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El grupo de mujeres concentrado ante la garita del portero. - PLATAFORMA DE ENCUENTROS BOLLEROS

Ataque homófobo Un grupo de 40 mujeres obliga a pedir perdón a un hombre que insultó a una pareja de lesbianas

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El pasado 9 de marzo una pareja de lesbianas sufrió un ataque homófobo por parte del portero de una finca que las vio besarse en el barrio madrileño de Salamanca. Tres días más tarde, decenas de mujeres se presentaron en el lugar de los hechos para defender a las jóvenes y reivindicar respeto a través de cánticos y una besada.

Sociedad

El 8 de marzo en las calles se respiraba feminismo sororidad, respeto y lucha. Cientos de miles de mujeres se manifestaron en las principales ciudades de España en contra del machismo. Sólo cuatro días después, el pasado martes, un grupo de 40 mujeres volvió a salir a la calle con un espíritu similar. Esta vez para plantar cara a un ataque homófobo en el centro de Madrid.

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Tras la jornada histórica del Día Internacional de la Mujer, el 9 de marzo Celia y Capucine paseaban por el madrileño barrio de Salamanca alrededor de las ocho de la tarde. Se pararon a la altura de un portal de la calle Goya, junto a un pasillo que conduce al interior de un patio con tiendas. Mientras miraban los escaparates, Capucine tuvo un gesto cariñoso con su novia y le dio un leve beso en los labios a Celia. Y en ese momento apareció el portero del edificio al grito de “fuera de aquí”. “Como yo estaba apoyada en la pared pensé que le había dado al interruptor y que por eso se molestó”, relata Celia en declaraciones a Público. Pero no era así. “Enseguida empezó a soltar barbaridades como ‘aquí nadie viene a darse el lote, guarras’”, lamenta.

"Me vais a chupar los cojones, guarras degeneradas", se atrevió a decir el portero, tal y como cuenta Celia

La reacción de Celia fue responder con calma ante este ataque homófobo. “Ayer (por el viernes 8M) fue un día para revolucionar, para aprender a que hay que tratar con respeto a las minorías ─le explicó─. Nadie se está metiendo en su vida ni estamos atacando a su persona”. “Me estáis tocando los cojones”. Esta fue la respuesta, según relata la pareja. “Quise hacerle frente”, cuenta Celia. “Dentro de mi había una verdad infinita que me dio calma y me dio igual tener a un tío de casi dos metros, rojo en furia, delante de mí”, añade. Pero la discusión continuó. “Me vais a chupar los cojones, guarras degeneradas”, se atrevió a decir tal y como cuenta Celia, que finalmente, y ante el ataque de ansiedad que sufría Capucine, se metieron en una tienda para calmar los nervios.

“Después yo volví. Quería que supiera que le iba a denunciar ante la Policía y que ya lo había hecho en una página de internet de ataques al colectivo LGTB. Entonces me llamó mamarracha y me lanzó una mochila, pero no llegó a darme”, puntualiza Celia. “Previamente se había puesto a unos milímetros de mi cara levantando el puño como amenaza”, agrega. Y aunque la Policía no pudo actuar al no tratarse de una agresión física o amenaza de muerte, como le explicaron a la pareja, sí lo hicieron diferentes organizaciones de mujeres que, a través de la denuncia de Celia y de la información publicada sobre el suceso en la revista para mujeres lesbianas y bisexuales, MiraLES, se difundieron los hechos.

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Solidaridad como respuesta

Este martes alrededor de 40 mujeres pertenecientes a diferentes asociaciones, convocadas por la Plataforma de Encuentros Bolleros, quedaron en la boca del metro de Goya y juntas se presentaron frente a la garita del portero. Allí entonaron cánticos como "nos tocan a una, nos tocan a todas", "estamos hasta el culo de tanto machirulo" o "España mañana será lesbiana". Y más especialmente, y con orgullo, gritaron: "Bolleras somos, bolleras seremos y en el armario no nos quedaremos".

La Policía no intervino al no tratarse de una agresión física o amenaza de muerte, según explicaron los agentes a la pareja

“Fue en un acto muy pacífico ─recuerda Celia─ yo no conocía a ninguna de esas mujeres y allí estaban para parar la homofobia e inducir el respeto”. Además, vecinas y transeúntes se unieron a la causa y apoyaron a las jóvenes. “Gracias a todas y cada una de las participantes de este gran acto. Fuimos uno de los millones de granos de arena que luchan cada día para que todos podamos gozar de una mayor libertad”, ha publicado Celia en su cuenta de Facebook. La protesta terminó con una besada y con las disculpas del portero hacia Celia y Capucine. “Una pena que pasen estas cosas para que nos unamos. Solidaridad pura y dura por esta causa. Las mujeres nos tenemos que proteger entre nosotras, es el momento”, concluye la joven.

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No es la primera vez que esta pareja sufre un ataque de este tipo, aunque sí en España. “Mi novia es belga y en Bélgica o en otras ciudades como Ámsterdam o París nos han intentado agredir, un tío hasta nos escupió o nos han intentado echar de un autobús”, recuerda Celia. Pero insiste en que España, en comparación con otros países de Europa, es más abierto con el colectivo LGTBI. Aún así, todavía queda mucho camino que recorrer hacia la tolerancia y el respeto.

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