Cargando...

Secciones

Publicidad

El nuevo presidente de la Junta de Andalucía Juanma Moreno (PP), durante el debate de investidura. - EFE

debate de investidura Juanma Moreno, primer presidente de derechas de la Junta de Andalucía, elegido con los votos de Cs y de los ultras de Vox

Publicidad

Arranca una nueva era en Andalucía con los 59 votos a favor y los 50 en contra del PSOE y Adelante Andalucía

Política

Juanma Moreno (PP) ha sido elegido como sexto presidente de la Junta de Andalucía, el séptimo si se tiene en cuenta, como hace él mismo, al preautonómico Plácido Fernández-Viagas, y el primero no socialista, el primero de derechas.

Publicidad

Para ser presidente, ha necesitado los votos de Ciudadanos, partido con quien conformará el Gobierno, y de los ultras de Vox, a quienes lleva mas de un mes homologando como a un partido más y con quienes también firmó un acuerdo, que ha hecho saltar todas las alarmas en los sectores feministas, las ONG laicas y buena parte del tejido asociativo. Arranca una nueva era en Andalucía con los 59 votos a favor (26 de PP, 21 de Ciudadanos y 12 de Vox) de Moreno por 50 en contra (33 de PSOE y 17 de Adelante Andalucía).

Los conservadores llevan 36 años sin poder gobernar la Junta de Andalucía y solo una vez lograron ganar los comicios. Fue en 2012, con Javier Arenas como presidente, pero la formación de un Gobierno de coalición del PSOE, entonces dirigido por José Antonio Griñán, e IU, con Diego Valderas al frente, les impidió gobernar. Ahora Moreno con el peor resultado del PP desde 1990 será presidente.

Es un momento emocionante, histórico, para los conservadores. "Se abre una etapa apasionante", la describió Moreno

"Ahora, sí", fueron las palabras que utilizó la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, (Ciudadanos) después de leer el resultado de la votación. Es un momento emocionante, histórico, por tanto, para los conservadores. "Se abre una etapa ilusionante, apasionante", la describió Moreno. Rostros de felicidad, de alivio, de satisfacción, de haber superado un reto, han predominado en estos dos días de investidura. Andalucía era hasta hoy la única Comunidad Autónoma en la que no se había producido la alternancia en toda la etapa constitucional.

Publicidad

A la toma de posesión de Moreno, además del presidente del PP, Pablo Casado, acudirán también el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, los grandes valedores de Moreno, quienes lo lanzaron a Andalucía y lo defendieron en los peores momentos.

El candidato del PP a presidir la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en la segunda sesión del debate de investidura en el Parlamento andaluz en Sevilla.EFE/José Manuel Vidal.

En el PSOE, que abandona el Gobierno de la Junta por primera vez en la historia de la autonomía, predominaba un estado depresivo. A los socialistas les esperan ahora cuatro años muy duros, en el que el tono beligerante de Moreno y de su portavoz, Carmen Crespo, y los acuerdos con Vox hacen pensar que los conservadores no van a darles tregua y van a llevar a los tribunales hasta la más mínima cosa que puedan encontrar en la Junta. El punto dos del acuerdo con Vox deja entrever esta estrategia. Ambos partidos se han comprometido a apoyar todas las comisiones de investigación que consideren necesarias a lo largo de los próximos años.

Publicidad

La expresidenta Díaz pasó su primer mal trago y se estrenó como portavoz de la oposición con un discurso de izquierdas

En este ambiente, Susana Díaz, la expresidenta, pasó su primer mal trago y se estrenó como portavoz de la oposición con un discurso de izquierdas: habló de progresividad en la recaudación de impuestos, de mil millones en recortes, y agarró la bandera feminista, reivindicó la Ley de Memoria Histórica, y defendió a los inmigrantes de los ataques xenófobos de Vox, asumidos por el PP. “Deportaos los unos a los otros, eso no lo he escuchado yo nunca”, dijo Díaz con ironía, sobre el catolicismo de los portavoces de las derechas.

La presidenta andaluza en funciones, Susana Díaz, conversa en su escaño durante la segunda jornada del debate de investidura del líder del PP-A, Juanma Moreno, en el Parlamento andaluz en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

Ardua tarea le espera ahora por delante para aunar fuerzas de nuevo en torno a su figura. La sombra de haber sido la primera candidata socialista en Andalucía que pierde el Ejecutivo la perseguirá a lo largo de toda la legislatura. Ella es capaz de aguantar la presión, pero al PSOE le espera una travesía del desierto, que será aún más compleja si prosigue el clima de enfrentamiento con Ferraz, con el presidente Pedro Sánchez, que no parece que vaya a remitir.

Publicidad

Moreno defendió a lo largo de toda la sesión, en la que debatió con todos los portavoces, sus pactos tanto con Ciudadanos como con Vox y rompió una lanza por un cambio real en las políticas. Su proyecto es profundamente conservador en lo social, tiene guiños antifeministas, y una política fiscal, que a la espera de cómo se concrete finalmente, deja fuera toda consideración sobre redistribución de la riqueza.

La Iglesia, las farmacéuticas, entre otros, serán beneficiarias directas de las políticas del nuevo Ejecutivo

La Iglesia, las farmacéuticas, entre otros, serán beneficiarias directas de las políticas que aplique el nuevo Gobierno andaluz, además de los autónomos. La obsesión de Moreno y de Marín es generar las condiciones para que se cree empleo y orientará el presupuesto de la Junta para ello, para generar un contexto amable a los empresarios y emprendedores, del que la Junta pretende ampliar sus oportunidades de negocio a costa de los fondos públicos. En el fondo del programa, se visualizan, desde una perspectiva de izquierdas, y salvo aumentos espectaculares de la recaudación, problemas en la financiación de los servicios públicos, educación, sanidad y dependencia.

En medio de fuertes críticas por la tutela de Madrid sobre los pactos con Vox, una formación que aboga por liquidar el Estado de las Autonomías, y las políticas a ejecutar y en medio de las sospechas de un adelgazamiento de la autonomía de Andalucía, el presidente hizo un gesto simbólico: Moreno anunció que el próximo gobierno llevará el Consejo de Gobierno a las ocho provincias andaluzas y que el primer consejo será el próximo 25 de enero en Antequera. “Porque fue allí donde hace 40 años se firmó el Pacto de Antequera. Quiero recordar ese pacto porque 11 fuerzas políticas a ambos lados del espectro ideológico se reunieron para crear el Estatuto de Autonomía y el Gobierno de Andalucía. Debemos de recuperar ese espíritu de tolerancia. Ese espíritu de concordia”, dijo el nuevo presidente.

Moreno y Serrano

El debate de investidura arrancó con la intervención del magistrado Francisco Serrano, que fue condenado por prevaricación, ejerció como portavoz de Vox en su primera intervención en un Parlamento en España. Y no defraudó. En ella, no renunció a uno solo de sus objetivos políticos, arremetió con extrema dureza contra la izquierda, e insistió en que va a perseverar en su idea de derogar las leyes andaluzas de igualdad y contra la violencia machista.

Serrano reclamó a Juanma Moreno respeto para su formación, a la que, indicó, se le calumnia, y le pidió que les defendiese de los ataques, cosa que el presidente hizo sin demora: "Defiendo la pluralidad y diversidad que tiene Andalucía. Defenderé a todos los grupos que sean atacados. Su formación y votantes merecen todo el respeto. Agradezco el apoyo". "Esa es la grandeza de la democracia, la pluralidad y la tolerancia de todos", dijo Moreno.

"Somos gente de orden. Creemos en la paz, en la libertad de pensamiento. Exigiremos respeto, que se nos debe". "Somos constitucionalistas. Estamos a favor de las libertades individuales y detestamos cualquier dictadura, sea de izquierdas o de derechas", dijo Serrano, quien cargó contra "la extrema izquierda que se sitúa en la supremacía moral". " Es duro sentir los insultos", dijo. "No somos violentos. No seguimos a revolucionarios que causaron millones de muertos". Y citó a Stalin y al Che Guevara

El líder nacional de Vox, Santiago Abascal, y el diputado de esa formación, el juez Francisco Serrano, conversando al inicio de la segunda jornada del debate de investidura del presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, en el Parlamento andaluz en Sevilla.- EFE/Julio Muñoz

Serrano trató además de utilizar la tribuna para exculparse de su condena. "Fui perseguido. Fue un procedimiento injusto. Único juez condenado en Europa por prevaricación culposa". 

Moreno, en su réplica, defendió su acuerdo con Vox, que tuvo "luz y taquígrafos", no como los de Pedro Sánchez, afirmó, y leyó sus puntos. "La defensa de nuestras tradiciones forma parte de la personalidad de Andalucía, parte esencial de la personalidad de España, esas tradiciones nos fortalecen. Defender nuestras costumbres es rancio. ¿Por qué soy un rancio? ¿Porque quiero proteger el legado histórico de muchos años? Defender la libertad de educación ¿Por qué es retrógrado? Los padres tienen derecho a decidir qué educación quieren, sin que ningún burócrata se lo impida", dijo el próximo presidente.

Moreno y Rodríguez

Moreno se las tuvo tiesas con Teresa Rodríguez, la portavoz de Adelante Andalucía, quien desnudó las políticas de derechas, de bajos impuestos, ayudas a empresas y autónomos, y conservadoras en lo social, que se extrae de la lectura de los pactos firmados y llevó a Moreno a un debate ideológico en el que el presidente renunció a entrar en los detalles, utilizó la crítica gruesa -llegó a mentar la casa de Pablo Iglesias- y dejó sin respuesta la pregunta de fondo que le lanzó Rodríguez: “¿Cómo va a financiar la educación y la sanidad públicas?”.

Es usted el Gobierno del 0,7% de la población, de los ricos, de los fondos buitre, de las multinacionales, de las farmacéuticas, de los hombres de negro, de los terratenientes, le dijo Rodríguez a Moreno. “Estamos ante un modelo que premia a la minoría social frente a la mayoría social”. “Va a dar subvenciones a empresas sin preocuparse de qué tipo de empleo se genera. Ahí no se ve la bandera de España. Hay un patriotismo mequetrefe”, le espetó Rodríguez. “Los países más prósperos tienen una presión fiscal mucho más alta. Su modelo de desarrollo de Bangladesh y el nuestro el de Dinamarca”, remachó la dirigente de Adelante Andalucía, la coalición entre Podemos e IU.

Rodríguez, que abrochó un discurso por momentos con cierta carga poética, acusó a Moreno de tener un gobierno “de corbatas muy grandes sobre corazones muy pequeños”, y de no traer el cambio, sino “una reacción”. Rodríguez lamentó que el gobierno andaluz “se ha negociado a miles de kilómetros de distancia de Andalucía” y que se trata de “un tripartito tutelado” por los líderes nacionales de PP, Cs y Vox, Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal.

La portavoz de Adelante Andalucía confrontó con Moreno en todos los temas sociales que promueve el PP en sus acuerdos con Vox. Sobre la amenaza que pesa sobre las políticas de igualdad: “No nos tiendan tantas manos y quítenos alguna de encima. Acabemos con el machismo”. “¿Qué tipo de familias tienen en la cabeza?”, le preguntó al presidente. Y advirtió de que, aunque este martes no se citara la Ley contra la Lgtbifobia, "en este tripartito hay quienes plantean su derogación”, y de que cuando desde PP y Cs se plantean "eliminar chiringuitos" se puede estar hablando de suprimir "puntos de información de la mujer" o el Instituto Andaluz de la Mujer.

La líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, momentos antes de su intervención en la segunda sesión del debate de investidura del líder del PP-A, Juanma Moreno, que se convertirá en el presidente de la Junta de Andalucía. EFE/Jose Manuel Vidal.

Sobre la derogación de la Ley de Memoria Histórica, Rodríguez acusó a PP y Vox de considerar que "víctimas y verdugos" son "lo mismo”. "Quieren reconciliar Andalucía por ley con el franquismo que exilió a Antonio Machado y Rafael Alberti", autores que este martes nombró Moreno en su discurso. "Quieren reconciliarnos con el aceite de ricino", remató Rodríguez.

La portavoz de Adelante Andalucía, que se refirió, sin citarlo, al presidente de Vox, Santiago Abascal -presente en la tribuna de invitados- como "el niño de las pistolas" e incluso como "el pistolero de Bilbao", tachó de “puro sadismo” la idea de Vox, aceptada por el PP, y saludada por algún sindicato policial, de denunciar a la Policía, a los inmigrantes que usan la sanidad pública.

Moreno y Marín

El debate entre Moreno y Juan Marín, el portavoz de Ciudadanos, que será el próximo vicepresidente del Gobierno, tuvo poca historia. Marín hiló un discurso denso, repleto de medidas, y con rigor institucional, en el que trató de despejar el abrazo de Vox. "El acuerdo de gobierno PP-Cs es un compromiso que nos obliga a Juanma Moreno y a mí, pero respeto que para su investidura llegue a un entendimiento con otra fuerza”, dijo. "A Ciudadanos le vincula al acuerdo de gobierno con el PP-A, el documento de 90 medidas, de lo demás serán responsables usted -dirigiéndose a Moreno- y la otra fuerza. No vincula a Cs”. “Los andaluces salieron a defender con su voto un sistema democrático de libertades respetuoso con el Estatuto y con la Constitución”, remató el vicepresidente in pectore.

El líder del PP-A, Juanma Moreno, es felicitado por el líder andaluz de Ciudadanos, Juan Marín, tras ser investido presidente de la Junta de Andalucía. EFE/José Manuel Vidal

Marín también dejó criticas a los socialistas y se erigió en abanderado de la lucha contra la corrupción. Lamentó que durante años Andalucía haya estado en los titulares de prensa “por corrupción política o despilfarro de fondos públicos”. Marín también lanzó una carga de profundidad. “Han querido hacernos creer que Andalucía era de un partido político, pero la bandera andaluza no le corresponde a ningún partido, es de los 8,5 millones de andaluces, que merecen respeto”.

Y después habló de la responsabilidad que va a asumir. “Se abre una gran oportunidad ante nosotros, histórica, un reto que va a ser muy difícil. Ahora que se agota una etapa de casi 40 años de socialismo, se abre una esperanza depositada en un gobierno de 47 escaños, con un programa muy claro para el futuro y donde deseo que esa oportunidad se traslade en bienestar para los andaluces”.

Moreno y Díaz

Susana Díaz, la presidenta saliente, se estrenó como jefa de la oposición. Hay quien cree, sobre todo en su propio partido, que no va a aguantar el tirón de ejercer esa labor por la dificultad de gestionar una derrota, en la que buena parte de la materia gris del socialismo andaluz, que siempre ha estado en el Gobierno, incluso en esta última etapa, debe ahora retirarse de la Junta a sus cuarteles de invierno, a sus trabajos anteriores a la política. Díaz se ubicó a sí misma en la oposición. “Salgo del sillón verde y quien tiene que rendir cuentas es usted”, le dijo a Moreno. “Yo salgo a hacer la labor de oposición. Claro que he hecho autocrítica. Mi papel hoy es de líder de la oposición”. “Usted dedíquese a gobernar, que yo me dedico a la oposición”, le dijo en varias ocasiones a Moreno.

A lo largo de toda la jornada, sentada en su escaño, se mostró risueña. Cuando subió al estrado, lo hizo con cara muy seria. Díaz enlazó un discurso de izquierdas, en el que tomó como hilo conductor las banderas antifascista y feminista, y de defensa de los inmigrantes, y optó -sin dejar de lado la preocupación por los recortes en los servicios públicos que presagian los acuerdos de Vox y PP y PP y Ciudadanos-, por los temas sociales para confrontar con Moreno, quien disfrutó como un enano en su primera réplica como presidente en ciernes, en ese cambio de roles que los comicios del 2D ha traído a la Comunidad. Entre las frases que le soltó Moreno, muy satisfecho, disfrutón, por primera vez con la sartén por el mango, después de un lustro, destacaron: "El que manda en el PP andaluz soy yo"; "las risas nerviosas del final de ciclo"; "sea prudente. Ya veremos quién acaba de portavoz en el PSOE"; "la humildad ha derrotado a la soberbia", y cerró con un "presidenta Díaz" cargado de retintín.

La hasta ahora presidenta del Ejecutivo, Susana Díaz, es aplaudida por su grupo parlamentario, tras su intervención en el Parlamento andaluz en el debate de investidura del líder del PP-A, Juanma Moreno. EFE/José Manuel Vidal

La expresidenta de la Junta reprochó a Moreno un “cambio a peor” y criticó la configuración de un “bloque de involución” para desalojar a los socialistas del Ejecutivo. “Usted ha planteado un paralelismo entre un cambio de gobierno normal en un sistema de gobierno, atrapado en esa banalidad, con la transición española que llegaba después de 40 años de dictadura, de fosas”. “Suárez enterró el franquismo y usted va a acceder con los herederos de aquel franquismo. Es muy distinto”, remachó Díaz.

Díaz afirmó que en torno al feminismo existe “un consenso en el mundo, desde Pekín a Estambul” y habló de “terrorismo machista”. Y reivindicó la diversidad de familias, con ejemplos personales, parejas homosexuales, parejas que aportan hijos de otras parejas a la convivencia, familias monoparentales. “Las familias son todas. Tienen los mismos derechos y deberes, cada uno vive en libertad como quiere”.

La expresidenta criticó que a 500 kilómetros se decidiera el futuro de Andalucía. “En los despachos de Madrid. Eso no lo hubieran consentido en Galicia, en el País Vasco". También defendió la Ley de Memoria. “Sin una ley de memoria no sería posible que en las fosas de Andalucía se siguiera buscando a la madre, al padre, al abuelo. Esa memoria es la que hace una sociedad mejor”.

Díaz enumeró una serie de preguntas para Moreno: “¿Va a abrir la reforma del Estatuto? Nos causa temor, desconfianza, basando su mayoría en un partido que quiere devolver las competencias a Madrid”. “¿Cómo va a pagar los servicios públicos? Planean recortes en mil millones, quieren recortar la progresividad del sistema. Consiga que las empresas que hacen negocio aquí paguen el impuesto de sociedades aquí y no fuera. Para eso tiene mi apoyo y el de mi grupo”. “Diga si van a deportar o no a 52.000 seres humanos”. “¿Garantiza usted que no se va a tocar la libertad de las mujeres cuando queramos ser madres?”. “¿Cómo se va a compensar la liquidación de la subasta de medicamentos?”. “¿Cuánto van a cobrar los altos cargos de la Junta. Diga si va a cobrar lo mismo que he cobrado yo. Diga si se van a subir los sueldos”.

Moreno le respondió solo a una de ellas, la última: “Los sueldos van a ser exactamente los mismos, pero con una diferencia: menos altos cargos que en su Gobierno”.

Díaz, quien se acercó a felicitar a Moreno al escaño tras su elección como presidente, remachó su intervención: “Tiene un Gobierno que ha escandalizado a media Europa. Nosotros seremos dique de contención para cualquier involución, cualquier retroceso y todo lo que quieran arrancarnos”.

Publicidad

Publicidad