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06/12/2019.- Miles de manifestantes protestan este viernes en la céntrica Plaza Italia, rebautizada popularmente como "Plaza de la Dignidad", tras más de 50 días de movilizaciones en contra del Gobierno, en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés

Chile La marcha por el clima en Chile consagra 50 días de movilizaciones

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Aunque la COP25 se trasladó a España por el estallido social, esta semana se han celebrado en Santiago varios encuentros alternativos de activistas internacionales.

Internacional

Mientras cerca de las 9 de la noche en Madrid finalizaba la Marcha por el Clima que recorrió el centro de la ciudad, en Santiago, a las 5 de la tarde, empezaba una nueva tarde de protestas. La de este viernes fue la número 50. Una cifra redonda que miles de manifestantes quisieron recordar y que se sumó a la marcha climática convocada por Fridays For Future, el movimiento de jóvenes que inició Greta Thunberg, la Cumbre de los Pueblos y la Cumbre Social por la Acción Climática, ambas citas alternativas a la COP25 que se han mantenido en Chile, pese a que el encuentro oficial se trasladó a España por el estallido social.

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“Salvemos la tierra, cambiemos el planeta”, decía el lema que exhibían varios de los activistas de la Cumbre de los Pueblos. Más atrás, otros participantes representaban el cortejo fúnebre de un cóndor y un huemul, dos de los animales característicos del paisaje chileno y en peligro de extinción. La protesta partió a las 16h de la Universidad de Santiago (Usach) y transcurrió por la Alameda, la principal avenida de la capital, para llegar a Plaza Italia, epicentro de las movilizaciones y rebautizada por los manifestantes como Plaza de la Dignidad.

“Aunque la COP25 se haya trasladado a España, nosotros hemos seguido visibilizando nuestras demandas y seguiremos haciéndolo, reivindicando un cambio de modelo y a través de la exigencia de una Asamblea Constituyente plurinacional, pluricultural y con igualdad de género”, dice Itairé Acle, una de las integrantes de la Cumbre, que ha reunido un total de 160 organizaciones sociales, ambientales, culturales y sindicales de todo el país y la región. La mujer se refiere al proceso constituyente que Chile ha puesto en marcha para elaborar una nueva Carta Magna y al interés de los ambientalistas para tener representación entre los miembros de la sociedad civil que serán elegidos para redactarla.

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En la plaza, los ecologistas se mezclan con la multitud. Sus proclamas en defensa de la tierra y el medio ambiente se entrecruzan con muchos otros: los que piden la dimisión del presidente Sebastián Piñera, los que reclaman un nuevo modelo de pensiones, los que apuntan contra Carabineros, los que exigen educación gratuita... Como casi cada tarde, especialmente las de los viernes, la plaza recoge el malestar y hartazgo ciudadano y los transforma en una especie de euforia colectiva.

"¡No es sequía, es saqueo!"

“¡No es sequía, es saqueo!”, gritan los miembros de la organización Simbiosis Colectiva, de la ciudad de Quilicura, ubicada a las afueras del área metropolitana. Luego entonan: “¿Y cómo, y cómo, y cómo es la weá, hay agua pal’ guanaco y no pal’ humedal?” El cántico despierta aplausos entre los asistentes por la referencia al guanaco, la tanqueta de agua a presión con la que la policía reprime las protestas. “Hemos venido a visibilizar la importancia de las 4,5 millones de hectáreas de humedales de nuestro país. Son imprescindibles porque en menor superficie que la del bosque absorben mucho más carbono”, cuenta Guillermo Calderón, miembro del grupo. No es su único reclamo: “En Quilicura tenemos el cordón industrial más grande de Chile y las autoridades no se hacen cargo de la contaminación. Por eso queremos que la declaren zona de sacrificio”, añade.

Sequía y zonas de sacrificio

Las llamadas zonas de sacrificio es la forma común como se conocen en Chile los lugares que concentran mayor cantidad de industrias contaminantes y que, a la vez, afectan a las comunidades más pobres o vulnerables. Los municipios más perjudicados del país que se enmarcan bajo en denominación son Quintero y Puchuncaví, que conforman una bahía donde se ubica el complejo industrial más grande de región de Valparaíso. En 2018 esta zona fue gravemente afectada por varios episodios de contaminación que dejaron más de 1.000 personas intoxicadas por inhalación de gases tóxicos, cuya procedencia y especificación aún están siendo investigadas. Cuatro termoeléctricas de carbón se ubican en este territorio. Para 2022 y en 2024 está previsto el cierre de dos de ellas como parte del plan de descarbonización anunciado por el presidente chileno.

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Más de 400.000 chilenos y chilenas reciben agua en camiones para sobrevivir

La sequía es otra de las grandes amenazas de Chile. Según Greenpeace Chile, hoy más de 400.000 chilenos y chilenas reciben agua en camiones para sobrevivir. Además de la escasez de lluvias, la falta de agua se agudiza por la sobreexplotación de las cuencas hídricas que provocan las actividades extractivas y la agricultura intensiva. Otros conflictos medioambientales pendientes de resolver tienen que ver con impacto de la industria del salmón en el sur del Pacífico; varios proyectos mineros que amenazan áreas silvestres protegidas; y la falta de protección de los glaciares.

Con el traslado a Madrid de la sede de la COP25 y una pauta mediática fuertemente marcada por la crisis política y social, la agenda que las organizaciones medioambientales habían conseguido instalar ha ido perdiendo espacio y relevancia. La decisión de suspender el evento en Santiago supuso un duro golpe para activistas y líderes ambientales, que consideran que Chile ha perdido “una oportunidad única en el escenario mundial” para poner de relieve sus demandas y las del conjunto de la región latinoamericana, una de las más castigadas por la emergencia climática global.

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