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EFE/Andrés Cristaldo

Asilo y migración Asilo y migración: ¿Qué partido ha presentado el programa más extremo?

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Una comparación de los programas electorales en el País Valenciano revela el incremento de los discursos populistas y xenófobos en las bases programáticas del espectro de la derecha. La política migratoria y de asilo cobra especial protagonismo en la cita europea.

Política

El discurso xenófobo y proteccionista en torno a la migración toma vuelo en el Estado español, no sólo como consecuencia de la irrupción de Vox en las instituciones de los tres niveles administrativos, sino también porque Ciudadanos y PP, en una clara apuesta estratégica para captar un segmento electoral conservador, han acabado asumiendo la defensa de un enfoque economicista de la cuestión. Los tres partidos del espectro de la derecha, no en vano, han confluido durante las últimas campañas electorales en dos elementos programáticos fundamentales: la inmigración como recurso que responda a las necesidades económicas del país, y el fin de las situaciones de irregularidad.

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Así se infiere del último análisis comparativo de los programas electorales en materia de asilo y migraciones, publicado por Marta Pérez, técnica de la Comisión de Ayuda al Refugiado del País Valenciano (CEAR-PV) en el marco del Observatori Sense Tòpics del proyecto Alça la teua veu contra el racisme i la xenofòbia, subvencionado por la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana. El estudio muestra, a raíz del magma de comicios celebrados en los últimos meses, la existencia de dos grandes paradigmas enfrentados a propósito de la migración: el propio de la derecha, claramente utilitarista, y aquel que hace hincapié en la garantía de los derechos humanos y democráticos, asumido en mayor o menor medida por la izquierda.

La derecha se opone en bloque a cualquier medida de profundización en la protección internacional

Si profundizamos, se observa en el análisis, con respecto a las elecciones generales, que Izquierda Unida, Compromís y Unidas Podemos se alinean sólidamente con ideas como la eliminación de los retornos “en caliente”, la profundización en la protección de menores no acompañados o el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (los CIE). El PSOE se ubica en una posición central abogando por una “vía realista” que tacha de demagógicos algunos conceptos de la izquierda como el de “fronteras abiertas”. La derecha se opone en bloque a cualquier medida de profundización en la protección internacional, si bien es destacable la instrumentalización política que PP y Ciudadanos efectúan, proponiendo por ejemplo un Estatuto de protección temporal para venezolanos.

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A nivel autonómico, arena en la que se juega la batalla de las políticas sociales y de bienestar, es paradigmático que la única propuesta que todos los partidos valencianos alojan en su programa sea la de luchar contra la discriminación y la xenofobia, propuesta eminentemente discursiva. Sin embargo, cuando se trata de concretar líneas de actuación, sólo Compromís y, en menor medida, Unides Podem, incluyen el acceso al sistema sanitario de los refugiados y solicitantes de protección internacional, así como la formación del personal que trabaja en las oficinas autonómicas y locales.

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Es a escala europea, en un contexto de deslegitimación de las instituciones de la Unión, sin duda favorecido por la tan criticada política de externalización de fronteras, donde más importancia cobra el discurso migratorio, más aún si se atiende el auge de los partidos de extrema derecha en los parlamentos nacionales de muchos Estados miembros y en el propio Parlamento Europeo. Frente al discurso del miedo que formaciones como Vox difunden, los partidos de izquierda se presentan a estos comicios con un lenguaje sin complejos que habla de acabar con la Europa fortaleza y que incluso se atreve a sugerir una redefinición de la política exterior española (es el caso de Izquierda Unida, que pone sobre la mesa la necesidad de condonar la deuda a los países más empobrecidos).

800 páginas de programas electorales

A pesar de que el objetivo más preciado de cualquier programa político radica en promover elementos de decisión para un voto informado, lo cierto es que, tal como señalan los promotores de la investigación, en el Estado español encontramos elementos que distorsionan y dificultan la comprensión íntegra de los mismos. Para empezar, los programas de los partidos, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico, son excesivamente densos y largos. Como prueba, se han contabilizado un total de hasta ochocientas veinte páginas entre todas las formaciones que presentaban candidatura a la contienda valenciana, de las que, por cierto, trescientas corresponden al programa de Compromís.

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Hay que subrayar, asimismo, que una buena cantidad de programas se hacen públicos a una escasa semana del día de las elecciones, desapareciendo de los canales informativos para el resto de la legislatura, lo que cierra la posibilidad de una rendición de cuentas plenamente efectiva. Otros problemas mencionados consisten en la publicación de los programas en formatos no descargables o en el tamaño pequeño que se acostumbra a emplear en su redacción.

Por lo que respecta propiamente a la cuestión migratoria, el estudio alerta sobre la enorme complejidad que supone hacer comparativas entre las propuestas de los diferentes partidos. Esto se debe sobre todo a que el nivel de concreción de la política en esta materia dista mucho entre unos partidos y otros. El epígrafe en que se ubica el tema, además, también difiere. Muchas formaciones, en último término, presentan propuestas en las autonómicas que ya se preveían en las generales. Se hace necesario, pues, apostar por la sintetización de los programas, para el acceso fácil e intuitivo a ellos, especialmente en Internet, y por su publicación con antelación suficiente para permitir a la ciudadanía una lectura pausada.

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Estigmatización y sensacionalismo en los medios

En un informe paralelo sobre el discurso migratorio en los medios de comunicación, elaborado en esta ocasión por el periodista Miquel Ramos en colaboración con la Unió de Periodistes Valencians, se concluye que, en general, migración y asilo han sido tratadas mediáticamente como categorías problemáticas. Cabe decir, por ejemplo, que algunas de las declaraciones referidas a mujeres migrantes, que se han hecho considerándolas únicamente como madres y criadoras (hacemos memoria sobre las controvertidas palabras del candidato popular Casado) han encontrado cobertura acrítica en los medios generalistas. También ha prosperado una imagen criminalizada de los menores no acompañados, de los manteros o de la población musulmana. A veces, incluso, han sido los propios políticos los encargados de estigmatizar la cuestión; Josep Borrell, sin ir más lejos, declaraba en El Objetivo de La Sexta que «la inmigración es el disolvente más grave que tiene hoy la Unión Europea», expresión que el catalán tuvo que suavizar posteriormente admitiendo que podían encontrarse soluciones.

Aunque el discurso sobre migraciones, según el informe, no ha tenido un papel determinante en las campañas electorales, se apunta que, desde la entrada de Vox en el Parlamento andaluz, muchos medios se han convertido en altavoz de este partido o, incluso, se ha caído por parte de algunas corporaciones en la insensatez de dar juego a su narrativa populista y sensacionalista. Citas reproducidas de Ortega Smith en la prensa, conminando a la construcción de muros, así lo avalan. Con todo, el informe no desatiende el trabajo de unos pocos medios y periodistas críticos que han actuado desde la responsabilidad social contestando las hipérboles racistas.

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