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Opinión OT 2017: y el ganador es… ¡ganadora!

El presentador de la gala final de Operación Triunfo se empeña en utilizar el genérico masculino en una gala en la que las tres finalistas eran mujeres.

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“El concursante más votado y que por tanto es el ganador de OT 2017 y consigue así el premio de 100.000 euros con el 46% de los votos es… (largo suspense): Amaia".

No hubo sorpresas y tal vez por eso sonó tan raro que el presentador utilizara el genérico masculino en una gala en la que las tres finalistas eran mujeres. No fue una vez, ni dos, ni tres… Algo pasó con el guion de una gala en la que también falló el sonido. Pero este fallo técnico no impidió que todos los espectadores y espectadoras que decidieron aguantar hasta las dos de la madrugada, escucharan con claridad tratar a Amaia, Aitana y Miriam siempre en masculino. No creo que sea porque yo tenga el oído entrenado para detectar estas incongruencias, sino porque la machacona insistencia en usar el masculino como genérico en una final dominada por mujeres se tornó no sólo ridícula, sino forzada y violenta.

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“Vamos a pedir el sobre, donde vamos a saber quién va a ser el ganador de Operación Triunfo. Lo va a traer Rosa López”, anunció el presentador Roberto Leal dirigiéndose a las tres finalistas del concurso más exitoso de la televisión.

“Este momento es tan importante para vosotros que no quiero que estéis solos. Van a ir apareciendo también vuestros compañeros. Van a venir los 16 sobre el escenario”, continuaba Leal aparentemente sin percatarse de que se dirigía Miriam, Aitana y Amaia, las únicas sobre el escenario en ese momento.

Lo primero que voy a hacer es anunciar al tercero. Al tercer clasificado de OT 2017. En este caso, tercera”, pareció reaccionar o percatarse de que su machacona insistencia en masculinizar el resultado final era ya bochornosa.

Pero no. Fue sólo un desliz. “El concursante que ha quedado clasificado en tercer lugar con el 12% de los votos es… (largo suspense): Miriam”. Tronó el maestro de ceremonias.

La emoción de la gala y el nerviosismo por conocer quién ganaría el concurso tal vez eclipsara este detalle. Incluso para la que finalmente se alzó con el triunfo, que había manifestado posturas feministas, como su negativa a depilarse las piernas porque “las mujeres también tenemos pelos”. Sin embargo para OT, para la televisión pública, en el escenario no habían mujeres, sino concursantes masculinos, en una gala que comenzaba a ser grotesca.

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Y no mejoró. Amaia fue coronado como el concursante más votado y por tanto ganador de OT 2017. Todo un despropósito.

Probablemente rueden cabezas o, al menos, broncas y amonestaciones por el hecho de que David Bisbal se quedara sin poder poner el broche de oro a esta edición en la que un tremendo fallo de sonido silenció la mayoría de los micrófonos desluciendo el final de una gala.

Pero me pregunto si alguien tomará alguna medida por esta falta de respeto a las participantes y a los y las televidentes por invisibilizar de forma tan alevosa a las mujeres finalistas y a todas aquellas que decidimos ver esta final del programa estrella de la televisión pública. Sí, la de todos y todas; la que se paga con nuestros impuestos; la que tendría que representar la pluralidad; la que ha sido elogiada recientemente por el hecho de que sus concursantes visibilizaran la diversidad de género; la misma en la que trabajan los Javis, que tanto han hecho por normalizar la homosexualidad; y donde dos concursantes varones se daban un beso durante una gala, mostrando que los estereotipos ya están superados. Los de género aparentemente que no.

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Me pregunto si rodarán cabezas o, al menos, habrá un pronunciamiento público de un Ente que acaba de estrenar un Observatorio de Igualdad que, visto lo visto, tiene una ingente labor por delante en lo relativo al respeto a las mujeres y a contribuir a su visibilización en la sociedad. Unas mujeres que ya están desaparecidas de los libros de texto, de las enciclopedias de ciencias y de filosofía y que sólo entran en los museos masivamente porque son pintadas por hombres, pero no por su reconocimiento como pintoras. La gala final de OT ha contribuido a estos estereotipos, porque contra todo pronóstico, el guion esperaba que el ganador fuera un hombre, y si no lo era, es igual, lo masculinizamos. Sólo un detalle más: en la banda que se le impuso a Amaia como triunfadora se podía leer: “ganador”.

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