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Opinión · Posos de anarquía

Cuando la España 3.0 se olvida de lo social

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Ayer asistí a la presentación del libro “España 3.0: Necesitamos resetear el país”, del profesor de ESADE Javier Santiso. En esencia, el libro analiza, anima y da recetas para que nuestro país no pierda el tren de la innovación, como de hecho ya estamos perdiendo. El problema es que durante todo el acto, si algo se destiló en cada uno de los ponentes, es que esta innovación no ha de ir encaminada hacia el bienestar de la sociedad, sino hacia la generación de la riqueza de quienes tienen cogida por el mango la sarten de esa innovación -no les quiero decir de quién son los huevos que se fríen en ella.

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El acto en sí fue, en cierto modo, pura contradicción (obviando, por supuesto, toda dimensión social): Al tiempo que Santiso alababa a los bancos Santander y BBVA por su espíritu innovador, el CEO De Amadeus, Luis Maroto y la ex ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia identificaban a "nuestro sistema financiero como uno de nuestros mayores problemas". Aún más chocante fue escuchar a Santiso alabar el modelo de negocio de Airbnb y, justo después, aplaudir a la cadena NH Hoteles, que forma parte del lobby hotelero que ha presionado para tratar de destruir a Airbnb en España, con la clara connivencia del Gobierno, claro está.

La intervención de Garmendia fue una de las más reveladoras, sin duda alguna, y encarna el espíritu de lo que ha sido el PSOE en la España de los últimos años. Cuando la exministra y actual presidenta de la Fundación COTEC abordó el problema de la Educación en España se preguntó, en tono recriminatorio, "¿están los colegios preparando a los alumnos para pasar el Informe PISA?". Dicho de otro modo, lo que Garmendia viene a sugerir es que el conocimiento ya no sea el objetivo de la Educación y, en su lugar, lo sea pasar un Informe cuya idoneidad, por otro lado, ha sido más de una vez cuestionado por los docentes.

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El 'socialismo' de Garmendia fue aún más lejos, aplaudiendo muchos de los despidos que se han producido en las empresas españolas, "porque estaban sobredimensionadas con empleados que no eran los adecuados, las empresas tenían que reubicar a los mejores en los puestos de dirección". Un mantra que la ex ministra también lleva a la política, afirmando que "las mejores personas tienen que estar en política", lo que inevitablemente delató su defensa de la aristrocracia (gobierno de los mejores) y no de la democracia (gobierno del pueblo). No podemos olvidar que Garmendia fue una de las ministras más ricas del Ejecutivo de Zapatero, con un patriminio declarado de unos 5 millones de euros.

El CEO de FON, Martín Varsavsky, fue otro de los que compartió su particular visión de cómo debería ser entendida la Educación, descartando la posibilidad de que "se vea en ella algo más noble que encontrar trabajo". Dicho de otro modo, la Educación ha de encaminarse exclusivamente ha formar trabajadores, utilizando el conocimiento como medio y no como fin... con el peligro que ello conlleva. Lo estamos viendo ya con la reforma universitaria en Europa, con Bolonia y la mercantilización de la Educación que ha traído consigo.

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En general, no lo puedo negar, salí del acto como alma que lleva el diablo, queriendo alejarme de aquella reunión de empresarios que se erigen como los generadores de riqueza para el país, de creadores de empleo, dejando a un lado la calidad y el reparto de los mismos. Ya la visión de Varsavsky es cristalina: "yo no abogo por eliminar a los ricos, sino que creo que el objetivo de un Gobierno debería ser tener a los pobres más ricos".

Y no puedo evitar pensar qué facil le resulta a Santiso y sus amigos seguir dando consejos sobre cómo sacar adelante este país cuando, desde escuelas de negocio como ESADE, IE o IESE -que Santiso elogió- han salido buena parte de los líderes políticos y empresariales que nos han llevado a ser el país que lidera la desigualdad en Europa y tiene a 1 de cada 3 españoles en el umbral de la pobreza.

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