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Josh Marshall (izquierda) y su hijo Gabriel Marshall (derecha) con la misma cicatriz.

Cáncer infantil Muere Gabriel Marshall, el niño con cáncer cuyo padre se tatuó una cicatriz como la suya

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Hace casi tres años una imagen de Gabriel Marshall y su padre, Josh Marshall, removió los corazones de medio mundo: ambos posaban de perfil con dos cicatrices a primera vista idénticas en la cabeza, pero la del progenitor era falsa.

Sociedad

Hace casi tres años una imagen de Gabriel Marshall y su padre, Josh Marshall, removió los corazones de medio mundo: ambos posaban de perfil con dos cicatrices a primera vista idénticas en la cabeza. ¿La diferencia? La del niño era real, fruto de una operación por un tumor cerebral diagnosticado en 2015, la de su progenitor, un tatuaje

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Con ese gesto, Josh Marshall quiso brindar apoyo a su hijo y enseñarle que no hay que sentir vergüenza de las cicatrices y para que recuperase la confianza en sí mismo. Gabriel únicamente tenía 7 años cuando le detectaron el tumor que la semana pasada, finalmente, acabó con su vida.

El 1 de febrero, Marshall padre publicó varias fotos con Gabriel en Facebook, acompañadas de un largo texto de despedida ("te quiero, mi precioso hijo", finaliza el post) y cuenta qué pasó durante los últimos días de la vida de su pequeño. 

"Tengo el corazón roto -reconoce- . No solo he perdido a mi hijo sino a mi mejor amigo", y ha recordado el sufrimiento de Gabriel en la última semana y media de vida, cuando tuvo que acudir a urgencias porque se le paralizó la parte izquierda del cuepo. "Los días siguientes fueron un absoluto infierno", ha reconocido en la publicación.

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El lunes -recuerda- se levantó para ir a la consulta de su médico porque no se encontraba bien, pero el encuentro con su amigo Grady terminó animándolo y se pasó el día bromeando y riéndose. "Gabe me dijo que era el mejor viaje a Wichita que había hecho", escribe su padre, recordando aquel momento feliz. 

Camino a casa, después de haber comprado una pistola de juguete, Gabriel empezó a sentirse cansado. Se quedó dormido en el coche y, cuando su padre fue a despertarle, ya no abrió los ojos. 

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