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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en el Palacio de San Telmo tras la rueda de prensa donde anunció la composición de su Gobierno. EFE/José Manuel Vidal

Formación de los trabajadores PP y Ciudadanos trabajan en la aplicación de sus recetas económicas para Andalucía

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Moreno y Marín miman la relación con los agentes sociales mientras Garicano, el factótum económico de Ciudadanos, llama a combatir los populismos, entre los que incluye a Vox, el socio imprescindible para que el Gobierno de coalición perdure

Política

El nuevo Gobierno andaluz, una coalición de PP y Ciudadanos, elegida con los votos del partido ultra Vox, trabaja ya en la implementación de su programa económico para Andalucía, de corte liberal, que prevé selectivas bajadas de impuestos, un paquete de ayudas a los autónomos, discutido por los sindicatos, porque consideran que ha fracasado en otros lugares, y una reconversión educativa que prepare a los trabajadores para los retos de la globalización y la revolución tecnológica.

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Mientras el presidente Juanma Moreno y la consejera de Empleo Rocío Blanco, han comenzado a mimar la relación con los agentes sociales, patronal, autónomos y sindicatos, con quienes quieren concertar las políticas económicas, este jueves desembarcaba en Sevilla el profesor Luis Garicano, factótum económico de Ciudadanos, y a quien se le atribuye en diversos círculos el nombramiento del consejero andaluz de Economía, el independiente Rogelio Velasco, quien, cierto es, acudió a escuchar su conferencia en Tomares, Sevilla, junto a la consejera Blanco y la de Igualdad, Rocío Ruiz.

Garicano abrochó un discurso -en el Instituto de estudios Cajasol- en el que dibujó un escenario internacional “cambiante y fluido” y en el que llamó a profundizar en la vía de la innovación, del emprendimiento y de un fuerte Estado social, que proteja a la ciudadanía frente a los vaivenes del mercado laboral.

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Populismos y formación

Garicano, en una documentadísima charla, -en la que llegó a citar a Karl Marx y el Manifiesto Comunista como referencia para analizar los cambios en el mundo del trabajo que hoy se producen-, destacó dos elementos fundamentales a los que prestarle mucha atención.

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Por un lado, como primer rasgo característico de este tiempo, Garicano identificó los populismos -no hizo distinción entre izquierdas y derechas-, a los que instó a combatir atacando de raíz las causas de su existencia, entre las que nombró la incapacidad de los Gobiernos occidentales para hacer frente a la crisis del euro y a la crisis migratoria.

Garicano, ante la pregunta directa de si Vox -el socio necesario para la creación del Gobierno andaluz de coalición de su partido, Ciudadanos, con el PP- era una formación populista, respondió que sí y equiparó su vocabulario con el de Donald Trump -presidente de EEUU-, Steve Bannon -estratega de comunicación de varios movimientos de ultraderecha en todo el mundo- y con el del xenófobo ministro italiano Matteo Salvini.

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“Hay que atacar el populismo y las causas del populismo, Hay razones de fondo que tienen muchísimo sentido. Hay una insatisfacción que tiene sentido y a la que hay que dar respuesta. Los ciudadanos tienen derecho a decir a los Gobiernos: oiga, ¿usted qué hace? […] Los gobiernos parece que ni mandan nada y las cosas suceden”, analizó Garicano.

“¿Cómo enfrentar el populismo y sus causas?”, se preguntó Garicano. “Los que defendemos la libertad de las ideas y la personal, no hablamos de emociones, siempre apelamos a la razón. Pero ahora, [con] la gente desinformada, no vale solo la razón, tenemos que usar también la emoción: un nuevo patriotismo, que no es el nacionalismo basado en la historia, a la manera de los catalanes, ni en que somos mejores que los franceses. El patriotismo de un proyecto común. La España de las ideas, de los emprendedores. Se trata de querer conseguir una vida mejor para nosotros y nuestros hijos. Por ejemplo: el sistema nacional de transplantes”.

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"Necesitamos un Estado que funciones para evitar esta sensación de descontrol", dijo Luis Garicano

Garicano profundizó en esta idea: “Necesitamos un Estado que funcione para evitar esta sensación de descontrol. Nuevas políticas económicas que permitan que la gente sienta que todos mejoramos con estos cambios. Ayudemos a la gente a formarse de nuevo y que a la vez tengan una red de seguridad, con un estado de bienestar potente. Los mercados más dinámicos son los de las economías del norte de Europa, que son a la vez los estados del bienestar más fuertes. […] En todos los pueblos hay gente que siente que se queda atrás, tenemos que evitar la pérdida de sentido económico en muchas regiones. Este es un reto muy serio, tanto a nivel europeo como a nivel de país”.

Y, por otro, como segundo elemento característico de este tiempo, Garicano identificó la revolución digital que afecta ya de manera directa a numerosas profesiones, entre ellas la prensa y el taxi, y que está cambiando el mundo laboral.

Garicano defendió, con hábiles ejemplos, un productor de queso, un tatuador, un peluquero, un camarero, el valor de la innovación y las fortalezas de la economía andaluza y de los sectores que la sostienen: el turismo, la hostelería, el sector agroalimentario… Y dejó un mensaje en forma de reto a sus consejeros: “Hay [en Andalucía] una sociedad muy fuerte y con buenos lazos, hay emprendedores -entre los que citó a Cosentino, empresario almeriense-, hay un sistema sanitario, hay muchas cosas de las que estar orgulloso para construir a futuro. ¿Cómo formamos a la gente para este nuevo mundo? Espero que podamos decir, dentro de cuatro años oye, eso ha cambiado”.

Atraer al capital

El gran reto del nuevo Ejecutivo en Andalucía es reducir, en este contexto, el diferencial del paro con el resto de España, siempre ubicado en el entorno de los 7 puntos: el último dato, al cierre de 2018, así lo corrobora. Una vez más: la tasa de paro era entonces del 21% en Andalucía por el 14% en España.

El PP se ha pasado décadas pintando una Andalucía en la que nada funcionaba por culpa de las diferentes administraciones socialistas. Ahora gobiernan ellos, junto con Ciudadanos. Y, además de seguir criticando sin cuartel la gestión del PSOE, incluso cuando baja el paro y aumenta la ocupación en Andalucía, como esta semana, han tomado ya, en pocos días, algunas decisiones en el ámbito económico, con un denominador común: Atraer al capital.

Andalucía va a seguir compitiendo con las ayudas que sean necesarias a las empresas, medidas ya probadas y que a la larga han causado graves problemas de deslocalización, con la pérdida traumática de miles de empleos y de tejido social -ahí están los ejemplos de Linares y de la Bahía de Cádiz, Santana y Delphi, que soportan tasas de paro inasumibles-, recuerdan las centrales sindicales.

La primera medida que tomó el nuevo Gobierno habla a las claras del camino que han comenzado a transitar. No fue algún tipo de plan de empleo, como querían algunos sectores del PP, sino una rebaja fiscal para millonarios.

Entre los asuntos que PP y Ciudadanos se han comprometido a aprobar en los próximos tres meses están un proyecto de Ley Andaluza de Formación Profesional, en la línea que propone Garicano; la ampliación a 24 meses de la tarifa plana para autónomos de 50 euros y la implantación de una tasa superreducida de 30 euros para jóvenes y mujeres en el ámbito rural; un plan estratégico de competitividad para la agricultura, ganadería, pesca y desarrollo rural; la creación de grupos de expertos que simplifiquen los trámites necesarios para iniciar un negocio, y el estudio de más rebajas fiscales en el tramo autonómico del IRPF y en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

El presidente Moreno lo repite una y otra vez. Todo aquel que quiera invertir en Andalucía, se va a encontrar con una alfombra roja para hacerlo.

Apoyo de la patronal

La política se compone, en un alto porcentaje de gestos. Y este jueves el presidente inauguró, en compañía de un sacerdote, que bendijo el edificio, una residencia de mayores en Lanjarón (Granada). El centro se puso en marcha mediante una fórmula de colaboración público-privada. Moreno abogó por impulsar esta fórmula "a lo largo y ancho de Andalucía”. El objetivo es que se vaya ampliando el concierto de plazas, de forma que personas sin recursos puedan acceder a ellas, según afirmó Moreno y recoge Europa Press.

Sin embargo, el gran dinamizador de inversiones, el presupuesto de la Junta, el mayor de todo el país, después del del Estado, no estará preparado hasta después de las elecciones municipales, si se cumple la previsión que hizo pública el presidente la semana pasada. El PSOE cree que esto obedece a que PP y Ciudadanos no quieren señalarse demasiado, como ya hicieron con la rebaja fiscal para millonarios, antes de las municipales y perjudicar así sus expectativas de voto.

En este camino, cuentan con las bendiciones de la patronal andaluza y de su presidente, Javier González de Lara, un hombre moderado dispuesto a darle a este Gobierno, el primero de derechas en Andalucía, el tiempo que necesite para asentarse. El cambio de gobierno debe producirse de manera "sensata y responsable”, dijo este jueves González de Lara, y después, deberían de elaborarse los presupuestos, ya que es "la principal herramienta de política económica y fiscal de un territorio”, recoge Europa Press. Sin embargo, el presidente de la patronal, aunque sí dejó caer la importancia de tener un presupuesto, no metió prisa a Moreno. Lo habitual es que, salvo que las reformas impositivas recojan cambios de calado, si se limitan a tocar los tipos, lo que define lo que se recauda, las bajadas de impuestos se aprueben junto con el presupuesto.

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