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Momentos de tensión entre participantes en las diferentes manifestaciones del 9 d'Octubre. - EUROPA PRESS

El antifascismo toma las calles de València ante la impotencia de la extrema derecha

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Las entidades sociales y el movimiento antifascista han protagonizado las reivindicaciones vespertinas del 9 d’Octubre. La jornada ha llevado a miles de manifestantes a València, que han reclamado libertades nacionales y sociales.

Política

Tarde combativa en València con motivo del 9 d’Octubre, Dia del País Valenciano. Durante un recorrido no exento de tensión, miles de manifestantes han hecho suyas las calles de la capital. La combativa marcha antifascista ha reivindicado un País Valenciano libre y diverso con referencias al Kurdistán y a los jóvenes de Altsasu.

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"València será la tumba del fascismo", "Las calles serán siempre nuestros" y otras consignas antifascistas han sido coreadas con insistencia bajo un fuerte despliegue policial. Reducidos grupos con simbología nazi y fascista han increpado y amenazado los participantes en la manifestación legal en varios puntos del itinerario pero se han topado con una ola de rechazo que ha aplastado las pretensiones de boicot de una extrema derecha visiblemente impotente.

Por su parte, la Comissió 9 d’Octubre ha celebrado el gran seguimiento que también ha tenido su manifestación. Acció Cultural del País Valencià ha contabilizado 15.000 personas y se ha congratulado de que las coerciones de la extrema derecha hayan tenido menos protagonismo. Las organizaciones, partidos y sindicatos que han participado han recordado que el Gobierno español continúa maltratando el pueblo valenciano y ahogando económicamente el autogobierno, y han tachado de urgente un nuevo sistema de financiación.

Asimismo, han felicitado al Gobierno valenciano por las iniciativas legislativas aprobadas (Oficina de Derechos Lingüísticos, Consejo Social de las Lenguas, Renta Valenciana de Inclusión, Agencia Antifraude o Plan de Protección del Litoral) sin dejar de recordarle los incumplimientos pendientes de desarrollar, tales como la aprobación de la competencia lingüística para el acceso a la función pública, el fin de la censura de TV3 o la Ley de Igualdad lingüística.

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Actos institucionales

Horas atrás, el foco ya había sido puesto sobre los actos institucionales. La Processó Cívica y la ofrenda floral a la estatua ecuestre del rey Jaume I, actos matinales, han sido nuevamente deslucidos por los grupos de extrema derecha, activos en varios puntos del recorrido. Tal como ha sucedido en ediciones precedentes, uno de los escenarios más conflictivos se ha situado frente al consistorio valenciano, donde se han podido ver símbolos franquistas y neonazis enarbolados por unas decenas de individuos que han proferido a la vez insultos y mensajes anticatalanistas contra los participantes de signo progresista. Una constante que, a pesar de ser denunciada cada año por las entidades cívicas y los partidos de las izquierdas, no impide que cada nueva Diada las imágenes de odio e intransigencia vuelven impunemente a las calles de la capital valenciana.

Todo esto pasaba instantes después del acto de entrega de las distinciones y medallas de la Generalitat. En esta puesta de largo en el salón de Corts del Palau, el president Ximo Puig ha pronunciado su discurso institucional, que se ha iniciado con palabras de agradecimiento a todos aquellos que colaboraron en las tareas de asistencia y rescate ante los efectos de las recientes inundaciones en la Vega Baja.

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Sobre la situación política actual, el jefe del Consell ha vuelto a reivindicar una financiación "justa" para el País Valenciano y ha apuntado contra las comunidades autónomas que aplican dumping fiscal, con la consecuente irrupción de "paraísos fiscales". Esta actitud ha sido calificada por Puig de insolidaria y antipatriótica. Como en anteriores jornadas, el president ha alertado de las tendencias recentralizadoras del Estado, por lo que cree básico defender con fuerza el autogobierno. Asimismo, ha pedido que el Estado salga ya de la parálisis institucional y se cree un gobierno estable y un parlamento que entienda, ha dicho, la diversidad territorial.

Con el eco del discurso retumbando en el Palau, fuera la actuación policial reservaba un trato no tan ceremonioso con algunos ciudadanos. Un grupo de activistas vinculados con la lucha del Forn de Barraca, la alquería recientemente derribada por el gobierno de Pedro Sánchez, ha denunciado la retirada de una pancarta que recordaba al ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, su responsabilidad en la ampliación de la autovía V-21 que se ceba sobre la huerta valenciana.

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