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Albert Rivera, en Sevilla. Efe

las negociaciones para la investidura Vox o no Vox: el dilema de Rivera en Andalucía

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Ciudadanos tiene un dilema: Vox o no Vox. El PSOE de Díaz no le va dar una abstención. Si Rivera y Marín quisieran dar marcha atrás al acuerdo que negocian con el PP o llevarlo todo al extremo tienen un as en la manga: la presidencia del Gobierno de la Junta. Mientras tanto, Juanma Moreno se toma un café con el jefe de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, sin que lo supiera Marín, quien le pide que lo explique

Política

Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, desembarcó esta mañana en Sevilla y desplegó, con habilidad argumentativa, todas las cartas con las que juega la mano de la investidura andaluza, una partida en la que después de que PP y Ciudadanos hayan decidido trabajar un acuerdo -al que llegarán en las políticas con seguridad- la estabilidad del mismo y, por ende, de la Comunidad, depende de que o bien el PSOE de Susana Díaz se abstenga y después colabore en la gobernabilidad, de una o de otra manera, o bien Vox les vote a favor. Como el PSOE no contempla en este momento otro escenario, como partido mas votado en las pasadas elecciones, que repetir en el Ejecutivo, la única opción -autodescartada Adelante Andalucía de cualquier cábala- de Ciudadanos y PP para que su pacto se pueda consumar es hoy por hoy Vox, un partido de extrema derecha, antiestatutario, antifeminista, xenófobo y antieuropeísta.

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Este es el tapete, el contexto, en el que se movió la conferencia y el coloquio posterior -organizado por la Cadena Ser y moderado por Diego Suárez, director de contenidos de la emisora en Andalucía- que protagonizó Rivera. Las autonómicas andaluzas han inaugurado el ciclo electoral y, a la espera del resto de las municipales y europeas de mayo, quedó claro y así lo dijo Rivera, que lo que se haga en Andalucía va a tener eco en España y también en la Unión Europea, de cuya capital administrativa regresaba precisamente el presidente de Ciudadanos, de una reunión en Bruselas con los partidos liberales -el grupo ideológico en el que se encuadra su formación- del continente, a quienes no terminan de gustarles las alianzas con formaciones de ultraderecha. Andalucía “es la primera piedra”, dijo el presidente de Ciudadanos, para completar su proyecto para España.

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La conferencia y los hechos posteriores a la misma dejaron claro que Rivera, al contrario que Pablo Casado y Juanma Moreno, tiene un dilema. Vox o no Vox. Y que él, personalmente, preferiría que se lo resolviese el PSOE, pero los socialistas argumentan que quienes han ganado los comicios han sido ellos y que si Rivera quiere formar un bloque constitucionalista, como propugna, lo tiene fácil. Cerrar otra vez algún tipo de acuerdo con ellos, asumiendo que los socialistas son la fuerza más votada, en lugar de aceptar los apoyos de Vox.

Café entre Moreno y Serrano

Así, Rivera se cuidó muy mucho de ofender a Vox, tras el toque de atención de Santiago Abascal, su presidente, de esta semana y evitó todo lo que pudo (eludió, de hecho, una pregunta directa sobre la condena por irregularidades contables del vicepresidente de Vox, Víctor González Coello de Portugal) las críticas a la formación ultraderechista, lo que dejó la sensación de que, en un momento dado, estaría dispuesto a contar con sus votos para propiciar el cambio de Gobierno en Andalucía.

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Poco después de que Rivera terminase su conferencia, se produjo un episodio de interés relacionado con esto. La Sexta (Newtral) revelaba un discreto encuentro en un hotel de Sevilla entre Juanma Moreno, presidente del PP de Andalucía, y Francisco Serrano, candidato de Vox a la presidencia de la Junta que, según Newtral, se produjo el mismo día, el pasado miércoles, en que la formación ultraderechista le dio un toque de atención a Moreno y a Marín, en el que les recordaba lo obvio: que para gobernar les necesitan.

Moreno: "El PP está legitimado para hablar con quien quiere, cuando quiere y como quiere"

El asunto generó un revuelo, porque Marín afirmó que lo desconocía y que el PP tenía que explicar a qué obedecía. Los dos partidos habían acordado que no negociarían con nadie más mientras estuvieran abiertas las mesas entre ambos. Fuentes del PP describieron a la prensa el encuentro como “un café para conocerse personalmente”, que se produjo delante de mucha gente y que hubo hasta quien les hizo fotos. “Nada de negociación ni de reunión secreta ni de ocultación”, dijeron. La sangre no llegó al río. Lo cierto es que las negociaciones entre PP y Ciudadanos prosiguen con normalidad y se mantiene en las agendas del próximo lunes la reunión de las cúpulas.

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Moreno, que fue quien pidió el encuentro, ya había manifestado esta semana que el PP iba a hablar con todo el mundo y específicamente con Vox. Pocas horas después de conocerse el resultado electoral, Pablo Casado y Santiago Abascal ya habían mantenido una conversación. Y lo que pretende Serrano en lo concreto, según recogió Europa Press, fue que una vez que PP y Ciudadanos cierren su acuerdo, les llamen para hablar de la investidura.

Vox, por su parte, insistió a Europa Press que no van a renunciar a tener un “encuentro formal”. Es decir, que si quieren su apoyo, al menos el PP va a tener que retratarse. Con estos mimbres, se entienden mejor las declaraciones de Moreno, quien en una reunión de su partido en Granada, dijo, según recoge Europa Press, que “nunca han creído en los cordones sanitarios", que su única línea roja es la Constitución Española, y que está legitimado para "hablar con quien quiere, cuando quiere y como quiere”. Así, Moreno (que no confía en absoluto en una abstención del PSOE y no quiere perder la oportunidad que se le ha presentado tras 36 años de derrotas conservadoras), con esas declaraciones, se ha allanado el camino para sentarse con Vox.

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Un as en la manga

Pero otra cosa es Ciudadanos. De la conferencia de Rivera se pudo extraer la conclusión de que, en su caso, un acuerdo que necesite de los votos de Vox no es al cien por cien de su agrado, que preferiría una colaboración puntual del PSOE. Así que, si llega el caso de que detecte que se le complica el escenario electoral en unas generales por un posible pacto con Vox, y necesita dar marcha atrás, Rivera tiene un as en la manga.

Rivera defendió a Marín como presidente: "Es más sensato que presida por limpieza democrática"

Este es el de la presidencia de la Junta. Ciudadanos, que quedó tercero en las elecciones con 21 escaños, por 33 del PSOE, 26 del PP, 17 de Adelante Andalucía y 12 de Vox, quiere que Juan Marín sea el presidente. Y esta es la única línea roja que ha puesto el PP públicamente hasta ahora. La presidencia. De Moreno no se negocia. Pero esta mañana, Rivera cargó contra él y manifestó que le había escuchado decir que la única condición "irrenunciable es él, su silla”. "No me parece un buen camino para empezar a negociar un gobierno", señaló Rivera.

"Creo que un Gobierno de la Junta sería mucho mejor que lo encabezara alguien limpio de corrupción, alguien que no tuviera asuntos pendientes en los juzgados. Imagínense que ponemos en marcha el Gobierno y el señor Moreno, por la kitchen, por Bárcenas o por lo que sea, lo vemos declarando en los juzgados o su partido vuelve a ser condenado por Bárcenas. Después de lo de los ERE, sería tela”. “Es más sensato que Marín presida la Junta tanto por limpieza democrática como por autoridad moral a la hora de decirle al PSOE que se vaya a la oposición después de muchos años de corrupción y de casos como el de los ERE”. Todo eso dijo Rivera sobre quien, previsiblemente, va a ser su socio.

Sánchez como coartada

En su conferencia y coloquio, el presidente de Ciudadanos, dejó claro que la única posibilidad que contempla es el acuerdo con el PP, del que esbozó las lineas básicas, reactivación económica, moderación fiscal, servicios públicos eficientes y regeneración democrática, y que su opción favorita es una abstención del PSOE para que este eche a andar. Intentó Rivera por todos los medios convencer a la audiencia de que es Susana Díaz quien tiene que permitir que se forme un Gobierno de derechas en Andalucía, de coalición entre PP y Ciudadanos, para evitar que este dependa de la extrema derecha. Así, Rivera pidió una alianza de los partidos constitucionalistas y reivindicó una “revolución de los moderados” para que nadie tenga que depender de los extremos. Y le metió una fuerte presión a la presidenta en funciones para que le dé la abstención que necesita.

Rivera: "España es un país moderado que debe estar gobernado por moderados"

"Una cosa fundamental en la vida es asumir la realidad. Creo que Susana Díaz todavía o no la ha asumido o la ha asumido pero en público hace como que no la ha asumido. Es lo suficientemente inteligente como para saber que el PSOE se va a la oposición”. “Es legítimo que el PSOE nos haga oposición a partir de ahora, pero una oposición responsable y que no bloquee las instituciones". Rivera agregó que los andaluces no se merecen que se repitan elecciones o que el Parlamento no funcione y no haya presupuestos de la comunidad.

”Yo no creo que Susana Díaz esté pensando en que va a gobernar, sino que creo que sabe que se ha acaba un tiempo y que empieza un tiempo nuevo. Espero que el PSOE esté como mínimo a la altura que estuvo Ciudadanos hace tres años”. Rivera utilizó casi como una coartada para no rechazar los votos de Vox a Pedro Sánchez y afirmó que cuando le pidió en el Congreso al presidente que el PSOE se abstuviera para que prosperase un gobierno de PP y Ciudadanos, "me dijo que no, que quiere que pacte con Vox”. "Con esto busca que se polarice la política, es una estratega muy corto placista, con la que "pierde España". "Un país moderado que debe estar gobernado por moderados”, insistió Rivera en su tesis.

"A Sánchez no solo no  le importa España sino que no le importa su partido. Lo va a dejar como lo está dejando"

Rivera se explayó en la crítica a Sánchez, y hurgó en la división del PSOE a cuenta de la política del Ejecutivo en Catalunya. “el sectarismo de Sánchez complica mucho la situación”. "A Pedro Sánchez no solo no le importa España sino que no le importa su partido, lo va a dejar cómo lo está dejando”. El presidente de Ciudadanos indicó que dirigentes socialistas como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, así como otros exlíderes, "están preocupados" por la deriva de Sánchez "porque son gente que se preocupan por su partido, por las comunidades y por el país”.

Los socialistas andaluces le replicaron que Vox está "metido hasta el tuétano en las negociaciones" y reclamó a Ciudadanos salir de "ese aquelarre con la ultraderecha”.

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