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Franco: un dictador fascistoide, con tendencia a lo nazi, que salió de la Guerra con 34 millones de pesetas

El historiador Ángel Viñas publica 'La otra cara del caudillo', una obra que desmonta mitos y leyendas creadas alrededor del dictador y ofrece nuevas perspectivas sobre el compromiso con Hitler o el origen de la fortuna que amasó durante el conflicto bélico. 

El dictador Francisco Franco / EFE-Archivo

ALEJANDRO TORRÚS 

MADRID.- Franco fue un dictador fascistizado, con proclividad hacia lo nazi y se enriqueció, de manera inmoral, durante los tres años de Guerra Civil y el primer año de represión brutal. Esta es la conclusión que se extrae de la obra La otra cara del Caudillo (Crítica), que acaba de publicar el historiador Ángel Viñas. "Tratar a Franco como yo lo hago no es una cosa que se haga todos los días en la historiografía española...", señala Viñas a Público nada más comenzar la conversación telefónica desde su despacho en Bruselas que termina con la siguiente afirmación: "En términos jurídicos, Franco no fue un ladrón, pero sí en términos morales".

En términos económicos, el general Franco entró a la Guerra Civil sin una peseta -la República le había retirado el sueldo por ser un general rebelde- y en 1940 tenía en su haber 34 millones de pesetas de fortuna personal (unos 388 millones de euros de hoy día según el método de conversión José Ángel Sánchez Asiaín.

"En términos jurídicos, Franco no fue un ladrón, pero sí en términos morales"

"Hay quién le gusta escribir o decir que Franco murió pobre y desamparado. Obviamente, no murió ni pobre ni desamparado aunque admito que no tenía muchos millones en sus cuentas corrientes. Lo que tenía era activos inmobiliarios y acciones en empresas a punta pala. Lo que a mi me importa es cómo llega a hacerse con la fortuna en tres años de guerra y uno de represión sangrienta. Eso trato de investigar", señala Ángel Viñas. 

De esta manera, Viñas desvela que el dictador ingresó en 1940 un total de 7,5 millones de pesetas, que equivalen, según el citado método de conversión, a unos 86 millones de euros. Los jugosos ingresos llegaron, en parte, por la venta de 600 toneladas de granos de café que había donado a Franco por el dictador brasileño Getúlio Vargas. Asimismo, la obra también recoge el donativo mensual de 10.000 pesetas [114.200 euros actuales] que la Compañía Telefónica Nacional otorgó al dictador aunque, eso sí, no logra averiguar cuándo comienza esta paga al dictador ni durante cuánto tiempo lo hace. 

En total, en 1940 Franco poseía 34 millones de pesetas en sus cuentas y el origen de ese dinero no puede encontrase en los salarios que el dictador habría obtenido por parte del Estado antes de la Guerra Civil ya que su nómina mensual en 1935 era de 2.493 pesetas y en 1940, ya como dictador, percibía 50.000 pesetas anuales. "Ni ahorrando todos sus emolumentos como jefe del Estado y como capitán general, más la gratificación de Telefónica, es posible que Franco pudiera acumular los saldos bancarios de los que disponía en agosto de 1940", subraya el historiador. 

Viñas señala en la obra que sus sospechas "apuntan hacia la posibilidad de que Franco se quedara con la mayor parte de los fondos acumulados"

¿A qué destino Franco el dinero?

Ángel Viñas señala en la obra que sus "sospechas apuntan hacia la posibilidad de que [el dictador] se quedara con la mayor parte de los fondos acumulados". "De poder demostrarse sin demasiadas lagunas que no todos aquellos millones se distribuyeron entre al menos sus leales las consecuencias serían muy significativas: Franco se habría enriquecido esencialmente gracias al sacrificio y al esfuerzo de quienes, entusiasmados o a regañadientes, aportaron sus óbolos vía donativos a la Causa Nacional", escribe el autor. 

Pero, ¿para qué quería Franco una suma tan abultada de dinero? En este punto, Viñas especula con dos razones. Por una parte, "la búsqueda de seguridad económica" tanto para él como para su familia en el caso de fallecimiento, derrota en la Guerra Civil o pérdida del control de la España y él se hubiera visto obligado a escapar.  Por otro lado, el autor apunta que el segundo motor "bien pudo ser la narcisista identificación de Franco con España". 

Franco como fuente de derecho 

Por otro lado, Viñas destaca a lo largo de la obra que la palabra del dictador era ley y que, por tanto, Franco era fuente de Derecho. El dictador podía levantarse una mañana y dictar una disposición secreta que pasaba a formar parte de las leyes del país pese a no ser publicada en el Boletín Oficial del Estado. Unas disposiciones secretas que, como señala el historiador, incidieron en las más variadas políticas: "Seudoconstitucionales, generales, económicas, represivas y militares". 

"Presentar al franquismo en plan de régimen autoritario resulta, en mi humilde opinión, demasiado corto, diga lo que quiera don Mariano Rajoy"

De esta manera, Viñas habla de la apropiación por parte de Franco del concepto Führerprinzip, procedente del nazismo, que viene a decir que la voluntad del jefe es fuente de Derecho. "El Caudillo, como el Führer, fue y permaneció hasta su muerte fuente suprema del Derecho. No lo digo yo. Lo esculpió la Ley Orgánica del Estado que cualquiera puede leer fácilmente en la red y de cuyo texto no todos extraen las consecuencias que se imponen", escribe Viñas.

La importancia de este Francoprinzip no es baladí. De esta, y otras características del franquismo, se pueden extraer conclusiones vitales como que se trata de una dictadura y no de un régimen autoritario, como el propio presidente del Gobierno llegó a señalar o como lo definió la propia Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, en la Asamblea madrileña. 

"Presentar al franquismo en plan de régimen autoritario resulta, en mi humilde opinión, demasiado corto, diga lo que quiera don Mariano Rajoy. Fue una dictadura desde el principio hasta el final, con rasgos y tentaciones fascistas que nunca se quedaron en meras palabras o en altisonantes proclamaciones ideológicas", señala Viñas en su obra, en la que también se atreve a definir el golpe de Estado y la dictadura franquista como: 

"Proyecto político e ideológico colectivo de anulación de la democracia, de la lucha (o pugna) de clases y de desarrollo de un sistema político-institucional de gran utilidad para sectores y sociales concretos y que fue adaptándose, ¡qué remedio!, a las circunstancias exteriores". 

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