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Pedro Sánchez durante su intervención en el acto de presentación del candidato a la alcaldía de Santander. (EFE)

Sánchez maneja varios escenarios electorales en función del pleno de los Presupuestos

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En Moncloa todavía no se descarta que las Cuentas del Estado puedan ser tramitadas y cambien de opinión los partidos independentistas. Crece la posibilidad del “superdomingo” electoral, aunque algunos asesores lo ven un error y lo desaconsejan. El presidente podría seguir sacando adelante decretos leyes unos meses y convocar comicios a la vuelta de verano

Política

Si Pedro Sánchez se decidiera a hacer la segunda parte del libro "Manual de resistencia" a buen seguro que empezaría cuando la vicepresidenta del Gobierno habló de la figura del relator en los pasillos de Senado el pasado martes. Como ocurrió el 1 de octubre de 2016 en aquel Comité Federal del PSOE que acabó con la destitución de Sánchez como secretario general del PSOE, la caja de Pandora se abrió por segunda vez para el líder socialista y tuvo que volver a poner a prueba su capacidad de resistir en un contexto similar.

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Fue llamado "traidor, felón, ilegítimo, mentiroso compulsivo, incapaz, desleal, irresponsable, ridículo" por el presidente del PP, Pablo Casado. Pero no salió mejor parado entre "los suyos". Alfonso Guerra, en la presentación de su libro, desplegó todo el desprecio que siente por Sánchez, burlándose desde la autoría de libro que aún no ha presentado el presidente del Gobierno y culpándole directamente de estar "calcinando la democracia".

A Guerra se le unieron más de "los suyos", y todos los que perdieron las primarias que llevaron a Sánchez por segunda vez a la Secretaría General del PSOE, se lanzaron en tromba para deslegitimar la propuesta y la postura del Gobierno. Y, por si faltaba alguien, Felipe González dio la puntilla a Sánchez autograbándose unas declaraciones en la misma línea.

Sánchez, como el 1 octubre de 2016, guardó silencio en unos días para acabar sorprendiendo a todos. En aquella ocasión anunciando que dejaba el escaño pero que volvería a presentarse a las primarias, y en ésta, dando un giro inesperado a los acontecimientos, rompiendo la negociación sobre Catalunya, dejando los Presupuestos en el aire y abriendo la posibilidad a un inminente adelanto electoral.

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La opinión mayoritaria es que el mandato de Sánchez toca a su fin y que se verá obligado a adelantar las elecciones en contra sus planes. Sin embargo, nadie puede asegurar qué va a pasar el próximo miércoles, 13 de febrero, cuando se abra la votación de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. Sánchez todavía tiene margen y maneja varios escenarios posibles de aquí a finales de 2019… o más allá.

Se tramitan los Presupuestos

Aunque con la ruptura de las negociaciones con la Generalitat y la presentación de enmiendas a la totalidad por parte de ERC y PDyC parece claro que los Presupuestos serán devueltos al Gobierno, algunas fuentes de La Moncloa no tiran todavía la toalla.

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La posibilidad de que los partidos nacionalistas retiren en el último momento las enmiendas y abran los dos meses de tramitación de las Cuentas del Estado a condición de retomar las negociaciones y el diálogo, es algo que se malicia en el Gobierno, aunque más en el ámbito de la hipótesis que sobre el sustento de tener información concreta. Eso sí, mantienen que el Gobierno no haría ninguna concesión más y se mantendría en el documento hecho público el viernes para abrir la negociación bilateral y la mesa de partidos.

En este supuesto escenario, tampoco estaría garantizado que la legislatura llegase a su fin, ya que la aprobación de los Presupuestos volvería a ser votada a mediados de abril y podrían no aprobarse, dejando de nuevo al Gobierno sin las Cuentas del Estado y abocado a convocar elecciones, pero esto ya llevaría al otoño cualquier posibilidad de elecciones generales.

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El "superdomingo" electoral

Sin que nadie sepa bien qué pasa por la cabeza de Pedro Sánchez, la lógica de distintos dirigentes consultados por Público apuntan a que si el miércoles al mediodía el Gobierno se queda sin Presupuestos, el presidente del Gobierno no tendrá otra opción que llamar a las urnas lo antes posible, y esa fecha no es otra que la del 26 de mayo, coincidiendo con la celebración de los comicios municipales, autonómicos y europeos.

Los barones siempre se opusieron a esta posibilidad y algunos dirigentes del Ejecutivo siguen sin quererla, pero cobra fuerza la idea de que Sánchez decida jugárselo todo a una carta. Además, es evidente que los comicios de mayo, con elecciones generales o sin ellas, van a girar, fundamentalmente, sobre la situación de Catalunya.

Los que están a favor de esta posibilidad apelan a que el partido estará más movilizado y volcado totalmente en la campaña. Los que se oponen consideran que sería un "error de libro" que Sánchez precipitase la convocatoria tras las manifestaciones pidiendo elecciones inmediatas, dando la impresión de que le han doblado el pulso.

Al inicio del Otoño

Esperar hasta después del verano sigue siendo la opción preferida para algunos dirigentes cercanos a Sánchez, y algunos miembros del Gobierno. Daría la opción a tramitar vía decreto ley varias propuestas en las que llevan trabajando los distintos ministerios y que con la actual composición de la Cámara Baja podrían salir adelante. De hecho, hay iniciativas muy importantes en trámite que podrían decaer con un adelanto electoral al 26 de mayo, ya que no habría prácticamente calendario legislativo para aprobarlas.

Un dirigente apunta que ésta es la postura que ha defendido Sánchez. Es decir, que podría seguir unos meses aunque no haya Presupuestos, entendiendo que no sería un periodo muy largo. "Se podría explicar a los ciudadanos e, incluso, anunciar la convocatoria a la vuelta del verano", apunta.

Esto llevaría la convocatoria en torno al mes de octubre, con los Parlamentos y las principales Alcaldías ya constituidas, lo que también dibujaría un claro mapa de los pactos poselectorales que se den tras el 26-M y atisbar las alianzas que podrían darse tras las generales.

Lo que ya parece más improbable es que Sánchez quiera apurar su mandato hasta final de 2019, aunque nadie se atreve a descartar radicalmente esta posibilidad. Hasta se apunta que cabría la posibilidad de presentar una nuevos Presupuestos para 2020, No obstante, se considera que se mantendría y crecería durante este tiempo la presión para la convocatoria electoral, y que la sociedad ya no entendería que se mantuviera en La Moncloa a toda costa.

Lo que sí ha visto esta semana es que el PSOE ya está en clave de elecciones generales, aunque de las intenciones reales del presidente del Gobierno no parece haber nadie que tenga la más mínima pista.

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