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Opinión · Otras miradas

Asesinada en una jornada electoral

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Mientras se hablaba en la tele de los primeros sondeos a pie de urna y el recuento de los primeros votos, hubo una noticia con apenas repercusión. Tampoco es nada nuevo. Normalmente los crímenes machistas apenas generan una respuesta social y mediática rotunda. Pues imaginen cuando eso ocurre en una jornada electoral que ha sido tan decisiva como para adelantar las generales.

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Y eso que el caso no pudo ser más horrible. El cuerpo de la mujer asesinada fue localizado en un apartahotel en Vitoria, donde ella se había trasladado desde la Comunitat Valenciana. Tenía acreditada una situación de violencia de género. Allí su caso era considerado como riesgo extremo. En Vitoria, aquel riesgo quedó en bajo. Una semana después, fue asesinada por su expareja. El crimen es aún más atroz, si cabe. Ella estaba embarazada de gemelos y su hija de tres años estuvo más de diez horas en la habitación, con el cadáver de su madre, hasta que fue localizada. Para todos aquellos que relativizan la violencia de género (y que solo la creen cuando estamos muertas y aún así) habría que decirles que piensen por un minuto en si alguna vez esa niña pequeña podrá quitar de su memoria el recuerdo de su madre ensangrentada y muerta.

Por supuesto, la noticia estrella del día fue el triunfo del Partido Popular. Y, a la mañana siguiente, cuando se esperaba que al menos el crimen machista fuese comentado en tertulias, el adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez la ocultó de las agendas informativas. Ni siquiera apareció en las redes sociales de Igualdad hasta ayer, ni en ningún representante político ese día. Supongo que para quienes rebajaron el riesgo o para quienes son responsables de protocolos, es lo mejor que ha podido pasarles. Se lee que la rebaja del riesgo fue porque ella se trasladó a Euskadi y puso tierra de por medio o que incluso ella no sentía peligro. El gran error de crear protocolos que no entienden las dependencias psicológicas de una víctima o que piensan que a un machista le valen con unos kilómetros de distancia para no asesinar, cuando no.

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Junto a este caso, tampoco se hablará ya de leyes fundamentales para las mujeres que no se han terminado de desarrollar por el adelanto electoral. Por un lado, la ley de Familias o la Ley de Paridad, con todo lo que tenía que ver en cuanto a la conciliación. Y, por otro, la Ley de trata y ese objetivo de penalizar todas las formas de proxenetismo. Una vez más, hemos fallado a las más débiles de las débiles, las mujeres sometidas a la explotación sexual. Lo de ellas nunca es urgente. Aunque, por otro lado, después de escuchar a algunas responsables de Igualdad hablar de “clientes” y con medidas que iban a aplaudir unos puteros sin multas, no sabemos hasta qué punto iban a estar más expuestas aún.

Acabamos de pasar unas elecciones donde apenas se ha hablado de agenda local y autonómica, quizás porque a algunos o algunas no les interesa que queden muy claras cuáles son sus competencias y lo camuflan en programas electorales llenos de palabras vacías. 

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El anuncio de Sánchez ahorra meses de agonía y, aunque hay quien piensa que es un suicidio otros indican que puede tener margen de victoria. Sostienen que, ante todo, el objetivo es movilizar a votantes de izquierdas. No sé si entre esa movilización se busca también recuperar una parte del voto feminista perdido y si Sánchez ha escuchado opiniones de sus compañeras de partido. Soledad Murillo, número dos en la lista de Reyes Maroto al Ayuntamiento de Madrid y que fue una de las grandes impulsoras de la Ley de Igualdad, indicó en un tuit este lunes: “Es un hecho. Hemos perdido el voto de las mujeres. Lo tenía el PSOE por sus leyes y propuestas. Hay que atreverse a redefinir estrategias”. Entiendo que, además, reflexiones desde Podemos y su entorno, relacionando propuestas de políticas abolicionistas de la prostitución con el fascismo (así, de forma general) no hacen sumar votos, sino todo lo contrario. Si tenemos memoria histórica, sabemos que las Mujeres Libres en plena guerra civil pedían la abolición de la prostitución y de fascistas no tenían ni un pelo.

Por último, otro punto sobre movilización tendrá que ver con un análisis de la agenda informativa, lejos de los contenidos de programas electorales y más centrados en los cruces de declaraciones. El periodista Eduardo Suárez indicaba que en España el interés por las noticias se ha desplomado 30 puntos desde 2015, según los datos del Reuters Institute. Habrá que ver también cuánta desinformación nos ha llevado también donde hoy estamos. 

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