede afirmar que el Mediterráneo Central es la ruta más peligrosa del mundo para los migrantes.

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