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El portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, José Manuel López.

Entrevista con José Manuel López "Lo que se haga en estos dos o tres años va a definir lo que se haga en los próximos 20"

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José Manuel López, diputado de Podemos por la Comunidad de Madrid, publica 'Microcracia', un ensayo en el que traza su particular teoría Política partiendo de su experiencia personal en la toma de decisiones a escala local.

Política

José Manuel López es un político atípico que, habiendo salido de la dinámica de partidos –no va en ninguna lista electoral– se resiste a tirar todo lo aprendido en estos cuatro años. Acaba de publicar un libro que se llama Microcracia y que es un mapa que recoge con rigor el camino ya andado y propone nuevas metas para los líderes que aspiran a cambio, a efectividad y a disminuir las desigualdades. López presentó su libro en la librería La Central, esta semana, con su padre de 92 años sentado en la primera fila y llenando la sala de periodistas, políticos y altos cargos de varios colores, incluso del PP.

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Don José Manuel, ¿por qué ha escrito este libro? ¿Para qué?

Pues porque, en nuestro país, en los últimos diez años, desde que empezó la crisis del 2008, hemos entrado en un proceso de cambio total que, aunque en los últimos cinco hemos estado en una campaña electoral permanente, ya termina. A partir de este momento ya no vamos a estar hablando de la política de los partidos y tendremos que hablar de la política con mayúsculas: de cómo vamos a vivir, de cómo nos vamos a mover, de cómo va a ser el empleo, de cómo va a vivir la gente… Y yo lo que he querido es buscar algunas ideas que nos permitan transitar los próximos veinte años.

¡Toma ya! ¿En serio? ¿Si leemos su libro vamos a saber qué hacer en los próximos veinte años?

"Salimos de una crisis de diez años y tenemos que orientar al país en una dirección determinada"

A ver, es que yo creo que lo que nos estamos jugando ahora es la dirección que vamos a tomar, como nos pasó en el 78. Entonces, se salió de una dictadura y el país sabía lo que no quería, pero no tenía tan claro lo que quería y hubo un grupo, en ese caso del partido socialista, al que le tocó orientar al país. Yo creo que ahora vuelve a pasar lo mismo. Salimos de una crisis de diez años y tenemos que orientar al país en una dirección determinada. La crisis ecológica, el feminismo, la cuarta revolución industrial tienen un papel fundamental y ahora es un grupo progresista -porque es lo que la ciudadanía acaba de votar- el que va a marcar esa pauta. Lo que se haga en estos próximos 2 o 3 años va a definir lo que se haga en los próximos 20.

Según usted, entonces, ¿los grandes retos a los que nos enfrentamos son el cambio climático, la cuarta revolución industrial y el feminismo?

Sobre esos tres grandes cambios, que son los retos del mundo, nosotros tenemos uno más y es que llevamos cuarenta años de cambio. Nosotros salimos de una dictadura con una serie de lógicas que nos han traído hasta aquí pero que esa forma institucional, ese software social, esa Política con mayúsculas, no es capaz ya de dar las respuestas a los nuevos problemas y, por supuesto, no tiene capacidad de construir un proyecto futuro. Por eso tenemos que desbordar lo que teníamos hasta ahora.

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El termino “desbordar” sale mucho en su libro. ¿Es una manera de hacer revoluciones no revolucionarias?

Bueno yo creo que es una forma de no hacer revoluciones sino evoluciones. Cuando uno desborda no anula lo anterior, sino que se queda con lo bueno y amplía los límites. No creo que estemos en tiempos de revolución sino de evolución.

En su libro usted propone nuevas terminologías. Por ejemplo, propone que dejemos de hablar de progreso para hablar de prosperidad, ¿cuál es la diferencia?

"No creo que estemos en tiempos de revolución sino de evolución"

Es que necesitamos nuevas palabras para las nuevas situaciones que tenemos porque vamos a pensar de otra manera. El término progreso es un término que nace en la revolución francesa y en la industrial y que tiene que ver con crecer permanentemente; en los gráficos siempre es de izquierda a derecha y hacia arriba, siempre hay que ir a más y más y más, gastando más recursos mundiales y nuestro mundo ya no sostiene eso. Así que mejor hablemos de prosperidad: de cómo mejoramos nuestras vidas sin que eso implique que siempre estemos creciendo. Se puede estar mejor sin ir más rápido, sin tener las cosas más grandes, más nuevas y podemos tener una sociedad diferente, que es lo que, además, está demandando: usar las cosas varias veces, mucha gente utilizando las mismas cosas sin necesidad de poseerlas… Estamos en un cambio de concepto. Por ejemplo, el Ave Madrid Valencia costó 3500 millones y sirve para llegar en veinte minutos menos. Pensemos que cada kilómetro de Ave cuesta cien veces más que cada kilómetro de cercanías y así con muchas otras cosas.

Otro término; usted propone cambiar el término eficiencia por el término efectividad. Explíquenos porqué.

Hemos manejado siempre el término eficacia-eficiencia como el concepto importante, sobre todo en economía, y ahora la clave es colocar la vida en el centro. Un ejemplo muy claro es lo que ha ocurrido en las escuelas infantiles del ayuntamiento de Madrid. El ayuntamiento de Madrid decidió salir de la eficiencia y la eficacia y entrar en la efectividad poniendo por delante a los niños y las niñas, es decir, que coman bien, que tengan profesores suficientes en el ratio y a partir de ahí organiza el sistema económico alrededor de eso. Lo que en términos cuantitativos es mejor porque un niño o una niña que come mejor va a tener menos enfermedades y va a ser menos costoso, no va a estar obeso y, si está mejor educado, tendrá menos fracaso escolar, lo que significará también que costará menos dinero. Es decir, que la efectividad es pensar primero cuál es tu objetivo social y en torno a eso organizar económicamente todo bien. Eso es pasar de tener el lucro en el centro a tener la vida de la gente en el centro.

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Además, propone que los liderazgos sean de alcaldesas. ¿Quiere eso decir que apuesta más por las lideresas que por los líderes?

"El feminismo es la brújula que va a mover esas dos cosas"

No, pero es una lectura feminista de lo que está pasando. Y creo que es así no solo en los partidos del cambio. [...] Se buscan líderes más cercanos, que van trabajando con la gente, que escuchan mucho; muy alejados de los híper-liderazgos que siempre tienen la razón, que toman las decisiones y que nunca se confunden. Pero eso no va de hombres o mujeres. El liderazgo de Manuela Carmena es de alcaldesa y el de Esperanza Aguirre, no. Otro ejemplo: conozco a Martiño Noriega, el alcalde de Santiago de Compostela y su liderazgo es claramente de alcaldesa. Él ha sido médico y es una persona que cuida, que mira, que pregunta, que está acostumbrado a saber y a averiguar qué le pasa a la gente en el cuerpo. Es otra forma, una mirada feminista de las cosas: cuidarlas más, hacerlas más pequeñas, arreglar antes que hacer cosas nuevas. Y es un cambio que, además, se ajusta mucho con lo que tiene que ser la respuesta a la crisis ecológica. Y eso es una mirada no femenina, sino feminista.

Por poner un ejemplo más concreto: en la Comunidad de Madrid han intentado tirar el Hospital de la Paz, que no han cuidado en los últimos treinta años. Han pretendido tirarlo y hacerlo más grande. Para después, de nuevo, dejar de cuidarlo y dentro de 30 años volver a tirarlo y hacerlo más grande. La lógica feminista nos dice que no, que es mejor cuidarlo. Vamos a ir planta por planta, vamos a preguntarles qué necesitan, cómo lo tecnificamos, de qué color lo quieren, cuál es el diseño que necesitan y vamos a arreglarlo. Esta última es una forma feminista que hacer política pública, una mucho más barata, que tiene que ver con el cuidado; menos recursos pero mucho más efectivo. Yo diría, para resumir toda esta explicación, que si el cambio climático es un problema y la revolución industrial tecnológica es un hecho, el feminismo es la brújula que va a mover esas dos cosas. Y déjame que recuerde que los siete hospitales nuevos, que hizo Aguirre costaron 660 millones y acabaremos pagándolos a 2500.

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Por cierto, en el libro también habla del beneficio razonable, ¿qué es?

En realidad, no es un término nuevo. Lo ha trabajado el Tribunal Supremo y es muy técnico pero lo que viene a decir es lo que deberían ganar las empresas que trabajan para lo público. En los últimos cinco años, se ha manejado entre el 5 y el 8%. Pero, cuando el Estado dejó de controlar los sistemas, por ejemplo, con las empresas de los hospitales de Esperanza Aguirre, declararon beneficios del 40%. Eso no es razonable, como el tribunal está diciendo. Si en el campo privado, alguien le quiere vender un bolígrafo a otro por mil euros y el otro quiere comprarlo, es correcto. Pero si tú vas a vender bolígrafos a un colegio público, lo que puedes ganar es el beneficio razonable. Y es que en nuestro país no es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, es que hay quienes han ganado dinero por encima de nuestras posibilidades.

¿Qué papel puede jugar en este cambio que usted propone el Big Data?

"Con el bigdata puedes dar a cada persona el servicio que necesita"

Nosotros somos el segundo país del mundo con más teléfonos inteligentes. Vamos, que ya estamos totalmente en el mundo de los datos y creo que ha llegado el momento de gestionarlos. Porque con el bigdata puedes dar a cada persona el servicio que necesita. Más ejemplos: cuando estaba escribiendo este libro, iba a una biblioteca pública y un día sacaron libros para repartir y había un montón que estaban nuevos, sin leer, y le pregunté a la directora de la biblioteca y me contó que es que a todas las bibliotecas les mandan un estándar de libros y si lo lee la gente bien y si no pues también, y que en aquella biblioteca solo leen los niños y las niñas. Allí lo que necesitaban, me dijo, son libros infantiles y algún dinamizador que fuera a fomentar la lectura entre los adultos. Si tuviéramos esos datos registrados se podría dar a cada biblioteca lo que necesita y así con el resto de los servicios. Eso sería mejor para la ciudadanía y bastante más barato.

¿Eso significaría pasar de la estandarización a la singularidad?

Sí, es que desde el 78 hasta ahora, como había que modernizar el país, la clave era la estandarización. Los centros de salud caían en cada barrio, pero nadie pregunta si es un barrio de jóvenes o de ancianos y sus demandas de salud no tienen nada que ver: uno necesitará más pediatras y otros más geriatras. Lo suyo es utilizar el bigdata para dar a cada uno lo que necesita y para que la singularidad sea un auténtico valor, pero necesita de mucha gente pensando cómo, cuidando para que en ningún sitio sobre y en ninguno falte.

Y eso ya se está haciendo. En Estonia, cuenta usted, ya hay una tarjeta donde se registran absolutamente todos los datos de los estonios y de todo el que pasa por el país.

Sí, yo estuve estudiando el caso allí y tienen una sola tarjeta con la que hacen absolutamente todo: votar, ir al médico, coger el autobús, la bicicleta, tirar la basura; todo. Y tienen un sistema de bigdata que permite organizar y almacenar los datos y, sobre todo, tienen un concepto de la ciudadanía distinto; allí se es estonio por vecindad, trabajes o no. Así que no es solamente un cambio tecnológico y de efectividad; es también un cambio de conciencia política […] Allí hasta a los turistas les dan una tarjeta, aunque cada uno tenga prestaciones distintas, pero para ellos todo el que esté allí es estonio. Es muy interesante. Nosotros hasta ahora hemos centrado nuestra ciudadanía en el tema del empleo y estos cambios globales, esta revolución tecnológica nos va a hacer crecer económicamente pero no va a haber empleo para todo el mundo y hay que empezar a pensar otra forma de abordar el de qué vamos a vivir y si, como dicen los ingleses, estar ya es ser. Ellos no distinguen entre los dos conceptos; “to be” es ser y estar. Y la ciudadanía tendrá que depender de eso, de simplemente estar y, por tanto, ser vecindad, no del empleo.

Usted dijo en la presentación del libro: “Quien controla la energía, controla el mundo” y dejó en el aire una pregunta: ¿de quién van a ser los tejados? Contéstela.

"Se está confundiendo al país con su bandera y la bandera no está en discusión, lo que está en construcción es el país"

Esa es la pregunta que nos hacemos todos, una vez pasado el ciclo electoral. La energía fotovoltaica va a llegar a nuestros tejados; la cuestión ya no es si va a llegar o no, sino de quién va a ser y si va a generar desigualdad. […] Si los tejados van a ser de las comunidades de vecinos y van a tener energía distribuida y van a producirse su propia energía o si van a ser un mercado especulativo, en donde los fondos de inversión van a comprar derechos. Y hay que empezar a pensar sobre el asunto. Tenemos una ley del suelo porque el suelo vale. […] Ahora necesitamos una ley de tejados porque el tejado ha pasado de ser un problema, un sitio con goteras y pájaros, a ser un valor y hay que hacer que ese valor sea para los vecinos. Y eso es lo que nos estamos jugando en estos primeros dos años. Si sacamos una buena ley de tejados, dentro de 20 años, tendremos un sistema de energía distribuida donde la gente se produce su propia energía y, por tanto, deja de ser necesario el bono de pobreza energética. Si no, tendremos un mercado especulativo, como tenemos otros, en el que fondos de inversión compran y venden derechos de tejados.

Para ir acabando, ¿de lo que ocurra el domingo en las elecciones depende que su libro se lleve a la práctica?

Sí. Este ciclo electoral, después de que el 28 de abril el voto dijera que este cambio lo tiene que liderar el bloque progresista, tiene que cerrarse. Si no, vamos a seguir enfrascados en la dinámica del debate partidista. Es imprescindible que el resultado de éstas se alinee con lo que ocurrió el 28 de abril.

Y para terminar, dígame en una línea: ¿qué es la 'Microcracia', ese término que usted ha inventado y que pone título a este libro?

Es Gobernar desde abajo también. La mirada de arriba abajo va a seguir existiendo pero hay que engancharle la de abajo a arriba, que es sobre todo plural. Si me permites una reflexión más, creo que se está confundiendo al país con su bandera y la bandera no está en discusión, lo que está en construcción es el país.

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