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Manifestación de Juventud por el Clima./ Fridays For Future

Fridays For Future 15M climático: siete jóvenes que ponen voz a la nueva lucha ecologista

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Algunos de los estudiantes que saldrán a las calles este viernes con motivo de la Huelga Internacional Climática, explican a 'Público' cuáles son las peticiones y reclamos de este movimiento verde que inunda Europa.

Sociedad

El cambio climático se ha convertido en la principal preocupación del movimiento estudiantil europeo. Los jóvenes, conscientes de que el futuro del planeta se encuentra en una suerte de abismo, se están organizando. Lo hacen abrazados a la urgencia del momento y con la autoridad de ser la generación que vivirá las consecuencias devastadoras de la crisis climática. En el escenario central de esta marea verde se sitúa una adolescente sueca de 16 años Greta Thunberg, que en la cumbre de la ONU de Katowice de 2018 dio un toque de atención a los líderes mundiales: "Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos".

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El discurso de Thunberg se ha convertido en un eje vertebrador que ha llevado a los jóvenes de todo el mundo a movilizarse durante todos los viernes. Primero fueron los belgas, después los suizos, holandeses y alemanes . Finalmente, el movimiento –bautizado como Fridays For Future (FFF)– llegó a España. Tanto, que en las últimas semanas, se han multiplicado las concentraciones por todo el país: de Madrid a Tenerife, pasando por Valencia, Logroño o Badajoz. El clamor por una justicia climática se ha hecho fuerte y este viernes los estudiantes españoles se van a manifestar en más de cuarenta ciudades del Estado.

Los portavoces que atienden a los medios no tardan en señalar las características transversales del Fridays For Future. No admiten que ninguna organización instrumentalice su lucha, porque esta causa, dicen, tiene que ver con el futuro del planeta y no con intereses superficiales. Aunque en la organización no hay voces que se eleven sobre otras, empiezan a surgir personalidades destacadas.

Algunos de los jóvenes que tomarán las calles este viernes explican a Público los fundamentos de la huelga climática.

"Los estudiantes somos impulsores de grandes cambios"

Marina García (18 años), estudia un grado de Antropología Social y Cultural en la Universidad de La Laguna./cedida

Marina García, de 18 años, estudia un grado de Antropología Social y Cultural en la Universidad de La Laguna de Tenerife. Ella ha sido una de las más proactivas en la formación del Fridays For Future de la isla canaria. Inundada por un espíritu ecologista, se unió al movimiento por el clima, más que nada, por la "rabia y desesperación" que le provoca ver la inacción de las clases políticas.

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"Los estudiantes hemos sido a lo largo de la historia impulsores de grandes cambios en la sociedad", explica, para señalar que en estos momentos es su generación la que debe dar el paso "de la conciencia a la acción".

"El capitalismo 'sostenible', como a mí me gusta llamarlo, ha extraído su propia interpretación de la corriente ecológica y ha utilizado el marketing para lucrarse a toda costa. Una interpretación que no es y nunca podrá ser sostenible con el medio ambiente", añade la joven activista.

"La mayor amenaza a la que nos enfrentamos"

Paula Cristobal (18 años) y estudiante de 2º de Bachillerato./cedida

Paula Cristobal, de 18 años y estudiante de 2º de Bachillerato en Vitoria-Gasteiz, es una de las precursoras de las manifestaciones estudiantiles de su ciudad. Se ha sumado a este movimiento por "necesidad". Porque, tal y como explica, "nos encontramos ante la mayor amenaza a la que el ser humano jamás se haya enfrentado".

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Con el sueño de poder estudiar un grado en Ingeniería Agrónoma, la joven enumera algunas de las causas por las que la sociedad se debe sumar a este movimiento: la desaparición de especies, las cada vez más comunes etapas de sequía y, en definitiva, "la crisis climática".

"Para que se aprobase la huelga estudiantil del 15 de marzo tuvimos que contar con el voto positivo de la mayoría de los estudiantes. Conseguimos un 98% de votos de los 400 estudiantes que votaron”, narra, para dar a entender que en su entorno cada vez hay más conciencia de la gravedad que esconde esta crisis.

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Una crisis que, en su opinión, sólo podrá revertirse si se cambia la mentalidad capitalista. "Se da prioridad a la acumulación de beneficios económicos, sin tener en cuenta los impactos medioambientales causados por las empresas. Esto es algo que en definitiva debe cambiar", apunta.

"Los jóvenes tenemos que reaccionar a este problema"

Claudia Gumiel Cárcamo (16 años), estudiante de 1º de bachillerato./ cedida

Las protestas de Juventud por el Clima han traspasado las fronteras de las grandes ciudades. Un buen ejemplo es Logroño, donde cientos de estudiantes se han sumado a la huelga internacional por el clima del 15M. Claudia Gumiel, de tan sólo 16 años, los mismos que Greta Thunberg, pone el foco en la falta de acciones políticas verdes en su región. "El gobierno riojano, como todos los demás, debería tomarse el tema más en serio y promocionar el uso de coches eléctricos, la reducción del plástico y concienciar a los jóvenes de la importancia de mantener la naturaleza limpia", opina.

"El exceso de plástico está causando la muerte de muchos animales marinos, los polos se están derritiendo, el nivel del mar está aumentando y amenaza con sumergir bajo el agua algunas zonas", advierte la joven, que piensa que este movimiento juvenil está consiguiendo dar visibilidad a un problema del que apenas hay conciencia en la sociedad. "Los jóvenes y estudiantes somos los que tenemos que reaccionar a este problema", zanja.

"Es nuestro futuro el que está en juego"

Irene Rubiera (19 años), estudiante de Derecho./ cedida

“Los motivos para manifestarnos son infinitos, pero se resumen en que necesitamos que la clase política nos escuche, porque es nuestro futuro el que está en juego”, explica Irene Rubiera, una de las encargadas de impulsar un movimiento verde estudiantil en Madrid. Ella fue una de las voces que hace varias semanas se concentró frente al Congreso de los Diputados para exigir acciones contundentes que reviertan la situación de emergencia climática.

En cualquier caso, Rubiera, estudiante de Derecho de 19 años, no cree que el movimiento sea un asunto que incumba de manera exclusiva a los estudiantes. "Lo importante es arreglar esto cuanto antes", urge. 

"Creo que el ritmo al que estamos llevando el planeta es insostenible y creo que vamos a tener que hacer una serie de cambios drásticos en la manera de concebir el crecimiento económico", argumenta la joven, para añadir que, "dentro de once años, lo que hoy sólo son unos grados de más, va a ser una crisis climática a gran escala que te va a afectar muy seriamente sin importar dónde vivas”.

"El cambio climático está aquí y no se va a ir"

Lucas Barrero (22 años), estudiante de Biología./ cedida

Girona es, sin lugar a dudas, el lugar donde empezó todo. Las primeras protestas estudiantiles de España se dieron en la ciudad catalana, con pequeñas concentraciones frente a la sede de la Generalitat. "Fue un arrebato", explica a este diario Lucas Barrero, un joven estudiante de Biología de 22 años que decidió sumarse a este despertar ecologista.

Barrero, que esta semana ha podido viajar a Estrasburgo junto con otros jóvenes europeos, es, quizá, una de las voces más sonadas dentro del Fridays For Future español. Para él, las crecientes protestas son un síntoma de que los jóvenes quieren un futuro digno.

"Esto puede ser visto como una moda, pero el cambio climático está aquí y no se va a ir", espeta. Por ello, el activista ve en el nuevo 15M una oportunidad única para ensanchar las bases del movimiento ecologista europeo. Tanto es así, que plantea las manifestaciones como actividades que van más allá de la protesta, donde se pueda concienciar y educar a los asistentes en las repercusiones sociales y económicas que tiene está crisis climática.

"Si no actuamos seremos la primera generación sin futuro"

Alba Calonge (19 años), estudiante de Bioquímica y Ciencias Biomédicas./ cedida

"El cambio climático ya no puede evitarse, pero sabemos que cuanto más tardemos en actuar y en poner medidas, más repercusiones negativas tendrá para esta generación y para las que aún están por venir", detalla Alba Calonge, estudiante valenciana de Bioquímica y Ciencias Biomédicas en València, que desde hace varias semanas se manifiesta junto a otros compañeros.

Esta estudiante de 19 años, apunta a la urgencia del momento: "Si las cosas siguen tal y como están, nuestra generación será conocida como la primera de las generaciones sin futuro". Un futuro, que para ella, está marcado por las acciones de las generaciones anteriores, pero también por las actividades de las grandes empresas que "ganan millones a costa de contaminar".

En virtud de ello, Calonge, una de las voces principales del ecologismo estudiantil valenciano, piensa que es "imprescindible concienciar a los más pequeños", por lo que reclama que se impartan cursos de educación ambiental en las escuelas.

"Nadie habla del calentamiento global, es un tema tabú"

Marina García Abril (26 años), estudia formación al profesorado en Física y Química./cedida

Marina García Abril, que se está formando en Alicante para ser profesora de Física y Química, pone el foco en la falta de conciencia que hay en la sociedad. Un desconocimiento que se ve agravado, según apunta, por la escasa cobertura mediática. "En España nadie habla del calentamiento global, es un tema tabú", espeta. Sin embargo, las esperanzas se han hecho grandes en ella después de ver como, en los últimos meses, los jóvenes han salido a las calles para exigir cambios que garanticen un futuro mejor.

Esta activista de 26 años, como el resto de sus compañeras, pone el foco en "la herencia del planeta" que van a recibir. El futuro, para estos jóvenes, se ve en un horizonte perturbador. Por ello, explica, es necesario efectuar cambios en el sistema capitalista. "Las consecuencias económicas de esto pueden ser catastróficas para el capitalismo, pero realmente nos interesa más salvar el planeta que el sistema”, añade.

García no sólo exige cambios en "drásticos” en las políticas y en las prácticas empresariales, también ve necesaria una transformación en las costumbres cotidianas. La cuestión es poder "vivir acorde a nuestros principios de preservación de la tierra", zanja.

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