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Margot Ruano, hermana de Enrique, en el documental 'Punto Final'.- YOUTUBE

Enrique Ruano Margot Ruano, 50 años después del asesinato de su hermano: "No hay reparación posible. Ni olvido ni perdono"

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Este domingo se cumplen 50 años de la muerte de Enrique Ruano, estudiante de Derecho de 21 años que murió tras caer por un séptimo piso mientras era custodiado por la Policía del régimen. La Junta de Distrito del barrio de Salamanca (Madrid) celebrará un acto en el que se instalará una placa en el edificio donde se dieron los hechos,

Política

Este domingo se cumplen 50 años. Medio siglo desde aquel día, aquel maldito 20 de enero de 1969, en el que sonó el teléfono de casa y descolgó el padre de Margot y Enrique Ruano. Al otro lado de la línea, un policía de la Brigada Político y Social (BPS) de la dictadura franquista: "Su hijo se acaba de suicidar arrojándose por la ventana del séptimo piso de la Calle General Mola, 60". En casa de los Ruano, sin embargo, nadie lo creyó. Sabían que Enrique Ruano no lo haría. Era joven. Tenía 21 años y ganas de vivir. Ganas de luchar contra la dictadura franquista. Ganas de democracia y libertad. Ruano no se había suicidado. Era una víctima de la Policía franquista. 

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"Nadie pudo olvidar un asesinato como este. No me va ser fácil nunca hablar de su muerte. Fue injusta y cruel. Esto sucede en una dictadura y aún así no se puede justificar. He aprendido a caminar con ello, pero no se olvida. ¿Si puede haber reparación? No, no puede. No puede haber reparación nunca porque se llevaron la vida de mi hermano. Y eso no lo puedo olvidar ni perdonar. Los que lo mataron están ahí, continuaron con su vida. Me pregunto cómo pudieron dormir cada noche con un muerto a sus espaldas", explica Margot Ruano, la hermana de Enrique, en conversación telefónica con Público

Este domingo el Ayuntamiento de Madrid colocará una placa en el edificio donde el estudiante de Derecho fue asesinado. Será en un acto que tendrá lugar en la calle Príncipe de Vergara, 60, antiguamente, Calle General Mola. Participarán antiguos compañeros de militancia en el Frente de Liberación Popular (FLP): Jaime Pastor, José Luis Zárraga, Jose María Mohedano y Manuel Garí. Habrá música y discursos. Entregas de flores. Enrique Ruano es el símbolo de una generación que se dejaron el pellejo por la democracia y la libertad. Algunos, también la vida. Su historia, su lucha, no merecen caer en el olvido. 

Convocatoria del Ayuntamiento de Madrid para el acto de este domingo

"A las generaciones más jóvenes les diría que mi hermano fue un luchador por la democracia, por la libertad y por los derechos humanos. Quería una sociedad mejor y todo esto no son tópicos. Su decisión fue luchar cada día contra la dictadura y lo pagó con su vida. Luchó desde prácticamente los 17 años hasta los 21, que lo asesinan. A la gente joven le diría que la democracia que ahora se disfruta nos costó mucha gente asesinada. Que ahonden en ese período, que conozcan cómo fue", prosigue Margot. 

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El dolor por el asesinato de Enrique Ruano se vio acrecentado por la estrategia del régimen franquista. El diario ABC publicó en primera página un supuesto diario del militante antifranquista del que, según el diario, se desprendían intenciones suicidas. Pero era mentira. Se trataba de trozos manipulados de una carta que el joven había escrito a su psicoanalista, Carlos Castilla del Pino. El ministro de Información y Turismo del momento y por tanto, responsable último de esta campaña de propaganda y manipulación era Manuel Fraga Iribarne, quien hoy en día es recordado como 'padre de la democracia' e incluso disfruta de un busto que honra su figura en el Senado. 

"Cada vez que escucho eso de padre de la democracia siento que se produce en mí una especie de esquizofrenia. No puedo entender por qué se hizo esa campaña. Tampoco puedo entender cómo siendo él ministro de Gobernación se ordenó disparar contra los obreros en Vitoria (en referencia a la matanza del 3 de marzo de 1976). Fraga será un gran padre, pero no de la democracia", cuenta Margot. 

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Tampoco olvida Margot que el ministro Fraga llamó a su casa. No quería ni pretendía pedir perdón ni mostrar arrepentimiento. Quería dejar un aviso. Una advertencia a la familia. Cuidado con las ideologías y con meterse en política. "En aquellas llamadas Fraga nos avisa. Intenta transmitir a mi familia que tengan en cuenta que tienen una segunda hija y que cuidado con la política y la ideología. No puedo entender el papel de Fraga en todo este proceso". 

La sentencia de 1996

La familia Ruano consiguió que la Justicia de la democracia investigara el caso y se volviera a examinar el cuerpo del joven. Enrique Ruano tenía una herida en la clavícula y debía investigarse si era resultado de un disparo de un policía. Sin embargo, faltaba un trozo de clavícula, clave para determinar este punto. Los tres policías que vieron por última vez a Ruano con vida fueron imputados por un posible delito de asesinato. El Ministerio Fiscal pidió la absolución de los tres.

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La Audiencia Provincial de Madrid descartó la hipótesis del suicidio y absolvió a los tres agentes por falta de pruebas ya que tampoco se podía acreditar que la herida fuera de un disparo, según recoge el texto. Lo único que quedaba claro es que la herida de Ruano fue producida por un "objeto cilindrocónico".

El voto particular de la magistrada María José De la Vega Llanes, sin embargo, dio por probado que Enrique había recibido un disparo aunque fuera imposible determinar quién de los tres policías había disparado. Ahí acabó el caso. Para siempre. La Administración, eso sí, indemnizó a la familia por las irregularidades del caso. 

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