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El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, pasa ante los miembros del Gobierno Pedro Sánchez, Carmen Calvo y los ministros Josep Borrell y Dolores Delgado. EFE/Emilio Naranjo

Repetición electoral El PSOE sólo negociará ya sobre su propuesta y Podemos busca un último encuentro

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Sánchez e Iglesias evidenciaron desde el pleno del Congreso que no hay ningún punto de entendimiento entre ellos. El presidente en funciones no quiere reunirse con el secretario general de Podemos, aunque Iglesias le llamará próximamente.

Política

La negociación entre PSOE y Unidas Podemos está totalmente enterrada. La única opción que quedaba para evitar el hundimiento total — un entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias — parece más que improbable si ninguno de los partidos cede en sus posiciones. El secretario general de Podemos pidió desde la tribuna del Congreso que se reunieran, pero el presidente en funciones dijo que si tenía alguna propuesta debía hacerla en la mesa de las comisiones negociadoras.

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Sin embargo, la negociación entre estos equipos ya está totalmente rota por lo que, si no hay ningún movimiento, está prácticamente claro que la ciudadanía volverá a las urnas el próximo 10 de noviembre. Nadie quiere hablar de ruptura claramente, y el PSOE mantiene que ellos siguen abiertos a la negociación pero siempre dentro de la "oferta intermedia" que han planteado, tal y como la denominó el propio presidente del Gobierno.

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Fuentes socialistas indicaron que si Unidas Podemos reflexione y les llama para sentarse a negociar no tendrán ningún inconveniente, pero dentro del marco de la propuesta que han presentado, pero no para seguir insistiendo en la vía del Gobierno de coalición, que el PSOE da completamente por descartada. 

De hecho en el PSOE hay ahora casi unanimidad en que, tras la investidura fallida de julio, no es posible formar un Gobierno de coalición con Unidas Podemos ni ahora ni a mitad de la legislatura, como propuso un barón socialista. Los dirigentes más proclives a esta fórmula han tirado la toalla hasta en defenderla internamente en el partido, al entender que no se da el clima ni hay el nivel de confianza suficiente entre ambas formaciones políticas para ese Gobierno conjunto, y que en este proceso se han roto muchos puentes y complicidades.

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Por ello, como instó Sánchez a Iglesias desde la tribuna del Congreso, los socialistas quieren saber si Unidas Podemos acepta negociar sobre la propuesta de pacto programático, mecanismos de control para su cumplimiento y cargos de este partido en altas instituciones del Estado, que han puesto encima de la mesa. Si Podemos no quiere negociar sobre esa propuesta y la rechaza, los socialistas entienden que está acabada la negociación.

Desde Unidas Podemos insisten en que ellos no quieren que se terminen los intentos de llegar a un acuerdo. En el grupo dicen que los socialistas no tienen "razones políticas" para rechazar la coalición y que ellos ya han cedido lo suficiente como para llegar a un punto intermedio dentro de una negociación integral.

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Los dirigentes también creen que es demasiado pronto para dar la negociación por acabada. Iglesias lo dijo desde la tribuna: "Pongámonos a trabajar, reunámonos y, si no lo logramos, que la gente no esté ofendida porque no le hemos echado todas las horas posibles".

En Unidas Podemos ganan las voces que creen que el PSOE tiene claro que habrá elecciones el 10-N

Esa es la intención que mantendrán en los pocos días que quedan hasta que se pase el plazo para evitar elecciones: hablar y buscar un punto de acuerdo hasta el último momento. 

Pero la realidad es que esto no se hace con mucha esperanza. En el grupo confederal ganan las voces que creen que el PSOE tiene claro que quiere ir a elecciones y que nunca quiso negociar un gobierno de coalición. Y tampoco parece que vayan a desistir y renunciar a esta petición. Los dirigentes del grupo confederal se reunirán en los próximos días para decidir la estrategia, pero la idea es no darle los "votos gratis" a Sánchez. 

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Desde la pasada investidura fallida todos los partidos del grupo decidieron que debían mostrar "unidad de acción", sobre todo, ante una eventual investidura. Por esto antes de cada encuentro con los socialistas se han reunido Pablo Echenique, secretario de Acción de Gobierno de Podemos; Ione Belarra, portavoz adjunta en el Congreso; Jaume Asens, diputado de En Comú Podem; Enrique Santiago, parlamentario en el grupo por parte de IU y el PCE; Yolanda Díaz, portavoz de Galicia En Comú; y el único diputado de Equo Juantxo López de Uralde.

Ahora se espera que, junto con el resto de principales dirigentes que no están en la comisión — Pablo Iglesias, Irene Montero y Alberto Garzón — , se tenga un último debate. Pero la dirección morada tiene claro que sólo un gobierno de coalición daría estabilidad y garantizaría una agenda progresista. 

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