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Logo de Facebook. REUTERS/Dado Ruvic

Desinformación Facebook quiere luchar contra los bulos pero a su modo: bloquea herramientas que muestran el origen de la propaganda política

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Mientras la red social anuncia nuevas medidas para luchar contra la desinformación, una actualización tumba las pocas herramientas independientes que indicaban cómo Facebook usaba tus datos para mostrarle anuncios y propaganda.

Sociedad

Facebook ha bloqueado varias aplicaciones que permitían, de forma independiente, conocer qué tipo de datos personales monitoriza la red social para mostrar publicidad dirigida y personalizada —también propaganda política—, denuncia ProPublica. Al mismo tiempo, la compañía anuncia medidas contra la "desinformación" y otros comportamientos abusivos, para lo cual seleccionará un grupo de 40 expertos independientes que supervisarán contenidos y velarán por la libertad de expresión, entre otras medidas. Parece que a la hora de luchar contra la desinformación, Facebook prefiere que todo quede en casa.

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De acuerdo con el prestigioso grupo de defensa de derechos civiles ProPublica, su propia herramienta de monitoreo de anuncios de Facebook, así como las de Mozilla o Who Targets Me, ha sido bloqueada 'de facto' por el gigante: todas ellas dejaron de funcionar durante este mes después de que Facebook decidiera insertar un código en su sitio web que impide su funcionamiento.

ProPublica ha ido recopilando en los últimos tiempos una amplia base de datos que relaciona anuncios políticos y los segmentos de la población por los que los grupos de interés están pagando para llegar, para lo cual reclutaron a miles de voluntarios que instalaron una extensión en sus navegadores.

Esa extensión era capaz de extraer automáticamente información sobre segmentación de anuncios —que es parcialmente accesible desde nuestras propias cuentas aunque pocos lo saben—, pero un ajuste de la compañía impide dicha extracción automática.

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Fuentes de la compañía argumentaron en un comunicado que este bloqueo se debe a "una actualización de rutina que se aplicó a las extensiones y complementos de rastreo y bloqueo de anuncios, que pueden exponer la información de las personas a los malos actores de una forma que no esperaban". "Mejoramos regularmente la forma en que evitamos el acceso no autorizado de terceros, como algunas extensiones y plugins instalados en navegadores, para mantener segura la información de las personas", puntualizaron dichas fuentes.

Quítate tú para ponerme yo

Pero lo cierto es que Facebook ha decidido hacer lo que las mencionadas organizaciones independientes y centradas en la transparencia estaban ya realizando, y ha lanzado un archivo de anuncios políticos como alternativa, que guardará dichos anuncios durante un máximo de siete años.

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Para ProPublica, no es suficiente. "El archivo de anuncios de Facebook solo está disponible en tres países (EEUU, Reino Unido y Brasil), no divulga datos importantes de segmentación —no revela objetivos por motivos raciales, étnicos, religiosos, partidistas y otros atributos sensibles— y ni siquiera incluye todos los anuncios políticos que se publican en los EEUU", afirma.

Sin embargo, la red social asegura que esa base de datos se podrá consultar la cantidad de dinero gastado y las impresiones mostradas, quién los pagó, y los datos demográficos de quienes los vieron, incluidos la edad, el género y la ubicación. Las nuevas herramientas también se aplicarán a la publicidad comercial que se centre en temas altamente politizados como la inmigración.

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"Exigiremos que aquellos que quieran publicar anuncios políticos estén autorizados", dijo el ex viceprimer ministros del Reino Unido, Nick Clegg, fichado por la empresa como jefe de asuntos globales. Estas nuevas herramientas se lanzarán a fines de marzo en la UE y está previsto que se apliquen globalmente antes de fines de junio. Mientras, en febrero llegarán a La India. "Tenemos más de 30.000 personas trabajando en seguridad y protección en toda la compañía, tres veces más que en 2017", apuntó.

Una junta para decidir qué es desinformación

La crisis de confianza que vive Facebook ha desembocado en un escrutinio permanente de sus prácticas por parte de ciudadanos, activistas, grupos de defensores de derechos civiles y autoridades públicas. Todo ello, sobre todo, a raíz de las sospechas de intentos de manipulación política mediante el rastreo y perfilado de votantes, por escándalos como Cambridge Analytica.

El temor que suscita la plaga de la desinformación, los bulos y la manipulación política se han intensificado con las elecciones que se celebrarán este año para el Parlamento Europeo y varios países de la UE como España, con las municipales y autonómicas del 26 de mayo.

Esta semana, Facebook ha presentado novedades  en su plan para crear una junta de supervisión independiente (borrador en PDF) con el poder de anular las decisiones de la empresa en lo que respecta a las publicaciones de los usuarios, informan Foo Yun Chee y Katie Paul de la agencia Reuters.

Los 40 miembros de la junta —curiosamente el mismo número que el grupo de expertos de la UE sobre desinformación— seleccionarán casos para revisar, en un intento por acabar con el acoso, la incitación a la violencia y la difusión de información falsa sin infringir la libertad de expresión. El presidente ejecutivo, Mark Zuckerberg, ya afirmó el pasado año que Facebook no debería tomar tales decisiones, sino que debe remitirse a un cuerpo independiente de expertos en tecnología y derechos humanos, libres de influencias comerciales.

Facebook seleccionará a los primeros miembros, que trabajarán en periodos de tres años, y éstos decidirán de manera independiente sobre los siguientes miembros, según los planes de la compañía. Los detalles sobre el proceso de composición y funcionamiento de esa junta se darán a conocer tras una serie de talleres durante los próximos seis meses, aseguró Nick Clegg.

Por otro lado, Facebook también ha anunciado la apertura de dos nuevos centros de operaciones enfocados en monitorear el contenido relacionado con las elecciones, dentro de su programa de 'fact-checking', en Dublín y Singapur. Para Clegg, "estos equipos agregarán una capa de defensas contra las noticias falsas, el discurso de odio y la manipulación de votantes".

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