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A la izquierda, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. A la derecha, el líder de Vox, Santiago Abascal / EFE

Por qué Podemos y Vox ni son lo mismo ni se parecen

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Tertulianos y políticos comparan una y otra vez a Podemos con Vox pero, ¿tienen algo realmente en común? Más allá de lo anecdótico, los modelos que defienden son absolutamente opuestos y no comparten los mismos paradigmas.

Política

Podemos y Vox ni se parecen ni tienen nada en común. Desde la irrupción del partido de extrema derecha en la agenda mediática y en el Parlamento andaluz, muchos tertulianos aseguran que Podemos es lo mismo que Vox en la extrema izquierda. Pero, más allá de lo anecdótico, ¿cuánto tiene esto de cierto si se comparan los programas?, ¿es Podemos, en base a sus medidas, un partido extremista?, ¿se pueden poner al mismo nivel los modelos que defienden cada partido? 

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La fecha de presentación de ambas formaciones, la irrupción en la política a través de las redes sociales y cierta voluntad de romper con los consensos más centristas son los únicos parecidos. Vox se presentó en sociedad el 6 de enero de 2014 en Madrid. Podemos el 17 de enero en el Teatro del Barrio. Pero el partido que lidera Santiago Abascal ni siquiera ofrecía algo nuevo a diferencia de la propuesta de Pablo Iglesias. El líder de Vox es hijo político de José María Aznar, fue mano derecha de Esperanza Aguirre ocupando tanto cargos orgánicos como institucionales y abandonó el PP tan sólo un mes antes del arranque del partido ultraderechista. Se acompañó de otros políticos: María Jesús Prieto-Laffargue, José Luis González Quirós, José Antonio Ortega Lara y Alejo Vidal-Quadras fueron militantes del PP. Mientras que Ignacio Camuñas fue uno de los padres fundadores de UCD. Los promotores de Podemos no venían de partidos. La mayoría llegaban del mundo académico y su militancia se limitaba a las Juventudes Comunistas (UJC) o a los movimientos sociales. 

Desde entonces, los dos partidos se han situado en las antípodas. Las propuestas de cada uno son absolutamente antagónicas y las consecuencias de cada modelo también. La politóloga de Politikon Berta Batet apunta a Público que el significado de extrema derecha e izquierda es "ambiguo" con lo cual "es difícil definir a nivel comparado". "Es cierto que los partidos tipo Vox se tienden a ubicar, por expertos y votantes, al final del eje izquierda-derecha, y los partidos tipo Podemos se tienden a situar al principio del eje. Sin embargo, que esto implique o deje de implicar lo mismo depende de lo que estemos incluyendo en el eje". 

En la misma dirección apunta la doctora en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Barcelona e investigadora Jae-Doc en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC Aina Gallego: "Siempre se pueden buscar elementos en común, pero decir que son lo mismo es claramente falso porque tienen posiciones políticas extremadamente diferentes sobre todos los temas importantes. No darían apoyo tampoco al mismo partido si tuvieran que apoyar un gobierno ya sea desde fuera o en coalición". La catedrática considera que ambas formaciones tienen "algún elemento en común" igual que lo tienen personas muy diferentes pero que "tener algo en común no significa que sean lo mismo": "Tienen posiciones en algunos temas que no son centristas, pero en direcciones opuestas", insiste.  Lo mismo considera con el hecho de comparar la extrema derecha e izquierda: "Todo se puede comparar, pero las diferencias son muchísimas. Más que los elementos comunes".

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Santiago Abascal durante un acto de Vox.-EFE

Aún así, es difícil mantener a Podemos en el eje extremo si se tiene en cuenta su trayectoria parlamentaria. De hecho, Batet explica que si bien en el principio Podemos y Vox compartían "cierta voluntad de romper consensos alcanzados por los partidos más centristas" pone en duda que a día de hoy se pueda seguir diciendo lo mismo del partido morado. "A nivel práctico ha actuado bastante conforme muchas de las instituciones y sus logros hasta el momento tienen muy poco que ver con cambiar los consensos democráticos del sistema", considera.

También son muchos más los ciudadanos que posicionan a Vox en la extrema derecha que a Podemos en la extrema izquierda. Según el último barómetro del CIS del mes de febrero, un 50,9% de los encuestados posicionan a Vox en el extremo y un 32,6% a Podemos en el otro lado del eje. 

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Las antítesis de los programas y los valores

Estas diferencia se plasman en los programas de cada partido porque, como apunta Batet, aún más claro que lo anterior es que los modelos que defienden para cambiar el sistema son "absolutamente opuestos" en la mayoría de sus premisas: "Esto es especialmente claro en lo que se refiere a qué enemigos han identificado los dos partidos. Mientras Vox tiende a poner en el ojo de mira a grupos vulnerables como las mujeres maltratadas, los inmigrantes o las personas LGTBIQ, para Podemos el problema está en grupos como los empresarios, o los políticos. Lo que nos lleva a propuestas muy distintas con efectos muy distintos para los derechos y libertades de la población".

El mejor ejemplo se encuentra en las leyes contra las violencias machistas. Como plasman en el programa de las 100 medidas para la España Viva, Vox defiende la derogación de la ley de Violencia de Género y de "toda norma que discrimine a un sexo de otro" con el fin de proteger a los hombres que aseguran que sufren una "persecución" por las denuncias falsas, a pesar de que éstas son el 0,01%. El foco se pone en proteger al hombre frente a las medidas de Podemos que van encaminadas en dar más protección y derechos a las mujeres. En el programa electoral impulsan medidas como implementar un Plan Estatal de Lucha contra las Violencias Machistas con una dotación anual de 600 millones de euros o poner en marcha un Plan Integral de Compensación, Reparación y Recuperación de la Autonomía para mujeres que padecen violencias machistas.

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Otro de los temas en los que la diferencia es más evidente es en el proyecto territorial, primordial para Vox y por el que tiene muchos más parecidos con Ciudadanos y PP que con Podemos. El partido de Abascal basa su programa en la defensa de la unidad de España, el punto más importante para el líder ultraderechista, oponiéndose a cualquier consulta sobre la independencia de Catalunya. Frente a esto, Podemos defiende un referéndum pactado en el que se resuelva "un nuevo encaje para Cataluña en España".

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, asiste a la manifestación que la plataforma #NoMásCortesDeLuz, convocada en Madrid, contra la pobreza energética. EFE/Kiko Huesca

En lo económico también hay importantes diferencias que acercan más a Vox a Cs y PP que a Podemos. El partido de Abascal no encaja con el modelo del resto de formaciones europeas ultraderechistas. Desde Matteo Salvinni a Viktor Orbán hay una defensa por las clases trabajadoras que no se contempla en el liberalismo económico de Vox. De hecho, como apunta la doctora Gallego, a día de hoy existen varias versiones de la extrema derecha en Europa y destaca la  "francesa o sueca" que que capta votos principalmente de personas con menos recursos socioeconómicos con posiciones en temas de redistribución y gasto que le acercan a las clases trabajadoras. Frente a esto se encuentra la "versión española" que — aunque hay que ver cómo "evoluciona — es "una versión de extrema derecha del PP": "De ultra-derecha en temas como el género o migración y de derecha bienestante más que obrera en temas socio-económicos".

Tanto es así que las medidas económicas que se contemplan en el pacto que firmaron PP y Vox en Andalucía benefician a las rentas más altas: bonificar al 99% el impuesto de Sucesiones y Donaciones, rebajar el tramo autonómico de IRPF y de Patrimonio, y hacer lo propio con el Impuesto sobre las Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Una reforma fiscal en esta dirección ha sido la primera medida del Parlamento andaluz. 

En el lado opuesto Podemos propone una reforma fiscal para que las rentas más altas, los bancos y las multinacionales paguen más. Así, entre las medidas que propone Podemos destacan "cinco propuestas dirigidas a terminar con los privilegios fiscales de una minoría": recuperar la recaudación del impuesto sobre
sociedades, instaurar un impuesto a las grandes fortunas, reformar la progresividad fiscal del IRPF para que las rentas mayores de 100 000 euros anuales paguen más y establecer impuestos sobre las transacciones financieras y de la banca.

Manifestación de colectivos feministas en Sevilla contra las propuestas sobre igualdad y violencia de género de Vox. / EFE

Por último, tampoco se ha demostrado un trasvase de votos de Podemos a Vox, a pesar de las afirmaciones de políticos y tertulianos. De hecho, los datos que ofrecen la mayoría de estudios es que el voto del partido ultraderechista proviene de Cs y PP. Así, en el estudio postelectoral de las elecciones andaluzas del CIS, se indicaba que los votantes de Vox dudaban entre votar a PP y Vox (6,6) o Ciudadanos y Vox (3,9). Las dudas entre Adelante Andalucía y Vox son casi inexistentes (0,5). El escenario para las generales se repite: Vox, PP y Ciudadanos son los que compiten por el mismo electorado que se sitúa a la derecha del eje ideológico. 

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