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Opinión · Otras miradas

Permiso de conciliación retribuido y compartido para no dejar a nadie atrás

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Sin duda alguna, la covid nos ha dejado una gran crisis sanitaria, económica y social que sólo podremos superar si somos capaces de ser innovadores y si somos capaces de transformar el modelo social actual y readaptarnos en función de las necesidades que vayan surgiendo.

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Estos últimos meses hemos comprobado cuáles son los sectores esenciales que sostienen la vida, y es evidente que lo único que no podemos dejar de lado ni aplazar son los cuidados a las personas que los necesitan. Los cuidados, remunerados o no, a menudo invisibles y poco valorados, han emergido como imprescindibles.

No podemos dejar de atender a los niños ni a las personas mayores ni a las personas dependientes. No podemos dejar a nadie atrás. Ni tampoco a las mujeres, que son las que mayoritariamente realizan las labores de cuidados.

Si los niños no van a la escuela, si en casa hay personas mayores y personas con dependencia para atender, alguien les tendrá que cuidar. Y este "alguien", tendrá que renunciar en parte o completamente a su salario, porque el Gobierno no les ha dado más opción. Y teletrabajar conciliando, si es el caso de poder teletrabajar, es una de las tareas más complicadas que las familias han tenido que asumir estas últimas semanas.

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Los permisos retribuidos para atender las labores de cuidados que anunció el ministro Escrivá crearon una fuerte expectativa que pronto se convirtió en frustración. Nunca se llegó a poner en marcha, y la opción de reducir jornada y sueldo es insostenible si no se compensa el sueldo perdido.

Si las escuelas están cerradas, si los mayores no pueden acceder a los centros asistenciales y las personas dependientes se tienen que quedar en casa, la responsabilidad recae sobre las familias. Y si el estado lo deja a la responsabilidad de las familias, la responsabilidad recae mayoritariamente sobre las mujeres.

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Por eso es imprescindible también abordar la crisis desde la perspectiva de género y considerar los cuidados como una responsabilidad colectiva. La corresponsabilidad en el ámbito de los cuidados es vital para que no sean de nuevo las mujeres las que dediquen más tiempo y se vean obligadas a dejar sus tareas profesionales.

Las medidas que se planteen tienen que ser compartidas entre hombres y mujeres para que no salgamos de esta crisis con mayor desigualdad, agrandado la brecha de género si las instituciones no asumen la carga de los cuidados.

Por todos estos motivos, Esquerra Republicana hace semanas que venimos proponiendo un permiso de conciliación retribuido e intercambiable compartido entre hombres y mujeres, para quienes hayan reducido jornada y sueldo para cuidar de sus hijos y personas dependientes a su cargo. De esta crisis no podemos salir como en 2008. En esta no podemos dejar a nadie atrás.

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