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Opinión · Palabra de artivista

Troyanos en Utopía

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Viendo las noticias, las expectativas electorales, el bajísimo umbral de tolerancia hacia cualquier decepción en la izquierda y el altísimo techo de tolerancia hacia la corrupción, mentira e indefinición de la derecha, es evidente que los estrategas de la derecha han conseguido inocular un destructivo virus en las filas de la izquierda. Un retrovirus que en un principio se hace pasar por uno de nosotros y luego agota, paraliza y mata a nuestro activismo, dirigiéndolo en la dirección errónea. Finalmente, agotada de pensar y repensar todo mientras sus contrapartes, las células de derechas, avanzan sin dificultad, cuestionamiento o problema, acaban desactivadas. La izquierda está optando por una suerte de suicidio ideológico.

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A fallback.

Y la estrategia que la derecha, la oligarquía y la banca ha empleado para desactivar a la izquierda no ha sido otra más que colar troyanos a través de la utopía.

Estos momentos se habla más que nunca de medidas extremadamente utópicas que requerirían de decenios para poder implementarlas con efectividad en la sociedad, pero al desempolvar estas medidas más utópicas como señas de identidad de la izquierda “real” (lo que quiera que eso sea hoy en día en un mundo inundado de mensajes publicitarios manipulados), nos hacen creer que los avances enormes que la izquierda ha logrado, especialmente estos últimos 8 años, son insuficientes para justificar su “izquierdismo”. Y los fascistrolls, ese “ejército del agua”, como me decía un inteligente comentarista (vientosalisios: "En realidad se les conoce como "el ejército del agua", una persona con varios nick, o varias personas contratadas para hacer contrapropaganda."), de repente ha tomado la red al asalto y manipulan cada palabra en los medios de izquierdas o progresistas, están trabajando muy intensamente por cuestionar como verdaderamente de izquierdas cualquier cosa que vaya más allá de la utopía más irrealizable.

Y se nos olvida la realidad. Y queremos operar en un escenario utópico, imposible de conseguir ahora mismo, olvidando el objetivo más urgente: detener el brutal avance del neoliberalismo que está pulverizando el estado de derecho que tantos años ha costado construir. Cuando uno analiza la realidad, no lo deseable, se da cuenta de que no tenemos muchas más opciones más que salvar la vida.

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Este no es momento de utopías, de purismos, de ortodoxia; es el momento de darnos un respiro y no ceder terreno.

¿Y entonces en qué nos diferenciamos de ellos? Me preguntará alguna mente enfadada. Pues en las intensiones ulteriores. Que ahora no tomemos medidas progresistas, que simplemente intentemos salvar las existentes, no quiere decir que nuestro objetivo sea el de ellos (que se cuidan muy mucho de desvelar). Es muy fácil decir PSOE y PP la misma mierda es, pero cuando llegue la avalancha caciquil, ya será demasiado tarde para arrepentirse de no haber mantenido posiciones a pesar de las dudas.

Es cierto que el eje se está desplazando a la derecha. Que lo que antes se consideraba de izquierdas hoy se ve como de extrema izquierda y que lo que antes se consideraba burgués, conservador, progresista, hoy es un triunfo de la izquierda. Pero no debemos olvidar mirar al otro lado del eje de vez en cuando.

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El futuro de derechas es mucho más terrorífico que cualquier decepción de izquierdas. Y cuando ellos se apoderen de los mecanismos de gobierno ya no habrá vuelta atrás.

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