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RSF excluye al periodista Pablo González de su listado de detenciones arbitrarias hasta que Polonia presente pruebas

Según Reporteros Sin Fronteras, la detención de Pablo González el pasado 28 de febrero se podría considerar arbitraria, según su metodología, cuando la fiscalía polaca presente pruebas contra el periodista o cuando sea juzgado.

Pablo González en una fotografía de archivo
Pablo González en una fotografía de archivo.

El balance 2022 de Reporteros Sin Fronteras (RSF) recoge los ataques a periodistas que se han producido a lo largo del año. Asesinatos, secuestros y encarcelamientos de profesionales de la información aparecen en este documento que pone de relieve los riesgos que sufren los periodistas en todo el mundo por el mero hecho de ejercer su profesión.

Sin embargo, en este informe, falta un nombre: el de Pablo González Yagüe. Este periodista español fue detenido el pasado 28 de febrero por los servicios secretos polacos (ABW) en la frontera con Ucrania. El reportero cubría la crisis migratoria que se estaba produciendo en la localidad de Przemyśl tras la invasión rusa.

En ese momento, Reporteros Sin Fronteras exigió "la inmediata puesta en libertad de Pablo González" y pidió "explicaciones a las autoridades polacas sobre las circunstancias de este atropello a la libertad para informar" del periodista.

No obstante, la sección internacional de la organización, que es la encargada de coordinar la realización del balance y el barómetro de RSF, no incluye a Pablo González como uno de los periodistas encarcelados en 2022 debido a la opacidad de su caso.

Según Reporteros Sin Fronteras, sin conocer las pruebas en contra del periodista o sin que se celebre un juicio no pueden estudiar el caso para saber si se ha tratado de una detención arbitraria, que es lo que recoge el barómetro de la organización en uno de sus apartados.

"Para clasificar el arresto de un periodista como una detención arbitraria lo primero que necesitamos, según nuestra metodología, es que esa detención arbitraria esté probada, es decir, que la fiscalía presente pruebas o que el periodista sea juzgado", aseguran desde Reporteros Sin Fronteras.

En el caso de Pablo González, que el próximo mes de febrero cumplirá un año en prisión preventiva en Polonia después de la última prórroga de tres meses concedida por el tribunal que lleva su caso, las autoridades polacas no han hecho públicas las pruebas que tienen en contra del periodista y tampoco han marcado la fecha para un posible juicio. Además, los abogados del periodista en Polonia tampoco pueden hablar del caso.

En este año, el reportero no ha podido apenas comunicarse con sus familiares y amigos. Ha recibido tan solo una visita de su esposa, Oihana Goiriena, y las cartas de algunos allegados a las que ha ido respondiendo a pesar de los exigentes trámites que establece la cárcel de Radom donde se encuentra.

Pero no sólo la burocracia para enviar y recibir cartas está complicando la vida del reportero en ese centro penitenciario. En este tiempo, Pablo González también ha denunciado la situación y las condiciones en las que vive entre rejas. El pasado mes de septiembre denunció ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos estar viviendo una continua vulneración de sus derechos en la cárcel.

Un caso similar en 2021 que aparece en el balance de 2022

Pablo González pronto habrá pasado más de un año en prisión provisional en Polonia. Pero hay otros periodistas que se han encontrado en una situación similar. El reportero argelino Mohamed Mouloudj fue liberado el pasado 19 de octubre tras haber pasado más de 13 meses en prisión provisional. Un tribunal argelino condenó al periodista por "pertenencia a una organización terrorista" y "difusión de información falsa". La corte de Dar El Beida, en los suburbios del este de Argel, fijó la pena en un año de prisión y otro de libertad condicional, pero como Mouloudj ya había pasado más de un año entre rejas, el tribunal ordenó la liberación del periodista del diario francófono "Liberté", que cesó su publicación el pasado mes de abril.

El hecho de que se produjera el juicio y se presentaran las pruebas contra el periodista e incluso se le llegara a condenar es lo que ha permitido a Reporteros Sin Fronteras incluir este caso como una de las detenciones arbitrarias de este 2022, a pesar de que el arresto de Mouloudj se produjo el año pasado.

Mouloudj, de 43 años, fue detenido el 13 de septiembre de 2021 junto a otras quince personas, presuntos miembros del Movimiento por la Autodeterminación de los Kabylie (MAK), un grupo separatista considerado terrorista por las autoridades argelinas.

RSF señala en su informe que "de forma absurda" se ha condenado a este periodista por pertenencia a organización terrorista. El tribunal se basó en el envío de un SMS por parte de Mouloudj en el que solicitaba una entrevista al líder del MAK. Sin embargo, el mensaje se envió tres semanas antes de que este movimiento fuera catalogado como "terrorista" por las autoridades argelinas.

El balance de RSF recoge que 2022, con datos a 1 de diciembre, se ha convertido en el año con el récord de periodistas encarcelados. En total, 533 profesionales de la información están en prisión en todo el mundo por ejercer su trabajo. El 25% de ellos ha sido enviado a la cárcel este año y poco más de un tercio cuenta con una condena. De hecho, el 63,8% de los periodistas privados de libertad en el planeta no han pasado por un juicio.

Actualmente casi el 15% de los periodistas entre rejas son mujeres, el doble del porcentaje que suponían hace tan solo 5 años. De hecho, el número de periodistas presas ha registrado en 2022 un nuevo aumento récord y ha crecido un 27,9% este año. En total, 78 mujeres profesionales de la información se encuentran en la cárcel.

El caso de Pablo González no aparece en estas cifras. De hecho, en el barómetro de RSF no se reflejan datos sobre Polonia. El único país europeo que se destaca en el informe es Bielorrusia. Este junto a China, Vietnam, Irán y Birmania son los cinco países donde más periodistas se encarcelan. Entre todos ellos suman más de la mitad (54%) de los profesionales de la información que se encuentran en prisión en 2022. Por orden, China es la que más reporteros mantiene en sus cárceles con 110. Le siguen Birmania (62), Irán (47), Vietnam (39) y, por último, Bielorrusia (31).

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