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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, valora los resultados electorales del 26-M en la sede del PSOE en Madrid. REUTERS/Susana Vera

Resultados elecciones 26-M El PSOE gana con rotundidad, pero el resultado de Madrid convierte su victoria en agridulce

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Sánchez envía un mensaje a Rivera: "Es hora de que se levante el cordón sanitario al PSOE"

Política

El PSOE es el ganador de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, en las que superó el 32% de los votos y dejó al PP, segundo, a doce puntos de distancia. Los socialistas fueron la fuerza más votada en diez de las doce Comunidades -todas, menos Cantabria (PRC) y Navarra (NA+)- en las que se elegían parlamentos, sacaron sendas mayorías absolutas -casi desterradas en esta etapa política- en Extremadura y en Castilla-La Mancha, pero quedaron a expensas de los pactos en el resto de Comunidades, y en numerosos ayuntamientos.

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Esta victoria es agridulce para los socialistas: la pérdida de la batalla de Madrid, debido, entre otras razones, a la división en la izquierda, deja un sabor agridulce. El desplome de Podemos podría tener consecuencias de calado: le resta fuerza a Pablo Iglesias de cara a las negociaciones con el PSOE para formar gobierno.

En el otro lado, haber ganado la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, aun con el apoyo de la ultraderecha, le ha dejado otra cara a Pablo Casado, presidente del PP, quien completó la jornada alejando el fantasma del sorpasso de Ciudadanos, que se quedó a ocho puntos de los conservadores en las europeas. El papel de Albert Rivera será ahora en Madrid, salvo sorpresa en los próximos días, subalterno al del PP y tendrá que tomar serias decisiones en otros lugares que definirán si completa, ya sin vuelta a atrás, su giro a la derecha o decide seguir jugando en el centro del tablero.

Por ello, el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aunque compareció con una sonrisa, dejó un mensaje claro para Rivera. “Es hora de que se levante el cordón sanitario al PSOE”. Luego añadió que había que intentar dejar fuera a la ultraderecha de los gobiernos.

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El presidente del Partido Popular Pablo Casado (c), la candidata al Parlamento Europeo Dolors Monserrat (2d), los candidatos del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (2d), y al Ayuntamiento, José Luis Martínez-Almeida (2i), y el secretario general del PP, Teodoro García Egea (i), celebran los resultados electorales en la sede de los populares, en Madrid. EFE/Javier Lizón.

El dilema de Rivera

Ciudadanos acudía a las municipales, podría decirse, con una mano a la espalda, debido a su menor implantación local en comparación con el PP. Y le ha llegado el momento de tomar decisiones. El camino que tome Rivera va a volcar gobiernos hacia un lado o hacia el otro. La solución por la que opte va a definir a Ciudadanos. 

Tal vez el lugar donde se hace más claro el dilema de Rivera es Castilla y León, un símbolo del poder conservador -desde allí inició José María Aznar el asalto a La Moncloa-. Allí ha ganado por primera vez en más de 30 años el PSOE, mientras Ciudadanos es la llave de Gobierno, y su decisión dará muchas pistas sobre lo que quiere realmente ser Albert Rivera

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Al PP no le fue del todo mal. Aunque ha perdido la primera posición hasta en Castilla y León (y Baleares y Murcia), haber ahuyentado por un tiempo el fantasma del sorpasso en la derecha (el PP mejora los resultados de las generales a costa de Ciudadanos y Vox) y los pactos que pueda hacer, unido a Madrid, le han puesto una sonrisa a su jefe de filas, Pablo Casado. Y le han salvado de una rebelión más o menos soterrada en su propio partido.

Así, los conservadores recuperan el Ayuntamiento de Madrid en un golpe de mano, y también mantendrán la Comunidad, si se produce finalmente un pacto a la andaluza con Ciudadanos y Vox. Los líos y la división acabaron por penalizar a la izquierda y causaron, como un factor relevante, que la batalla de Madrid la ganaran las derechas, con la ayuda de la ultraderecha. 

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Los alcaldes del cambio

De los alcaldes del cambio, que tomaron el bastón de mando hace cuatro años en las cinco ciudades más pobladas del país, excepto en Sevilla, solo dos podrán repetir, José María González, Kichi, en Cádiz, y Joan Ribó en Valencia. Ambos necesitarán al PSOE para llegar a la mayoría absoluta.

Tanto Manuela Carmena como Ada Colau se estrellaron. La primera, aunque ganó las elecciones, sucumbió ante las fuerzas conjuntas de PP, Ciudadanos y Vox, y la segunda fue vencida por un puñado de votos por Ernest Maragall, el candidato de ERC, quien será alcalde, salvo que se produzca un extraño acuerdo entre Colau, el PSC y Ciudadanos para evitarlo.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acompañado del candidato de esta formación a la Comunidad de Madrid Íñigo Errejón, tras su comparecencia esta noche para valorar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas. EFE/ Ballesteros

Con ello, el soberanismo, que obtiene un resultado excelente, tendría el poder, además de en el gobierno de Catalunya, en su ayuntamiento más importante. Y, como colofón, tanto Carles Puigdemont como Oriol Junqueras salieron elegidos como eurodiputados.

El partido de ultraderecha Vox, lastrado al igual que Ciudadanos por su escasa implantación a nivel local, pierde fuelle, pero va a jugar un papel decisivo, al igual que ya lo hace en Andalucía, en Madrid, y en numerosas alcaldías por todo el país. “Prometimos que sacaríamos a la izquierda sectaria del ayuntamiento de Madrid”, afirmó, eufórico, Javier Ortega Smith, número dos del partido ultra.

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